

30 de agosto de 2026 - 10:02 PM

Washington— Aparte de una publicación del presidente Donald Trump en las redes sociales, la Casa Blanca apenas se ha pronunciado sobre lo que él denomina «EL MAYOR ACUERDO PETROLÍFERO DE LA HISTORIA MUNDIAL» en Venezuela.
Trump afirmó que el acuerdo anunciado el viernes por la noche otorgaría a Estados Unidos una participación en las vastas reservas petroleras de Venezuela, un paso hacia su objetivo de extraer energía del país después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al entonces presidente Nicolás Maduro en una redada llevada a cabo en plena noche en enero y lo trasladaran a Nueva York para que se enfrentara a cargos federales por tráfico de drogas.
La presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, describió el acuerdo como un paso hacia la recuperación económica que modernizará la industria petrolera del país. Afirmó el sábado que las reservas de petróleo “dejarán de ser una estadística fría e inerte para convertirse en soluciones concretas. La vivienda es una de ellas”.
Habló mientras visitaba las obras de reconstrucción tras los mortíferos terremotos gemelos que sacudieron la zona a finales de junio, y señaló que miles de familias se habían quedado sin hogar.
“Lo que estamos haciendo es por el desarrollo del país, pero, sobre todo, para servir al pueblo venezolano, para ofrecerle más puestos de trabajo, mejores salarios y acceso a servicios públicos como el agua, la electricidad, los hospitales, las escuelas y una alimentación adecuada”, afirmó.
Sin embargo, las respuestas a muchas preguntas, entre ellas cuándo podrían explotarse las reservas y quién correrá con los gastos, no quedaron claras de inmediato. No se ha hecho público el texto de ningún acuerdo.

Un repaso de lo que se sabe y de lo que no se sabe:
El Gobierno de Estados Unidos y una empresa privada venezolana, cuyo nombre no se ha revelado, crearon una nueva empresa a la que se le concedieron los derechos sobre yacimientos petrolíferos sin explotar durante 100 años.
Según un comunicado de Rodríguez, el acuerdo prevé la explotación de 17 yacimientos con un potencial demostrado de 65,000 millones de barriles. En él se indica que el acuerdo podría atraer $100,000 millones en inversiones hacia la industria petrolera venezolana y generar más de $209,000 millones en impuestos para Caracas.
Trump afirmó que el acuerdo fue negociado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y Rodríguez.
El acuerdo otorga a Estados Unidos el 55% de la producción efectiva de la nueva empresa privada, incluida una participación accionarial y derechos para comprar petróleo a precio de costo. Las compras de petróleo por parte de Estados Unidos se destinarán a las reservas estratégicas de petróleo del país, así como al ejército, según un funcionario estadounidense que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el asunto y que habló bajo condición de anonimato.
Según este responsable, la empresa sería la segunda con mayores reservas probadas, solo por detrás de Saudi Aramco.
Probablemente no a corto plazo.
Trump afirma que el acuerdo contribuirá a reducir los precios de la gasolina para los estadounidenses. Se trata de un objetivo importante para el presidente republicano, ya que la guerra en Irán ralentiza el transporte marítimo de petróleo desde el Golfo Pérsico y mantiene los precios elevados meses antes de las elecciones de noviembre en Estados Unidos.
Sin embargo, los expertos han advertido en repetidas ocasiones de que la reparación de la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela llevará años y costará miles de millones de dólares. No se espera que se produzca un aumento sustancial de la producción a corto plazo.
“El acuerdo podría resultar ‘útil a largo plazo, pero no va a influir en absoluto en el precio de la gasolina en las gasolineras durante el fin de semana del Día del Trabajo’”, afirmó Amy Myers Jaffe, directora del Laboratorio de Energía, Justicia Climática y Sostenibilidad de la Universidad de Nueva York.
Ninguna de las partes dejó claro quién correría con los gastos de las inversiones en infraestructuras ni a qué coste.
El precio medio de la gasolina en Estados unidos se situó el sábado en unos $4.08 por galón. El año pasado, por estas mismas fechas, el precio medio era de $3.20.
Kevin Book, director general de ClearView Energy Partners, afirmó que el sector petrolero está a la espera de que se aclaren los detalles del acuerdo. Según él, Venezuela tiene margen para aumentar su producción de petróleo —en el pasado llegó a producir más de 2.5 millones de barriles al día por encima de los niveles actuales—, pero las inversiones de esta envergadura no se materializan de la noche a la mañana.
“Va a llevar tiempo —muchos años— invertir tanto capital y obtener el tipo de resultados progresivos que la historia sugiere que son posibles”, afirmó Book.
Algunos en Venezuela lo consideraron una traición a lo que su Gobierno ha afirmado repetidamente durante décadas: los recursos venezolanos son para Venezuela, y los dirigentes no permitirían que el Gobierno de Estados Unidos tuviera acceso a esos recursos.
El sábado, en un mercado del este de Caracas, Douglas Borjas dijo que estaba molesto por el anuncio.
“Creo que lo hacen para aferrarse al poder”, dijo refiriéndose a los dirigentes de Venezuela. “Es como decir: ‘Te voy a dar una enorme cantidad de petróleo siempre y cuando me dejes tranquilo aquí en el poder’”.
Añadió: “El pueblo venezolano se merece algo mejor. Venezuela cuenta con recursos que pueden explotarse, pero en beneficio del pueblo, no de la élite corrupta”.
El profesor de la Universidad de Harvard Ricardo Hausmann, exministro de Planificación de Venezuela, lo calificó de “acuerdo vergonzoso”.
“Los venezolanos no respetarán este acuerdo ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense se lo tomará en serio porque saben que no durará”, afirmó Hausmann en las redes sociales, y añadió que Rodríguez “no tiene legitimidad ni poder constitucional para comprometer a Venezuela en un acuerdo de este tipo”.
No está claro si el Congreso desempeñará algún papel en el acuerdo, pero los legisladores de ambos partidos no tardaron en pronunciarse al respecto.

Los aliados de Trump lo calificaron de victoria.
El senador Bernie Moreno, republicano por Ohio, afirmó que se trataba de un acuerdo histórico que beneficia a ambos países. “Si dependiera de los demócratas de Washington, Maduro seguiría en el poder, el petróleo venezolano se exportaría a China a mitad de precio y el pueblo venezolano seguiría siendo expoliado por un régimen corrupto”, escribió Moreno en las redes sociales.
Los demócratas lo condenaron, alegando que la captura de Maduro era un medio para alcanzar ese fin.
El senador Tim Kaine, demócrata por Virginia, afirmó que Trump siempre había tenido en el punto de mira el petróleo de Venezuela, y calificó esta situación de “corrupción a escala épica”.
“¿Bajarán los precios para los estadounidenses? Quién sabe, pero probablemente no tanto como los ha hecho subir Trump con su estúpida guerra contra Irán", afirmó Kaine en las redes sociales.
El senador Chris Van Hollen, demócrata por Maryland, afirmó que Trump “puso en peligro a nuestros militares para conseguir petróleo venezolano para sus amigos multimillonarios”.
Aún quedan muchos detalles importantes por aclarar, entre ellos quién sufragará las inversiones necesarias, la identidad del operador privado y cómo se distribuye la participación de Estados Unidos en la empresa.
Estados Unidos obtendrá el 55% de la producción efectiva de la empresa, pero no ha quedado claro qué parte de esa cantidad procede de una participación accionarial y qué parte del derecho a comprar petróleo a precio de coste.
Tampoco está claro cómo reaccionará el sector. Convencer a las grandes petroleras estadounidenses para que regresen a la región podría resultar complicado, dada la incertidumbre política y el deterioro de las infraestructuras.

Chevron, la única empresa petrolera estadounidense que opera activamente en Venezuela, se negó a hacer declaraciones. Al margen del anuncio de Trump, Chevron ya había iniciado conversaciones para ampliar su inversión en el país. Exxon Mobil también se negó a hacer declaraciones.
David Oxley, economista jefe especializado en clima y materias primas de Capital Economics, afirmó que, a primera vista, el acuerdo podría duplicar las reservas de petróleo de Estados Unidos y reducir la dependencia del crudo procedente de Canadá y México. Sin embargo, Oxley, en un artículo de opinión, advirtió de que existen obstáculos logísticos y señaló que el valor de las reservas de Venezuela podría haberse exagerado durante el mandato del expresidente Hugo Chávez.
“Aun contando con garantías jurídicas y de seguridad, no está claro que las petroleras estadounidenses «estuvieran dispuestas a invertir», escribió, señalando que «simplemente podría haber oportunidades comerciales más atractivas en otros lugares".
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