

10 de enero de 2026 - 9:46 AM

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere hacerse con Groenlandia. Ha dicho repetidamente que Washington debe tomar el control de la isla, que tiene una ubicación estratégica y es rica en minerales, y es una región semiautónoma que forma parte de Dinamarca, aliada de la OTAN.
Funcionarios de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos se reunieron el jueves en Washington y volverán a hacerlo la próxima semana para discutir un nueva iniciativa de la Casa Blanca, que está considerando una serie de opciones, incluyendo el uso de la fuerza militar, para adquirir la isla.
Trump señaló el viernes que va a hacer “algo con Groenlandia, les guste o no”.
Si no se hace “de la manera fácil, lo haremos de la manera difícil”, afirmó sin dar más detalles acerca de lo que podría significar eso. En una entrevista el jueves, le dijo a The New York Times que quiere poseer Groenlandia porque “la propiedad te da cosas y elementos que no puedes obtener solo firmando un documento”.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha advertido que la toma estadounidense de Groenlandia supondría el fin de la OTAN, y los groenlandeses sostienen que no quieren formar parte de Estados Unidos.
A continuación, un vistazo a algunas de las formas en que Estados Unidos podría tomar el control de Groenlandia y los posibles desafíos.
Trump y sus funcionarios han manifestado que quieren controlar Groenlandia para mejorar la seguridad estadounidense y explorar acuerdos comerciales y mineros. Pero Imran Bayoumi, director asociado del Centro Scowcroft para Estrategia y Seguridad del Atlantic Council, dijo que el repentino interés en la isla es también el resultado de décadas de negligencia por parte de varios expresidentes hacia la posición de Washington en el Ártico.
La fijación actual se debe en parte a “la realización de que necesitamos aumentar nuestra presencia en el Ártico, y aún no tenemos la estrategia o visión adecuada para hacerlo”, apuntó.
Si Estados Unidos se hiciera con el control de Groenlandia por la fuerza, sumiría a la OTAN en una crisis, posiblemente existencial.
Aunque Groenlandia es la isla más grande del mundo, tiene una población de alrededor de 57,000 habitantes y no cuenta con un ejército propio. Su defensa es responsabilidad de Dinamarca, cuyo ejército es muy inferior al estadounidense.
No está clara cuál sería la respuesta de los demás miembros de la OTAN a una toma por la fuerza por parte de la Casa Blanca o si acudirían en ayuda de Dinamarca.
“Si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene”, declaró Frederiksen.
Trump sostiene que necesita controlar el territorio para garantizar la seguridad de su país, citando la amenaza de barcos rusos y chinos en la región, pero “no es cierto”, dijo Lin Mortensgaard, experta en política internacional del Ártico en el Instituto Danés de Estudios Internacionales, o DIIS.
Aunque probablemente haya submarinos rusos, como ocurre en toda la región ártica, no hay buques en superficie, añadió Mortensgaard. China tiene buques de investigación en el océano Ártico central, y aunque los ejércitos chino y ruso han realizado maniobras militares conjuntas en el Ártico, los ejercicios se realizaron más cerca de Alaska, apuntó.
Bayoumi, del Atlantic Council, dijo que duda que Trump vaya a hacerse con Groenlandia por la fuerza porque es una medida impopular tanto entre los legisladores demócratas como republicanos, y probablemente “alteraría fundamentalmente” las relaciones de Estados Unidos con sus aliados en todo el mundo.
Estados Unidos ya tiene acceso a Groenlandia gracias a un acuerdo de defensa de 1951, y Dinamarca y Groenlandia estarían “muy contentas” de acomodar una mayor presencia militar estadounidense, apuntó Mortensgaard.
Por eso, “hacer estallar la alianza de la OTAN” por algo que Trump ya tiene, no tiene sentido, aseveró Ulrik Pram Gad, experto en Groenlandia en el DIIS.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo a un grupo selecto de legisladores estadounidenses esta semana que era la intención del gobierno republicano sería comprar Groenlandia, en lugar de usar su poderío militar. Funcionarios daneses y groenlandeses han señalado con anterioridad que la isla no está en venta.
No está claro cuánto podría costar comprar la isla, o si Estados Unidos se la adquiriría a Dinamarca o a Groenlandia.
Washington también podría incrementar su presencia militar en Groenlandia “a través de la cooperación y la diplomacia”, sin llegar a ostentar el control, apuntó Bayoumi.
Una opción podría ser que Washington obtenga derecho a veto sobre las decisiones de seguridad tomadas por el gobierno groenlandés, como ocurre en islas del Pacífico, dijo Gad.
Palaos, Micronesia y las Islas Marshall tienen un Pacto de Libre Asociación, o COFA, con Estados Unidos.
Eso le da a la Casa Blanca el derecho de operar bases militares y tomar decisiones sobre la seguridad de las islas a cambio de garantías de seguridad de Estados Unidos y alrededor de $7,000 millones de ayuda económica anual, según el Servicio de Investigación del Congreso.
No está claro cuánto mejoraría con esto la estrategia de seguridad actual de Washington. Estados Unidos ya opera la remota Base Espacial Pituffik en el noroeste de Groenlandia, y, en virtud de los acuerdos en vigor, puede llevar tantos soldados como quiera.
La política groenlandesa Aaja Chemnitz dijo a The Associated Press que los habitantes de la isla quieren más derechos, incluida su independencia, pero no quieren pasar a fomar parte de Estados Unidos.
Gad sugirió que las operaciones de presión para persuadir a los groenlandeses de que se unan a Estados Unidos probablemente fracasarían. Esto se debe a que la comunidad es pequeña y su idioma es “inaccesible”, dijo.
El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, convocó al principal representante estadounidense en Dinamarca en agosto para quejarse de que “actores extranjeros” estaban buscando influir en el futuro del país. La prensa danesa reportó que al menos tres personas vinculadas a Trump llevaron a cabo operaciones de influencia encubiertas en Groenlandia.
Incluso aunque Estados Unidos lograra hacerse con el control del territorio, esto le supondría un gran gasto, indicó Gad. Esto se debe a que los groenlandeses tienen ciudadanía danesa y acceso al sistema de bienestar danés, que incluye atención médica y educación gratuitas.
Para igualarlo, “Trump tendría que construir para los groenlandeses el estado de bienestar que no quiere para sus propios ciudadanos”, dijo Gad.
Desde 1945, la presencia militar estadounidense en Groenlandia ha pasado de miles de soldados en más de 17 bases e instalaciones, a 200 en la remota Base Espacial Pituffik, en el noroeste de la isla, de acuerdo con los datos ofrecidos por Rasmussen el año pasado. La base apoya las operaciones de alerta de misiles, defensa antiaérea y vigilancia espacial, tanto para Estados Unidos como para la OTAN.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, señaló en declaraciones a Fox News el jueves que Dinamarca ha descuidado sus obligaciones de defensa antimisiles en Groenlandia, pero Mortensgaard apuntó que “tiene poco sentido criticar a Dinamarca”, porque el motivo principal por el que Washington opera la base de Pituffik isla es para proporcionar una detección temprana de misiles.
El mejor resultado para Copenhague sería actualizar el acuerdo de defensa, que permite a la Casa Blanca tener una presencia militar en la isla, y que Trump le estampe una “firma dorada”, dijo Gad.
Pero esto es poco probable porque, como sugirió, Groenlandia es “útil” para el mandatario estadounidense.
Cuando Trump quiere cambiar la agenda informativa, incluso para alejar la atención de los problemas políticos internos, “puede simplemente decir la palabra ‘Groenlandia’ y todo vuelve a empezar”, manifestó Gad.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: