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El doctor José L. Pérez antes de subir a un crucero de Royal Caribbean que lo llevaría a las islas afectadas.
El doctor José L. Pérez antes de subir a un crucero de Royal Caribbean que lo llevaría a las islas afectadas. (Juan Luis Martínez Pérez)

Grand Bahamas - Unos días después del brutal terremoto que mató a unas 230,000 personas en Haití en el 2009, el ortopeda puertorriqueño Magdiel Mayol vio en la portada de El Nuevo Día una imagen que, unos días después, terminaría cambiándole para siempre su modo de mirar tanto su propia profesión como la vida misma.

“Era una mujer con una fractura de tibia. Tenía la pierna virada en la dirección contraria. Yo le dije a mi esposa: ‘Tú puedes enviar todos los chavos que quieras, pero allí no hay nadie que le enderece esa pierna'”, cuenta Mayol.

Unos días después de haber visto la foto y habiendo mediado comunicaciones con otros médicos boricuas que también sintieron que sus manos hacían falta en la apocalíptica tragedia que vivía Haití en aquellos días, Mayol estaba en Puerto Príncipe, junto a la Fundación Haití se Pone de Pie haciendo precisamente lo que nadie más habría hecho de no haber sido por ellos.

Estar en Haití por semanas operando a decenas de personas en la más desesperada situación cambió para siempre al doctor Mayol, que desde entonces se apunta de buen ánimo en las misiones humanitarias de la Fundación Haití se Pone de Pie, como la que lo trajo esta semana en Bahamas, la isla caribeña bestialmente arrasada la semana pasada por el huracán Dorian, el segundo huracán más potente en la historia en el océano Atlántico.

Mayol forma parte de un contingente de 14 médicos, tres enfermeras y una farmacéutica que llegaron esta mañana a Grand Bahamas, una de las dos islas del archipiélago de Bahamas más azotadas por Dorian, donde durante la última semana unas 50,000 personas han malvivido prácticamente a su suerte, dependiendo fundamentalmente de la caridad de organizaciones internacionales.

Al momento de la publicación de esta nota, el conteo de muertes por Dorian en Bahamas va por 50, aunque se da por sentado que seguirá aumentando. A pesar de que hace más de una semana del huracán, las labores de rescate apenas empezaron en los pasados días y abundan aquí los relatos de cadáveres todavía atrapados en los escombros a los que el gobierno de esta nación independiente de 350,000 habitantes, abrumado por una tragedia de magnitud inconmensurable, no ha podido llegar.

Los médicos puertorriqueños llegaron esta mañana cargando con 27 cajas de medicamentos, tras navegar toda la noche en espacios que les fue donados por la empresa Royal Caribbean Cruise International en el crucero Navigator of the Seas. La Fundación tiene la intención de establecer una clínica y dar por varios días servicios de ortopedia, fisiatría, cardiología, pediatría y medicina general.

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“Hemos estado presente en todo momento y nuestros hermanos caribeños necesitan ayuda y necesitan acceso a medicamentos”, dijo el doctor Carlos Mellado.

Exprocurador del Paciente de Puerto Rico y uno de los fundadores de Haití se Pone de Pie, el doctor Mellado explicó que traen medicamentos para la diabetes, tiroides, antibióticos, sueros, materiales quirúrgicos para limpiar heridas y equipos ortopédicos. Varios de los participantes de la misión son cirujanos que, dadas las condiciones, podrían llevar a cabo operaciones, de ser necesario.

Cada médico y miembro de la delegación llegó con su mochila, su caseta de campaña y su catre o colchón inflable, dispuestos, como lo han hecho en innumerables ocasiones en Haití, a dormir bajo las estrellas si fuera necesario, dado que en esta isla toda infraestructura fue obliterada por Dorian.

“El médico que hace falta en esto es el que bregue con el problema más urgente”, dijo el cirujano ortopeda Luis Ruiz Reboiras.

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No lo mencionan, pero sobra decir que estar aquí les cuesta dinero, y mucho. La ortopedia es una especialidad que, como tantas otras, escasea en Puerto Rico y los pacientes pasan a veces meses esperando una cita o un procedimiento. El plan de los médicos puertorriqueños es estar aquí hasta el jueves.

En ese periodo, Ruiz Reboiras suspendió 14 operaciones. Mayol suspendió 16. Pero, dice Mayol, “si esto no lo hacemos nosotros no lo va a hacer nadie”.

Recuerda que en Haití, en las horas más críticas después del terremoto de 2009, operó a 33 personas en una sola noche. “En tres días, nosotros vimos a más de 1,000 personas. El USS Confort (un barco hospital del Ejército de Estados Unidos) atendió a 1,000 en un mes. Nosotros hicimos eso en tres días”, sostuvo.

La tragedia de Haití es de una magnitud mucho mayor a la acontecida aquí. Pero los doctores Mellado, Mayol y Ruiz Reboiras, saben que, en estas situaciones, nunca sobran manos.