

5 de abril de 2026 - 1:33 PM


Luego que dos buzos resultaran heridos en medio del operativo para recuperar el cuerpo de un bañista en Manatí, el Sindicato Auténtico de Manejadores de Emergencias (SAME) recalcó este domingo la necesidad de mejorar las condiciones en las que trabajan los primeros respondedores para salvar vidas en situaciones de emergencia.
La presidenta de SAME, Liz Colón Alicea, indicó que, pese a las carencias que enfrentan, el personal del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD) ha demostrado “compromiso, valentía y vocación de servicio en la coordinación y respuesta a emergencias en todo Puerto Rico”.
El reconocimiento a los manejadores de emergencias, dijo Colón Alicea, es extensivo a los municipios y demás componentes del Departamento de Seguridad Pública (DSP) que colaboran en la respuesta ante emergencias, en contraste a la administración de esa agencia y del NMEAD. Además, comunicó la solidaridad del gremio y los deseos de pronta recuperación a los rescatistas perjudicados el sábado.
El incidente con los buzos se suscitó en medio del intento por recuperar el cuerpo de Jonathan Luis Michell Álvarez, un hombre de 24 años y residente en Bayamón que fue arrastrado por corrientes marinas en la playa Las Palmas, en Manatí. El cadáver finalmente fue recuperado la mañana de este domingo.
Después de localizarlo, varios rescatistas llevaron a cabo una arriesgada maniobra para acceder al cuerpo en un área rocosa. Ya en la zona, los buzos, identificados como Ángel Sea Hunt y Pablo Ocaña, fueron arrastrados por el fuerte oleaje, que les dio contra la piedra. Por su entrenamiento, decidieron nadar a mar abierto, donde fueron recogidos por un helicóptero.
Sea Hunt fue dado de alta, mientas Ocaña permanecía hospitalizado el domingo.
Colón Alicea consideró que el compromiso de estos funcionarios contrasta con la “administración que actualmente impera en el sistema”.
“No es la alta jefatura del DSP ni del NMEAD quien asume el riesgo, son nuestros respondedores quienes, día a día, ponen su vida en la línea sin los recursos mínimos necesarios”, subrayó.
La presidenta de SAME aseguró que el personal del NMEAD tiene que trabajar entre falta de equipo de seguridad, insuficiencia de vehículos de emergencias y necesidad de mayor personal. En enero, el propio secretario del DSP, Arthur Garffer, reconoció que el NMEAD enfrenta retos significativos en el reclutamiento y retención de personal, atribuibles principalmente a las escalas salariales actuales.
En su comunicado de prensa, el SAME aseguró que los empleados de su matrícula devengan lo que llamaron “sueldos de pobreza”, de entre $1,348 y $1,800 mensuales. Los trabajadores no han recibido un aumento salarial en más de 15 años.
También en enero, Garffer informó de una reunión que sostendría con la Junta de Supervisión Fiscal, el 6 de febrero, para evaluar los cambios en los planes de clasificación y retribución del NMEAD. El encuentro, según el funcionario, fue “excelente” y se les abrió la puerta para incluir en las conversaciones las condiciones laborales de otros primeros respondedores.
“Tuvimos la oportunidad de exponer unas preocupaciones del sindicato que, a la misma vez, lo globalizamos con los otros, porque nos dimos cuenta que, en esa reunión, se nos abrió la puerta a ello. Lo hicimos, y en su momento se va a anunciar el ‘end state’, el ‘outcome’ (resultado) muy positivo de esa reunión”, dijo en marzo el secretario del DSP.
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