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Niños soldados narran horrores en Sudán y presencia de mercenarios colombianos

Los menores relataron a The Associated Press que fueron secuestrados por las Fuerzas de Apoyo Rápido

31 de julio de 2026 - 10:04 PM

Estos testimonios ponen de manifiesto los peligros a los que se enfrentan decenas de miles de niños que, según se cree, han sido reclutados para la guerra por todas las partes en conflicto. (Ilustración de AP / Peter Hamlin) (AP Illustration / Peter Hamlin)

El adolescente tenía las manos y las piernas encadenadas al cañón antiaéreo montado en una camioneta mientras aviones de combate sudaneses lanzaban sus ataques. Vio a otro niño encadenado al volante.

Mientras sus captores buscaban refugio, a los niños, aterrorizados, les ordenaban permanecer allí y derribar los aviones que sobrevolaban la capital, Jartum. Si intentaban huir, sus captores los matarían... si los aviones no los alcanzaban antes.

El joven, que ahora tiene 17 años, declaró a The Associated Press que quienes le ordenaron encadenarse al arma eran mercenarios colombianos que prestaban apoyo militar a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, en inglés) en la guerra contra el ejército sudanés, un conflicto que ya lleva cuatro años. Otro menor afirmó que fue obligado a participar en ataques de artillería y que recibió golpizas por desobedecer.

Estos testimonios ponen de manifiesto los peligros a los que se enfrentan decenas de miles de niños que, según se cree, han sido reclutados para la guerra por todas las partes en conflicto. Seis exniños soldados que fueron secuestrados y obligados a combatir con las RSF hablaron con AP bajo condición de anonimato por temor a represalias. Dos de ellos aseguraron que fueron entrenados por colombianos.

Sus testimonios apuntan a un despliegue más amplio de mercenarios colombianos que, según organizaciones de derechos humanos, fueron reclutados por una empresa vinculada al Estado de Emiratos Árabes Unidos para luchar junto a las RSF. Las organizaciones y el ejército sudanés acusan a Emiratos Árabes Unidos de suministrar armas a las RSF, mientras que un grupo de expertos de la ONU dijo haber rastreado envíos de armamento destinados al grupo procedentes de ese país del Golfo.

En una declaración enviada a AP tras la publicación del reportaje, Emiratos Árabes Unidos negó haber proporcionado armas o apoyo militar a cualquiera de las partes en conflicto. También rechazó haber facilitado el traslado de mercenarios o combatientes extranjeros a Sudán o mantener vínculos con ellos.

El gobierno emiratí indicó que su investigación sobre la empresa señalada no encontró vínculos con actividades mercenarias en Sudán. Asimismo, condenó las atrocidades cometidas por todas las partes y expresó su respaldo a los esfuerzos para poner fin al conflicto.

El adolescente que permaneció encadenado al arma rompió a llorar mientras se tocaba las cicatrices de los aproximadamente 18 meses que pasó combatiendo.

“Estaba muy asustado. Solo quería escapar e irme a casa”, dijo.

Los niños permanecían encadenados día y noche

Contó que fue detenido por combatientes de las RSF en un mercado de Omdurman, ciudad vecina de Jartum, donde vendía cigarrillos. Según dijo, los paramilitares buscaban desertores y lo arrestaron por error. Tenía entonces 15 años.

Aunque nunca había empuñado un arma, fue enviado directamente al frente de combate en Jartum. Las cicatrices en la cabeza y debajo del ojo, aseguró, corresponden a heridas causadas por metralla.

Más tarde fue trasladado a una base de las RSF en Omdurman conocida como “Campamento Central de Reserva”, donde permaneció retenido junto a decenas de menores. Tenían las manos atadas en todo momento, incluso mientras comían.

“No nos dejaban bañarnos. En su lugar, nos echaban agua encima mientras seguíamos atados”, relató.

Afirmó que en la base había decenas de mercenarios extranjeros, identificados por los combatientes de las RSF como colombianos. A través de intérpretes, enseñaban a los menores a operar armas antiaéreas. Según dijo, ordenaban que los niños permanecieran encadenados a las armas para impedir que escaparan.

“Cuando los aviones sobrevolaban la zona, los colombianos se refugiaban en sus búnkeres y nos dejaban fuera, encadenados a los vehículos”, contó. Dijo que lo obligaban a disparar, aunque nunca logró acertar a ningún objetivo.

Otro menor relata golpizas y el asesinato de un amigo

El segundo adolescente aseguró que, a los 15 años, permaneció recluido en un campamento de las RSF llamado al-Konan, donde, según afirmó, colombianos entrenaban a él y a otros menores en el manejo de artillería pesada y drones.

Dijo que permanecía encerrado y solo era sacado para participar en ataques de artillería. Los colombianos y las RSF utilizaban drones para seleccionar objetivos y, en ocasiones, alcanzaba a ver civiles a través de la cámara. Cuando se negaba a disparar, era golpeado, incluso con una porra eléctrica. En una ocasión, afirmó, un colombiano lo golpeó hasta dejarlo inconsciente.

Un amigo suyo, de 18 años, intentó escapar y fue abatido por integrantes de las RSF. El cuerpo nunca fue recuperado.

“Sigo teniendo pesadillas cada vez que intento dormir”, dijo.

Ambos adolescentes hablaron en un centro administrado por el gobierno sudanés y respaldado por el ejército, ubicado en las afueras de Jartum, donde más de 200 exniños soldados recibían rehabilitación. Muchos fueron capturados por las fuerzas gubernamentales tras la recuperación de la capital.

Un funcionario de prensa del ejército acompañó a AP durante la visita, aunque no seleccionó a los entrevistados. La agencia indicó que mantuvo el control editorial total del reportaje.

Veteranos colombianos en conflictos extranjeros

AP indicó que no pudo verificar de forma independiente los testimonios, aunque estos coinciden con otras investigaciones sobre la guerra en Sudán. Además de colombianos, combatientes rusos y ucranianos también han participado en el conflicto.

Según la ONU, unos 10,000 colombianos se han alistado para combatir en guerras en el extranjero, incluidos conflictos en Somalia, Ucrania y Sudán. Décadas de conflicto armado en Colombia han generado un amplio grupo de veteranos con entrenamiento militar que, debido a las bajas pensiones y las escasas oportunidades laborales, han buscado empleo en conflictos internacionales.

Aunque una ley reciente prohíbe a los colombianos participar en guerras en el extranjero, asociaciones de veteranos sostienen que el reclutamiento continúa.

Human Rights Watch y la firma Conflict Insights Group documentaron la presencia de mercenarios colombianos junto a las RSF en Darfur, donde el grupo ha sido acusado de cometer matanzas masivas. Ambas organizaciones concluyeron que los colombianos fueron contratados por una empresa subcontratista vinculada a Emiratos Árabes Unidos y entrenados en bases militares de ese país. Emiratos Árabes Unidos volvió a negar esas acusaciones.

Un mercenario colombiano que combatió en Darfur durante seis meses en 2025 dijo a AP, bajo condición de anonimato, que había cientos de colombianos en el frente junto a las RSF y que participaban en el entrenamiento de nuevos reclutas. También afirmó haber visto menores de apenas 13 años combatiendo.

Sobre el papel de los colombianos en Jartum existe menos información. Ali Qader, director del centro de rehabilitación, indicó que varios menores le contaron que fueron entrenados por colombianos en campamentos cercanos a la capital.

Un excombatiente de las RSF, que posteriormente desertó al bando gubernamental, y un oficial del ejército sudanés afirmaron también haber visto a colombianos entrenando menores en Jartum durante el tiempo en que las RSF controlaban la ciudad.

El gobierno colombiano señaló que no dispone de información oficial que confirme que ciudadanos colombianos hayan reclutado o entrenado niños soldados en Sudán, aunque condenó esos abusos.

El reclutamiento de menores constituye un crimen de guerra

Según Abdelgadir Abdullah Abu, secretario general del Consejo Nacional para el Bienestar Infantil de Sudán, decenas de miles de niños, algunos de apenas 8 años, han sido reclutados durante la guerra.

La ONU sostiene que todas las partes en conflicto han utilizado niños soldados, incluidas milicias aliadas al gobierno. Ni las RSF ni el gobierno sudanés respondieron a solicitudes de comentarios.

Las RSF surgieron de las milicias Janjaweed, responsables de la violencia en Darfur a principios de la década del 2000. El entonces presidente Omar al-Bashir fue acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes de guerra y genocidio por esa campaña.

Organizaciones de derechos humanos sostienen que las RSF continúan utilizando tácticas similares y advierten que el supuesto respaldo de Emiratos Árabes Unidos podría implicar a ese país.

“Las pruebas indican que Emiratos Árabes Unidos podría estar contribuyendo de manera sustancial a los crímenes contra la humanidad cometidos por las RSF”, afirmó Jean-Baptiste Gallopin, asesor principal de Human Rights Watch.

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