

12 de abril de 2026 - 5:01 PM

El primer ministro húngaro Viktor Orbán reconoció su derrota el domingo tras lo que calificó como un resultado electoral “doloroso”, poniendo fin a 16 años en el poder para una figura poderosa del movimiento de extrema derecha aliado con el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladímir Putin.
“Felicité al partido victorioso”, dijo Orbán a sus seguidores en Budapest. “Vamos a servir a la nación húngara y a nuestra patria también frente a la oposición”.
Los primeros resultados oficiales muestran que el partido del líder opositor Peter Magyar encabeza las elecciones.
Poco antes, Magyar publicó en Facebook que Orbán lo había felicitado “por teléfono por nuestra victoria”.
Con el 37% de los votos contabilizados, el partido Tisza de Magyar tenía un 51% de apoyo frente al 40% del partido Fidesz de Orbán. Esa proporción cambiará a medida que se cuenten más votos.
El conteo mostraba a Tisza por delante en 95 de las 106 circunscripciones de Hungría. El conteo de votos suele ser más lento en la capital, Budapest, que se espera favorezca al partido de Magyar.
Es un momento clave para Orbán, el dirigente que lleva más tiempo en el poder en la Unión Europea y uno de sus mayores antagonistas, que ha recorrido un largo camino desde sus primeros años como un vehemente progresista antisoviético hasta el nacionalista cercano a Rusia que hoy admira la extrema derecha global.
Tisza y Fidesz reportaron que habían recibido reportes de violaciones electorales, lo que sugiere que algunos resultados podrían ser impugnados por ambos partidos.
En declaraciones a reporteros al inicio de los comicios, Orbán, de 62 años, dijo que la campaña había sido “un gran impulso nacional de nuestro lado” y agradeció a activistas y simpatizantes por su trabajo. “Estoy aquí para ganar”, dijo.
La participación a las 6:30 de la tarde superaba el 77%, según la Oficina Nacional Electoral, una cifra récord en cualquier elección en la historia poscomunista de Hungría.
Magyar dijo que él y su partido Tisza estaban “cautelosamente confiados”. Advirtió contra cualquier violencia y llamó a sus simpatizantes a “mantener la calma”.
“Les pido a nuestros simpatizantes y a todos los húngaros: mantengámonos pacíficos, alegres, y si los resultados confirman nuestras expectativas, hagamos un gran carnaval húngaro”, dijo.
Miles de simpatizantes de Tisza abarrotaron el paseo marítimo a lo largo de la ribera derecha del río Danubio mientras se ponía el sol, ondeando banderas húngaras y vitoreando. El partido de Orbán celebró un acto cerrado, con acceso permitido solo a miembros del partido y élites y a algunos periodistas.
El jefe de gabinete de Orbán, Gergely Gulyás, dijo que la participación récord mostraba que “la democracia húngara es extremadamente fuerte”. Gulyás dijo que el partido gobernante había presentado numerosos reportes de violaciones electorales, pero afirmó estar “confiado” en que Fidesz recibiría los 100 escaños parlamentarios necesarios para una mayoría .
Orbán ha frustrado repetidamente los esfuerzos de la Unión Europea para apoyar a Ucrania en su intento de defenderse de la invasión rusa, ha cultivado estrechos vínculos con Putin y se ha negado a poner fin a la dependencia de Hungría de las importaciones de combustibles fósiles rusos.
Revelaciones recientes han mostrado que un miembro de su gobierno compartía con frecuencia el contenido de las discusiones de la UE con Moscú, lo que generó acusaciones de que Hungría actuaba en nombre de Rusia dentro del bloque.
La elección es seguida de cerca en países dentro y fuera de Europa, lo que da cuenta del papel desmesurado que Orbán ocupa en la política populista de extrema derecha en todo el mundo.
Integrantes del movimiento de Trump “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” (conocido por sus siglas en inglés MAGA) figuran entre quienes ven al gobierno de Orbán y a su partido político Fidesz como ejemplos de una política conservadora y antiglobalista en acción, mientras que defensores de la democracia liberal y del Estado de derecho le detestan.
Después de votar, Magyar dijo a reporteros que los comicios son “una elección entre Este u Oeste, propaganda o un discurso público honesto, corrupción o una vida pública limpia”.
“Insto a todos los ciudadanos húngaros a ejercer su derecho al voto”, indicó.
Cuando emitió su voto en Budapest, Marcell Mehringer, de 21 años, dijo que votaba “principalmente para que Hungría por fin sea un país europeo, y para que los jóvenes, y en realidad todos, cumplan con su deber cívico fundamental de unir un poco a esta nación y derribar estas fronteras nacidas del odio”.
Durante sus 16 años como primer ministro, Orbán ha impulsado duras ofensivas contra los derechos de las minorías y las libertades de prensa, ha socavado muchas de las instituciones de Hungría y ha sido acusado de desviar grandes sumas de dinero a las arcas de la élite empresarial aliada, una acusación que él niega.
También ha tensado fuertemente la relación de Hungría con la UE. Aunque Hungría es uno de los países más pequeños de la Unión con 9.5 millones de habitantes, Orbán ha usado repetidamente su poder de veto para bloquear decisiones que requieren unanimidad.
Más recientemente, bloqueó un préstamo de la Unión Europea de 90,000 millones de euros (104,000 millones de dólares) para Ucrania, lo que llevó a sus socios a acusarlo de secuestrar esa ayuda crucial.
Magyar ha ascendido rápidamente hasta convertirse en el rival más serio de Orbán. El dirigente de 45 años del partido de centroderecha Tisza, que encabeza las encuestas independientes, hizo campaña sobre asuntos que afectan a los votantes comunes, como el debilitado sistema público de salud y los sectores del transporte en Hungría, así como lo que describe como una corrupción gubernamental rampante.
Magyar, antiguo integrante del círculo interno del Fidesz de Orbán, rompió con el partido en 2024 y formó Tisza con rapidez. Desde entonces, ha recorrido Hungría sin descanso, celebrando mítines en localidades grandes y pequeñas en una campaña que recientemente lo llevó a visitar hasta seis pueblos al día.
En una entrevista con The Associated Press a principios de este mes, Magyar afirmó que la elección será un “referéndum” sobre si Hungría continúa su deriva hacia Rusia bajo Orbán, o si puede recuperar su lugar entre las sociedades democráticas de Europa.
Tisza obtuvo el 30% de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo en 2024 y Magyar consiguió un escaño como legislador de la Unión Europea. Tisza es miembro del Partido Popular Europeo, la familia política dominante de centroderecha con líderes que gobiernan 12 de las 27 naciones de la Unión Europea.
Magyar y Tisza enfrentan una contienda difícil. El control de Orbán sobre los medios públicos de Hungría, que ha transformado en un altavoz de su partido, y amplios segmentos del mercado de medios privados le dan ventaja para difundir su mensaje.
La transformación unilateral del sistema electoral húngaro y la manipulación de los límites de sus 106 distritos electorales por parte del Fidesz también exigirán que Tisza obtenga, según estimaciones, un 5% más de votos que el partido de Orbán para alcanzar una mayoría simple.
Además, cientos de miles de húngaros étnicos en países vecinos tienen derecho a votar en las elecciones húngaras y tradicionalmente han votado de forma abrumadora por el partido de Orbán.
Tanto el Fidesz como Tisza han lanzado plataformas para denunciar irregularidades, y acusan a sus adversarios de planear cometer abusos electorales.
Los servicios secretos rusos han conspirado para interferir y inclinar la elección a favor de Orbán, según numerosos reportes de prensa, incluidos los de The Washington Post. El primer ministro, sin embargo, ha acusado a la vecina Ucrania, así como a los aliados de Hungría en la Unión Europea, de intentar interferir en la votación para instalar un gobierno “proucrania”.
Ese tipo de acusaciones forma parte de la razón por la que muchos en la Unión Europea ven a Orbán como un peligro para el futuro del bloque.
Pero al otro lado del Atlántico, Trump y su movimiento MAGA apuestan todo por otro mandato de Orbán. Trump ha respaldado repetidamente al líder húngaro y el vicepresidente de Estados Unidos JD Vance realizó una visita de dos días a Hungría la semana pasada destinada a ayudar a Orbán a cruzar la meta.
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