La nueva política de Donald Trump prohibió los llamados viajes “people to people”, la categoría de licencia más popular entre los estadounidenses para hacer su visita a Cuba. (AP / Ramón Espinosa) (semisquare-x3)
La nueva política de Donald Trump prohibió los llamados viajes “people to people”, la categoría de licencia más popular entre los estadounidenses para hacer su visita a Cuba. (AP / Ramón Espinosa)

La Habana, Cuba - Organismos que fomentan el turismo entre Cuba y Estados Unidos a ambos lados del estrecho de Florida han comenzado una cruzada para enviar el mensaje de que los estadounidenses pueden seguir con sus viajes a la isla, porque aseguran que son legales, seguros y no están prohibidos por la nueva política de la Casa Blanca.

La organización InsightCuba realizó hoy un foro en el cual importantes ejecutivos de la industria turística cubana y estadounidense expresaron su oposición a los intentos de la administración del presidente Donald Trump de limitar el acercamiento entre ambos países y abogaron por la continuación de la política de apertura hacia la isla.

En el encuentro de hoy, realizado en el hotel Meliá Cohiba, participaron representantes de los sectores de agencias de viajes, tour operadores, aerolíneas, cruceros y hoteles, todos llevando un mensaje único, pues su intención es ir desmontando la percepción generalizada que se ha creado de que los estadounidenses no pueden visitar Cuba.

“La realidad es que los estadounidenses pueden seguir viajando a Cuba casi igual que como lo hacían antes de las nuevas regulaciones”, dijo el presidente de Insight Cuba, Tom Popper, principal propulsor del foro.

Popper entiende que las nuevas regulaciones para viajeros despachadas por la administración Trump como parte de su política de endurecimiento hacia Cuba han comenzado a sentirse en el flujo de viajeros y puso como ejemplo su experiencia propia.

“Tomé un vuelo de Jet Blue desde Nueva York. Sólo 42 sillas estaban ocupadas. Estamos hablando de una ocupación de 27 por ciento. Una empleada me dijo que más o menos ése es el patrón. Este es sólo un síntoma de lo que está pasando, se está afectando a Cuba como un destino de viaje”, explicó Popper.

Entre otras cosas, la nueva política de Trump prohibió los llamados viajes “people to people”, la categoría de licencia más popular entre los estadounidenses para hacer su visita a Cuba, y ordenó la creación de una lista de instituciones cubanas con las cuales los ciudadanos de Estados Unidos no deben hacer transacciones monetarias directas.

Expertos en los aspectos legales del bloqueo o embargo económico entienden que esas iniciativas son más cosméticas que eficientes, pues son casi imposibles de sustentar en la práctica.

“Las nuevas medidas han creado mucha confusión sobre la realidad de los viajes a Cuba. Pero lo cierto es que Cuba se mantiene como un destino legal y seguro para los viajeros estadounidenses aún ante las nuevas regulaciones del Departamento del Tesoro”, sostuvo el abogado Lindsay Frank, quien explicó que licencias como la de “apoyo al pueblo cubano” incluso fueron ampliadas en sus disposiciones y que hay múltiples opciones a los viajes persona a persona que fueron limitados por Trump.

“Hay mucha desinformación con relación a las listas que se crearon para impedir las transacciones monetarias de ciudadanos estadounidenses con ciertas instituciones cubanas. Están ciertos hoteles, por ejemplo, pero los viajeros no saben que pueden quedarse en cualquier hotel siempre y cuando ese pago se haga a una agencia cubana o estadounidense que la tramite. O sea, los estadounidenses pueden quedarse, por ejemplo, en hoteles prohibidos por la lista, pero no pagándolos directamente”, explicó el experto en la temática Cuba-Estados Unidos.

Las regulaciones económicas de Trump vinieron acompañadas de una alerta del Departamento de Estado sobre la seguridad para los viajeros en Cuba. En un principio se solicitaba no viajar al país y luego se revisó para colocar un aviso de “reconsiderar” el viaje.

El gobierno estadounidense da como razón para la reconsideración de los planes de viaje a los incidentes con personal diplomático en Cuba, en los cuales Estados Unidos asegura que cerca de dos docenas de personas fueron objeto de algún tipo de ataque deliberado que afectó su salud. La advertencia, incluso, recomienda no utilizar los emblemáticos hoteles Capri y El Nacional, donde supuestamente ocurrieron la mayoría de los supuestos ataques, los cuales no pudieron ser confirmados por una investigación del FBI.

“Es muy importante que los viajeros estadounidenses entiendan que esa advertencia de viajes del Departamento de Estado no impide legalmente a los estadounidenses viajar a Cuba”, expresó Frank.

El mayor logro de la política de Trump ha sido a nivel comunicacional, porque existe la percepción de que se viola le ley si se viaja a Cuba, eso a pesar de que el año pasado 619,777 ciudadanos estadounidenses visitaron la isla, un récord que duplicó la cantidad registrada en el 2016. Cuba recibió la friolera de 4.5 millones de visitantes en el 2017.

“Tenemos retos importantes de comunicación y de percepción con relación a Cuba. El mensaje es que Cuba está abierta a negocios, es segura, maravillosa y legal para los viajeros de Estados Unidos”, manifestó el presidente de la Asociación de Tour Operadores de Estados Unidos, Terry Dale, quien afirmó que sus socios no dejarán de invertir en Cuba.

“Somos un sector que mueve $15,000 millones anuales a través del mundo. ¿Cuánto de esos $15,000 millones vienen a Cuba? No muchos y nuestra idea es cambiar eso”, añadió.

La postura asumida por Dale es respaldada por American Airlines, la aerolínea estadunidense con la mayor operación en Cuba.

“Estamos comprometidos y esperamos seguir con el crecimiento en el servicio al mercado cubano. Hemos pedido permiso para 17 frecuencias adicionales y vemos muchas oportunidades en Cuba, sobre todo en la ruta La Habana-Miami”, indicó Martha Pantín, gerente de comunicaciones corporativas de American Airlines, empresa que opera nueve vuelos diarios a cinco destinos cubanos.

“Hemos tenido que hacer ajustes en las operaciones, como por ejemplo, decidimos dejar de volar a Cienfuegos, pero paralelo a eso estamos pidiendo ampliar las frecuencias”, añadió.

Además de la percepción de ilegalidad, el mayor desafío para el sector turístico estriba en convencer al viajero de que Cuba es un destino turístico, un punto en el cual los empresarios estadounidenses quieren hacer hincapié.

“La percepción puede ser más dañina que la realidad y eso es lo que enfrentamos aquí. Hay una percepción de que los viajes a Cuba están prohibidos y que es peligroso viajar aquí. Esta percepción está teniendo un impacto, pero puedo decir por experiencia propia que viajar a Cuba es legal y es seguro, y esos los estadounidenses tienen que saberlo”, exclamó Todd Popper, como un llamado que más que emitir una opinión, lo que intenta es persuadir.


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