

17 de marzo de 2026 - 3:51 PM


Pedro González de León, el hombre de 91 años que enfrentó cargos por la Ley 54 de Violencia Doméstica en Arecibo, falleció este martes tras complicaciones de salud luego de enfrentar hace más de un mes y medio un pleito en el Tribunal de Arecibo, que culminó en un acuerdo con la fiscalía.
“Hoy (martes), mi corazón está lleno de tristeza. A las 6 de la mañana, mi querido tío partió con el Señor. Su lucha fue profunda, pero su cuerpo no pudo más”, compartió su sobrina, Perla González, en una publicación en Facebook, junto a fotografías del nonagenario.
El 29 de enero, González de León se declaró culpable de un delito menos grave tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía de Arecibo por la acusación que enfrentó de amenazas a su expareja y madre de su hijo.
Pedro Berríos, abogado de González de León, confirmó el fallecimiento, pero prefirió no ofrecer declaraciones a El Nuevo Día en tanto logre conversar con la familia y por respeto al dolor que enfrentan tras la reciente pérdida de su cliente.
“La depresión fue muy grande, lo separaron de su mascota, de su hijo y de su hogar. Lo que vivió desde diciembre fue una crueldad, una injusticia y un dolor para su corazón. Recuerdo que me dijo que, cuando él lo arrestaron, sintió que su corazón explotaba, fue muy triste. Ahora, está con papito Dios descansando”, agregó la sobrina.
Hasta finales de enero, el adulto mayor pernoctó con un grillete en un centro de cuido de personas de edad avanzada cerca de la casa en la que vivía su hijo, pagado con los pocos recursos de la familia y donaciones que han recibido.
Los hechos se remontan al 10 y 11 de diciembre, cuando la expareja de González De León denunció que supuestamente le provocó una caída, la amenazó de muerte y la ofendió con palabras soeces.
En ese entonces, su abogado indicó a El Nuevo Día que, desde que comenzaron los procesos, la salud de González de León se había deteriorado. El grillete, dijo el abogado, laceró los tobillos de ambas piernas del adulto mayor y la colocación en su muñeca también lastimó su piel.
El nonagenario, al que le costaba caminar en la sala del tribunal, estaba a punto de cumplir, en mayo, sus 92 años.
El hijo del adulto mayor, Pedro González Méndez -a quien su madre también le puso una orden de protección en diciembre-, lo acompañó en todo el proceso del tribunal.
En una entrevista previa con este diario, González Méndez lamentó el proceso difícil de ver a sus progenitores enfrascados en un pleito judicial a su edad avanzada.
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