

23 de enero de 2026 - 3:41 PM

Harare, Zimbabue- Mientras las inundaciones asolan Mozambique, los cocodrilos aparecen en las ciudades sumergidas y son responsables de al menos tres muertes.
En la ciudad de Xai-Xai, capital de la provincia de Gaza y una de las zonas más afectadas del sur del país, las autoridades han advertido a los residentes del aumento del riesgo de cocodrilos a medida que se extienden las aguas y prosiguen las evacuaciones a terrenos más elevados.
Las lluvias torrenciales y las graves inundaciones registradas el mes pasado en algunas zonas del sur de África han causado la muerte de más de 100 personas en Mozambique, Sudáfrica y Zimbabue, destruyendo miles de viviendas y dañando infraestructuras como carreteras, puentes, escuelas y centros de salud.
De las 13 personas muertas por las inundaciones en Mozambique, tres murieron a manos de cocodrilos, según las autoridades.
“El nivel del río está subiendo y está llegando a zonas urbanas o muy pobladas”, declaró esta semana Paola Emerson, jefa de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en Mozambique, tras visitar la ciudad.
“Así que los cocodrilos que están en el río Limpopo en este caso son capaces de llegar a zonas pobladas que ahora están sumergidas bajo el agua y esa es la preocupación”.

El río Limpopo fluye desde Sudáfrica a través de Mozambique en su camino hacia el océano Índico.
Dos personas murieron en un ataque que dejó heridas a otras tres en la región de Gaza a principios de mes. Un hombre fue “engullido” por un cocodrilo en Moamba, pequeña localidad de la provincia de Maputo, según afirmaron esta semana los medios locales citando a Henriques Bongece, secretario de la provincia. Maputo es la capital del empobrecido país.
Las autoridades dijeron en Maputo que los cocodrilos parecían haber sido arrastrados a la zona por las aguas procedentes de un parque de la vecina Sudáfrica.
“Queremos instar a todo el mundo a que no se acerque a aguas tranquilas porque los cocodrilos andan a la deriva en estas aguas. Los ríos han conectado con todas las zonas donde hay agua”, declaraba esta semana Bongece a los medios locales.
Más allá del peligro inmediato que supone la fauna salvaje, las inundaciones han desencadenado una crisis humanitaria cada vez más profunda.
Semanas de lluvias torrenciales, agravadas por el desembalse de presas para evitar fallos estructurales, han afectado a más de 700,000 personas, más de la mitad de ellas niños, dejando un rastro de destrucción en vastas tierras de cultivo, según organismos humanitarios como el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF.
El viernes, la Organización Mundial de la Salud advirtió de graves trastornos en los servicios sanitarios de las provincias de Gaza y Maputo tras la destrucción de al menos 44 instalaciones sanitarias, lo que deja a decenas de miles de personas sin acceso a la atención médica.

La agencia de la ONU dijo que los daños en infraestructuras críticas han interrumpido la prestación de servicios, mientras que más de 50.000 personas que se han visto obligadas a reubicarse en refugios temporales se enfrentan a unos servicios sanitarios básicos limitados o inexistentes.
Advirtió de que las personas desplazadas que toman medicación a largo plazo se enfrentan a interrupciones que ponen en peligro su vida, y afirmó que es necesario actuar con urgencia para restablecer los servicios esenciales, desplegar equipos sanitarios móviles y garantizar la continuidad de la atención a las personas con enfermedades crónicas.
En los tres países, las agencias humanitarias afirman que están aumentando los riesgos de hambruna y enfermedad, ya que las condiciones meteorológicas extremas están acabando con las cosechas de las que dependen millones de pequeños agricultores para alimentarse, mientras que la amenaza de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, se cierne sobre ellos.
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