

20 de junio de 2026 - 2:12 PM


Dolores Esperanza fue mucho más que una sobreviviente. La perrita, que en 2014 fue rescatada en Ponce tras sufrir severas quemaduras, se convirtió con los años en un símbolo de esperanza, amor y lucha contra el maltrato animal en Puerto Rico. Este sábado, su legado será honrado con un último adiós en la Funeraria Jackie Oliver.
La urna con sus cenizas fue colocada al mediodía en la capilla San Francisco de Asís de la funeraria, ubicada en el sector Cuatro Calles de Ponce, donde familiares, voluntarios, rescatistas y ciudadanos podrán despedirse de Dolores Esperanza hasta las 10:00 p.m.
La actividad, denominada “El Último Adiós a Dolores”, también tendrá un componente solidario mediante un recogido de alimentos para perros y gatos. Los donativos serán entregados a rescatistas independientes de Ponce que atienden casos de abandono, maltrato y negligencia animal.
Dolores Esperanza falleció el pasado 16 de junio, a sus 13 años, luego de enfrentar complicaciones de salud asociadas al cáncer. Según Colitas Sonrientes, la perrita sufría de varios tumores y uno alojado en el pulmón se llenó de líquido, lo que le ocasionó un paro respiratorio.
Arleen Muñiz, presidenta de Colitas Sonrientes, describió en redes sociales la partida de Dolores como un momento repentino, luego de que la perrita aparentara encontrarse estable el día anterior.
“Mientras atendían a Dolores, al parecer le dio un paro respiratorio. Tenía sangre y agua en los pulmones y la oxigenación baja. Se nos fue. Todo fue de repente, ayer estuvo de paseo, caminó y corrió. Subió y bajó las escaleras y estaba contenta. Hoy todo cambió”, expresó Muñiz.
En otra publicación, la rescatista la recordó como una compañera “de ojos de pura dulzura”, “llena de alegría y vitalidad”, una “obra de arte canina” y “resiliente ante la adversidad”.
“Así te voy a recordar, viviendo intensamente después de sobrevivir a tanto maltrato. Le agradezco a la vida por tenerte, fui privilegiada y honrada de tenerte junto a mí, a una maestra del amor y del perdón. Tu legado no morirá, porque siempre serás con propósito. Mi Yuyi”, escribió Muñiz.
En un mensaje de texto enviado a este medio, Muñiz indicó que no podía atender una llamada por el momento, debido a que se encontraba recibiendo a las personas que llegaban a la funeraria para despedir a Dolores.
“Estoy con mucho dolor y me siento sola sin ella”, expresó.
La perrita fue encontrada el 25 de septiembre de 2014 en las cercanías del Hospital San Lucas, en Ponce, con severas quemaduras provocadas por un desconocido que le habría lanzado agua caliente o ácido. Su condición era crítica y muchos dudaban que pudiera sobrevivir.
Su fortaleza, la atención veterinaria y la solidaridad de miles de personas permitieron que recibiera los tratamientos necesarios para recuperarse. Tras ser apadrinada por Colitas Sonrientes, fue adoptada por Muñiz.
Con el paso de los años, Dolores se convirtió en la mascota símbolo de Colitas Sonrientes y participó en charlas educativas sobre el maltrato animal, recaudaciones de fondos para mascotas maltratadas, visitas a escuelas, actividades comunitarias y talleres en instituciones correccionales y juveniles.
El Centro de Cremaciones Las Américas, División de Mascotas, también resaltó que la historia de Dolores fue una de “valentía y superación”.
“Fue rescatada de una vida de maltrato, sufrió heridas que nadie debería soportar, incluyendo quemaduras causadas por la crueldad humana. Sin embargo, su espíritu nunca se apagó”, escribió la entidad.
El centro añadió que Dolores “enseñó que, aun después de las experiencias más difíciles, es posible volver a confiar, amar y disfrutar de la vida”.
“Aunque hoy sus patitas ya no caminen a nuestro lado, su legado de resiliencia, ternura y esperanza vivirá para siempre. Vuela alto, Dolores Esperanza”, agregó.
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