LUMA aseguró que es su intención restablecer el servicio lo más pronto posible, siempre y cuando las condiciones de trabajo sean seguras para sus empleados.
LUMA aseguró que es su intención restablecer el servicio lo más pronto posible, siempre y cuando las condiciones de trabajo sean seguras para sus empleados. (David Villafañe Ramos)

LUMA Energy atribuyó el miércoles las denuncias y quejas de falta de servicio y averías en el sistema eléctrico a la combinación de tres factores principales: la acumulación de más de 30,000 querellas desatendidas, las fallas que a diario ocurren en la red por su avanzado deterioro y la “inexplicable” rotura de las mejoras que realizan las brigadas del consorcio.

Como elemento adicional, LUMA admitió que las lluvias registradas desde inicios de esta semana pueden retrasar las reparaciones en ciertas áreas de la isla, ya que no expondrán a sus trabajadores a situaciones peligrosas.

Frente a ello, el consorcio no pudo especificar cuándo los clientes percibirán normalidad en el servicio, pero aseguró que su énfasis es lograrlo en el menor tiempo posible.

“Sería irresponsable decir una fecha o momento exacto. Pero lo que sí puedo decir es que estamos dando el máximo para restablecer el sistema pronto y de forma segura, tanto para los clientes como para los empleados. Para nosotros, una persona que no tenga luz ya es una crisis en la empresa”, dijo a El Nuevo Día el asesor de asuntos externos de LUMA, José Pérez Vélez. “El sistema está completamente frágil. Eso no es nuevo para nadie y es con lo que nos hemos encontrado y estamos trabajando”, agregó.

Pérez Vélez indicó que, el pasado 1 de junio, cuando LUMA asumió el control del sistema, heredó de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) 34,000 querellas desatendidas sobre averías y otras situaciones relacionadas con el servicio. Algunas, expuso, eran de abonados que llevaban hasta un mes sin luz, “pero no había esta situación mediática”.

“No es culpa de LUMA. Desde que llegamos, estamos poniendo esas querellas al día y atendiendo todo lo que surge a diario con la prioridad que hemos establecido, empezando con lugares de necesidad real como hospitales, comandancias y estaciones de bomberos”, expresó.

Por otro lado, señaló que –por el momento– para LUMA es “inexplicable” que las reparaciones de “averías simples” hechas por las brigadas del consorcio “se caigan por obra y arte de magia” a las pocas horas de finalizadas.

“No es falta de personal o equipo. Nuestras brigadas están resolviendo las averías que se encuentran, pero las arreglan y, cuando llega la noche, tumban otra vez. Es muy raro. Es muy peculiar que esto ocurra tan seguido, cuando antes (del 1 de junio) no ocurría. Tiene que haber un acto más allá de la mano de Dios que ayude a que estas reparaciones se caigan”, dijo Pérez Vélez al preguntársele sobre la posibilidad de sabotaje.

Pese al panorama que describió, Pérez Vélez aseguró que hoy las cifras de eventos reportados y clientes sin servicio estuvieron “muy por debajo de lo normal e histórico”. Las estadísticas que proveyó fueron de las 5:33 a.m., cuando había 337 eventos reportados, para un total de 3,000 abonados sin luz.

Reconoció, sin embargo, que los eventos reportados en el mapa de la página web de LUMA solo consideran querellas individuales y que no se estima el total de clientes afectados por dichos eventos.

Las estadísticas de Pérez Vélez contrastan con las dadas por la presidenta ejecutiva de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, Doriel Pagán, quien detalló que, a las 5:00 p.m., 13,000 clientes estaban sin agua por falta de electricidad, mayormente en las zonas metro y oeste. La AAA activó 55 generadores eléctricos para estaciones de bombeo, con los cuales proveía servicio a otros 55,000 abonados.

Pérez Vélez declaró, entretanto, que las mejoras de infraestructura en el sistema “comenzarán a verse” a finales de año, entre las que mencionó postes nuevos, cables arreglados y subestaciones renovadas o reubicadas.

También, dijo que LUMA “no está en guerra con los alcaldes”, pero reiteró el llamado del consorcio a que municipios y entidades privadas se abstengan de intervenir en la red “por un asunto de seguridad”. “Podemos trabajar de forma coordinada, pero tiene que haber comunicación porque queremos evitar desgracias. La seguridad es primero”, manifestó.

Hoy, Pérez Vélez se reunió con los alcaldes de Guaynabo y Villalba, presidentes de la Federación y Asociación de Alcaldes, Ángel Pérez y Luis Javier Hernández, respectivamente, para tratar el tema de las averías y falta de servicio.

Inconformes los alcaldes

Previo a la reunión, fueron varios los alcaldes que ayer expresaron su inconformidad con LUMA, hasta el punto de declarar situaciones de emergencia en sus municipios por la falta de electricidad.

Tal fue el caso de Bayamón, donde el alcalde Ramón Luis Rivera Cruz declaró la emergencia y, con ello, movilizó dos brigadas del ayuntamiento para atender averías y otras situaciones.

“Nos tiramos a la calle como una colaboración. Nosotros no estamos interviniendo, sino colaborando porque hay un cúmulo enorme de querellas (de falta de servicio) y la única manera que se puede bajar eso a un nivel normal es tirando muchas brigadas a la calle”, dijo.

Uno que ponderaba emitir una declaración de emergencia era el alcalde de Trujillo Alto, José Luis Cruz, quien denunció que “la mitad del pueblo” estaba sin luz hoy al mediodía, lo que equivalía a unas 30,000 personas, incluyendo ancianos y personas postradas en cama.

“Es una cosa insostenible. No estamos en tiempo de tormenta ni huracanes, y esta situación está afectando a los residentes, los comerciantes y hasta los servicios públicos. Tengo buena comunicación con los ejecutivos de LUMA, pero lamentablemente no ejecutan. La situación está bien complicada”, expresó Cruz.

El primero en decretar un estado de emergencia, el lunes por la noche, fue el alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez. Con ello, reactivó la denominada Pepino Power Authority, creada tras el paso del huracán María y que, en aquella ocasión, devolvió la luz a los residentes.

Ahora, contó Jiménez, el resultado fue el mismo, pues fueron las brigadas pepinianas las que repararon las averías y restablecieron la electricidad a unas 250 familias que estuvieron a oscuras hasta el martes en la noche.

Para Jiménez, “llegar a este punto (de activar recursos municipales) es reflejo de que quien estaba encargado de hacer esta transición en el gobierno se colgó”.

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