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Casi la mitad de los jóvenes en Puerto Rico enfrenta inseguridad alimentaria, según estudio de Espacios Abiertos

De acuerdo con el análisis, la situación podría responder a los bajos ingresos de este grupo, un renglón que comparten con los adultos mayores

7 de octubre de 2026 - 6:22 PM

Angélica Marrero Sánchez, subdirectora de Investigación de Espacios Abiertos, presenta los hallazgos de su estudio sobre la seguridad alimentaria en Puerto Rico. (Suministrada)

Aunque, en términos generales, cuatro de cada 10 puertorriqueños enfrentan inseguridad alimentaria, la prevalencia más alta se concentra en el grupo de jóvenes entre los 18 y 34 años por factores relacionados principalmente con su capacidad económica para adquirir alimentos, reveló un estudio desarrollado por las organizaciones Nutriendo Puerto Rico y Espacios Abiertos.

En específico, en el renglón de 25 a 34 años, el 48.2% presenta algún nivel de inseguridad alimentaria, y le siguen las personas de 18 a 24 años (47.4%).

En otras palabras, según lo define el análisis, casi la mitad de los jóvenes entre esas edades no tiene la capacidad física ni económica para acceder de manera consistente a alimentos adecuados para llevar una vida activa y saludable.

“La población más joven es más propensa a tener ingresos limitados, lo cual está correlacionado con mayor inseguridad alimentaria”, destaca el estudio presentado este miércoles en el local Hecho en Puerto Rico, en Plaza Las Américas.

Mientras, entre los adultos de 65 años o más, la prevalencia alcanza el 40.1%, de acuerdo al análisis, que enfatiza que este grupo poblacional ve reducirse sus ingresos destinados a alimentos debido a que suele incurrir en mayores gastos en medicamentos y servicios de salud.

“Esta realidad se correlaciona con el nivel de ingreso de las familias. Las personas con menos de $15,000 al año presentan un mayor porcentaje de inseguridad alimentaria... Los grupos más jóvenes tienden a tener un salario más bajito, pero también personas jubiladas y personas mayores que viven del retiro y de pensiones tienden a tener esos ingresos más bajos”, explicó la subdirectora de Investigación de Espacios Abiertos, Angélica Marrero Sánchez.

“Es bastante marcado que personas desempleadas tienen un mayor porcentaje de inseguridad alimentaria, tres de cada cuatro (75%), pero la realidad es que es algo que afecta a todo tipo de personas”, abundó la investigadora.

No obstante, destacó que, incluso, en el grupo de personas que trabajan o asalariadas el porcentaje de inseguridad alimentaria supera el 36%. “Uno de cada tres personas que trabaja y reciben salario presentan un grado de inseguridad (alimentaria)”, enfatizó.

En términos regionales, según las divide el Departamento de Salud, Ponce destaca como la de mayor prevalencia de inseguridad alimentaria con un 67.1%; seguida de Fajardo con 45.3%; el área metropolitana con 42.7%, y Bayamón con 40%.

Alteran patrones de consumo de alimentos

Cerca de siete de cada 10 personas reportaron que, en los últimos 12 meses, redujeron la cantidad de comida que consumían o saltaban comidas por más de dos meses. Alrededor de una de cada cinco personas (19.7%) tuvo que cortar la cantidad de alimentos consumidos o dejar de comer alguna comida por motivos económicos y un 4.5% reportó haber pasado un día completo sin comer por falta de dinero el último año.

Otro de los hallazgos contenidos en el informe, en el que también colaboró la Fundación Triple S, es que, en promedio, las familias compuestas por dos adultos y un menor gastan mensualmente alrededor de $388 en compra de alimentos para cocinar en el hogar y $155 en comidas preparadas afuera.

Entre las dificultades que enfrentan para comer saludable, los participantes mencionaron el precio de los alimentos nutritivos, la falta de tiempo para preparar las comidas y el desinterés por el sabor de la comida saludable.

El estudio se realizó mediante una encuesta representativa del universo de los hogares en Puerto Rico con un cuestionario utilizado en 1,416 entrevistas en las distintas regiones.

Para atender la situación, la investigación presenta como recomendaciones llevar a cabo mediciones anuales sobre el tema de seguridad alimentaria a nivel gubernamental y a base de evidencia. Además, propone fortalecer la cadena de suministro, la producción y distribución local de alimentos, modernizar el Programa de Asistencia Nutricional (PAN) y desarrollar sistemas de información que mejoren la capacidad de respuesta ante emergencias y el acceso a alimentos saludables.

“Un país puede tener supermercados llenos y, aun así, tener un problema de seguridad alimentaria nutricional. Una persona puede comer todos los días y, aun así, no estar correctamente nutrida, una familia puede tener comida en la mesa y estar tomando cada semana posiciones que comprometen su salud porque tienen que escoger entre lo que tienen que pagar, lo que tienen cerca, lo que tienen tiempo de preparar y lo que realmente necesita”, sostuvo la directora ejecutiva de Nutriendo Puerto Rico, Ángela Díaz.

“Quizás, la pregunta no es solamente si hay compra, la pregunta es ¿qué condiciones estamos creando para que las personas puedan alimentarse de una forma que sustenta su salud, su bienestar y su capacidad de vivir plenamente?”, añadió

Por su parte, la codirectora de Espacios Abiertos, Ataveyra Medina, elogió el trabajo colaborativo entre ambas organizaciones y la Fundación Triple S.

“Encontramos una causa común con el tema de seguridad alimentaria como uno de los factores a considerar en el momento de diseñar soluciones de política pública”, puntualizó Medina.

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