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prima:Edwin Irizarry Mora: en Puerto Rico tenemos que “romperle el espinazo a la dependencia”

El economista y excandidato independentista a la gobernación compartió con El Nuevo Día sus perspectivas sobre el país y el momento político que vive el archipiélago

13 de noviembre de 2022 - 11:40 PM

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Esta historia fue publicada hace más de 3 años.
Edwin Mora. (vanessa.serra@gfrmedia.com)

En su trayectoria en la política electoral, el economista y planificador Edwin Irizarry Mora corrió todas las bases como candidato: a la alcaldía de Mayagüez, a representante y senador por distrito, a la comisaría residente y –por supuesto– a la gobernación, en 2008, por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Paralelamente, Irizarry Mora ha desarrollado una fructífera carrera académica en su especialidad, como profesor en el Departamento de Economía del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), de donde se jubiló en 2019 tras 30 años de cátedra, aunque al presente continúa ofreciendo un curso ad honorem. Experto en el campo del desarrollo económico –habiendo obtenido un doctorado en esa área de la Universidad de Sussex, en Inglaterra–, a Irizarry Mora se le dedicó, el pasado 28 de octubre, la asamblea anual de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, organización que presidió en el término de 1991-1992.

Al repasar su carrera, Irizarry Mora no olvida el apoyo de sus “mentores” en la Escuela Graduada de Administración Pública de la UPR –donde se inició como profesor–, entre ellos los economistas Elías Gutiérrez, José Joaquín Villamil y Héctor López Pumarejo.

El Nuevo Día dialogó con Irizarry Mora sobre su trayectoria y su visión del eternamente complejo panorama económico que enfrenta Puerto Rico, así como del particular escenario político que se desarrolla al presente en el país y las alternativas para encaminar una solución a la relación colonial entre el archipiélago y los Estados Unidos.

El país ha atravesado incontables crisis en las pasadas décadas, pero si ha habido una constante, al menos en los pasados 15 años, ha sido la económica. ¿Cómo cataloga el estado actual de la investigación y el análisis económico en Puerto Rico?

­–Afortunadamente, en temas económicos tenemos una gran cantidad de investigación, tanto la que se realiza en la academia por estudiantes subgraduados y graduados, como también las que realizan entidades que se dedican a la consultoría económica, que son excelentes. Desde el punto de vista de la capacidad profesional y la experiencia en el manejo de datos y el diseño de propuestas, nosotros tenemos excelentes estudios, tenemos la información para tomar buenas decisiones.

Muchas veces se apunta a que en Puerto Rico carecemos de estadísticas e información para el diseño de políticas públicas. En los pasados años, por ejemplo, la Junta de Planificación se ha retrasado en la presentación del Informe Económico anual. ¿No coincide con esa apreciación?

–La entrada al juego hace unos años del Instituto de Estadísticas ayudó mucho en la compilación. Lamentablemente, el rol tan importante que ha tenido la Junta de Planificación se le ha ido quitando y creo que es un error. La Junta de Planificación siempre ha sido una agencia fundamental y el Informe Económico está retrasado porque se le han quitado recursos. El personal que tenía hace 30, 40 o 50 años era suficiente para producir la información que para nosotros sigue siendo valiosísima. Los mismos funcionarios de la Junta de Planificación nos dicen que con una tercera parte del personal que teníamos anteriormente tenemos que producir estos informes.

A pesar de que esa tendencia a la reducción de recursos en la recopilación y manejo de estadísticas se observa en otras agencias como el Departamento de Salud, Irizarry Mora insiste que con los datos que producen dependencias como el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos y la Compañía de Turismo hay suficiente información para encaminar las políticas correctas.

“Una de las grandes quejas que vengo escuchando desde los 80 y lo sigo escuchando en la tercera década del siglo 21 es que no se le hace caso a la opinión de los expertos en ciencias económicas. Se les pide opinión, se les contrata para hacer estudios, pero después se toman decisiones sin considerar las recomendaciones”, indicó el economista.

Para Irizarry Mora, el “error garrafal” de la Junta de Supervisión Fiscal ha sido la visión puramente “financiera” de la gestión presupuestaria del sector público, que ha derivado en políticas como el recorte de sobre un 50% de las asignaciones destinadas a la UPR.

Por años se ha mencionado que no existe una estrategia coherente de desarrollo económico, pero llama la atención el hecho de que el DDEC, al menos en tiempos recientes, nunca ha sido dirigido por alguien con preparación en temas de planificación y desarrollo de la economía. ¿Subestima la clase política la importancia de la pericia en este campo?

–Es curioso. Uno piensa que el Departamento de Salud siempre debe ser dirigido por un médico o un profesional de la salud competente, y el Departamento de Agricultura por un experto en ciencias agrícolas. Sin embargo, en la secretaría del DDEC no hemos tenido un experto con preparación en desarrollo económico. No es que yo hubiese aspirado a ser secretario, pero algunos amigos en Inglaterra me decían “oye, tú puedes ser secretario de Desarrollo Económico”, y uno les tiene que contestar que esta determinación responde a criterios que no tienen que ver con la preparación académica. Tampoco estoy diciendo que una persona con buena fe no pueda administrar bien el DDEC, pero es obvio que en un país con nuestras características ayudaría mucho que el secretario tuviera preparación formal junto a un equipo de personas que no tomara en cuenta cómo piensa política o ideológicamente el colega economista.

A juicio de Irizarry Mora, las trabas que suponen las ataduras políticas a los Estados Unidos se reflejan a simple vista en decisiones como la eliminación de la sección 936 del Código de Rentas Internas federal. Y es que, aunque se le ha dado mucho color al cabildeo de líderes novoprogresistas para que se echara a un lado una disposición incompatible con la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos, Irizarry Mora puntualizó que esa decisión iba a tono con las políticas más amplias de la administración de Bill Clinton que pretendían –y lograron– eliminar el déficit fiscal.

En Puerto Rico, dice el economista, aún no se aprecian las “herramientas” que la soberanía política proveería para el desarrollo económico. La incapacidad para desarrollar puertos de trasbordo marítimo en Ponce o Mayagüez contrasta con lo que han podido lograr países vecinos del Caribe.

Incluso bajo el régimen territorial, las políticas adecuadas permitirían “encaminar un proceso de desarrollo sustentable y autosostenido, que no sea dependiente de políticas federales. Romperle el espinazo a la dependencia y crear riqueza nacional, que impulse la generación de ingresos que se queden en Puerto Rico”, subrayó Irizarry Mora, quien señaló el absurdo que supone que incluso platos de comida criolla sean preparados con productos importados, en un país donde cerca del 90% de los alimentos vienen del exterior a pesar de contar en el RUM con un ofrecimiento en ciencias agrícolas que data de 1911.

El economista Edwin Mora Irizarry.
El economista Edwin Mora Irizarry. (Vanessa Serra Díaz)

¿Como economista e independentista, no necesariamente considera que se tiene que resolver el problema colonial para comenzar a impulsar estrategias de desarrollo sostenibles?

–Aun con las restricciones institucionales, de naturaleza económica y política, aquí hay decisiones que se pueden tomar de la manera correcta y que podrían encaminar al país en otra dirección. Pero como decía anteriormente, si el peso mayor que tienen las decisiones de política pública es de naturaleza ideológica, de política partidista, no vamos a sacar los pies del plato. Es una realidad aplastante. Es curioso porque el último gobernador norteamericano, Rexford Tugwell, se lo advirtió a Luis Muñoz Marín, y está en sus memorias, que si los criterios para nombramientos se iban a basar en el padrinazgo político este país se iba a convertir en uno corrupto.

A los proponentes de la independencia se les suele acusar de no tener una estrategia de desarrollo económico para un Puerto Rico soberano. Supongo que si hay alguien que puede romper con esa idea, sería usted…

–Aquí utilizo un planteamiento que he aprendido hace años del doctor Francisco Catalá Oliveras, que ha hablado de que tenemos que diversificar las opciones, miras múltiples posibilidades en los sectores industriales. La manufactura todavía genera casi la mitad del Producto Interno Bruto. En un Puerto Rico soberano, la manufactura seguiría teniendo un rol fundamental, pero también habría un gran potencial para sectores como la agroindustria, diversas vertientes del turismo, la economía del conocimiento, los sistemas de información, el cooperativismo, del que soy un fiel creyente. Nosotros tenemos buena parte de la infraestructura construida, tenemos que mantener la que está bien y asignar los recursos a la que necesita más mantenimiento. El conocimiento para hacerlo bien lo tenemos.

Además de asesorar a tiempo parcial al representante Denis Márquez, Irizarry Mora se encuentra inmerso en un proyecto de investigación en colaboración con el programa COMPAS (Center on Migration Policy and Society), de la Universidad de Oxford. COMPAS, de hecho, es dirigido por el boricua Carlos Vargas Silva, y la investigación de Irizarry Mora se concentra en las condiciones que rodean la emigración puertorriqueña.

“Mi interés es que sea un escrito al que pueda acceder el público general. Todas las familias tenemos a alguien emigrado, mis dos hijos emigraron a Estados Unidos, que es algo que nunca imaginé. Por qué se da esa emigración y por qué es más en dirección a Estados Unidos que a la inversa es la pregunta fundamental, y cuáles son los aspectos de economía política que lo definen. Yo creo que lo sabemos en términos generales pero quiero ponerlo bien documentado”, subrayó.

¿Cómo ve el movimiento independentista al presente, en un escenario electoral muy interesante, donde líderes de vieja y nueva escuela del PIP hablan abiertamente de acciones concertadas con otras organizaciones políticas?

–Es una coyuntura histórica extremadamente interesante desde el punto de vista del crecimiento del voto a favor de una tercera vía que se aparte absolutamente del bipartidismo del Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular (destaca el apoyo electoral que recibieron en 2020 Juan Dalmau, del PIP, y Alexandra Lúgaro y Manuel Natal, del Movimiento Victoria Ciudadana). Me parece que es un proceso irreversible. Yo creo que esto se va a nutrir de sectores sociales que antes no les interesaba el tema político y ahora ven una oportunidad de ser escuchados y tomados en cuenta. Si hay un movimiento político que logre esta alianza, escuche a todos los sectores que no han sido escuchados y articule un programa de administración de asuntos apremiantes, me parece que hay una gran oportunidad real de que la historia de las elecciones en 2024 se escriba de otra manera, que rompamos el espinazo al bipartidismo.

Desde su candidatura a la gobernación en 2008 ha estado algo alejado del ojo público, concentrado en las labores académicas y como asesor de legisladores pipiolos. ¿Se visualiza participando en otro rol dentro de este contexto político?

–Siempre he estado disponible. En las pasadas tres elecciones no pude participar por asuntos personales y familiares, pero siempre he estado disponible para lo que el país me necesite, y más en esta coyuntura tan importante. Voy a estar disponible para ayudar en lo que se me necesite. Creo que todo ser humano con interés de enderezar el país y de aportar lo debe hacer.

En un momento este año se pensó que había un consenso para dar paso en el Cámara de Representantes federal a un proyecto que definía las transiciones hacia tres opciones de status y excluía al Estado Libre Asociado del referéndum propuesto. ¿Es señal de que pudiera haber voluntad en Estados Unidos para atender el tema o el hecho de que haya quedado en nada apunta a que la relación actual continuará indefinidamente?

–Hay voluntad en unos sectores de Estados Unidos en el Congreso. Ciertamente no existe voluntad en algunos sectores del ejecutivo. Creo que queda de parte de nosotros, como lo ha dicho el licenciado Rubén Berríos, jamaquear el palo, para que ellos tomen en consideración que esto es algo que debería darles vergüenza. Creo que estamos más cerca que nunca del inicio de una discusión seria sobre el asunto, a juzgar por el interés que han manifestado sectores en la Cámara, Senado y ejecutivo, pero depende de lo que hagamos acá.

En Puerto Rico pareciera haber unos polos irreconciliables, que impiden tan siquiera impulsar un mecanismo procesal en consenso.

–Creo que lo que hay de irreconciliable se puede conciliar. El PIP (que ha favorecido una asamblea constitucional de status) ha hecho unas propuestas que creo que están vivas. Es cuestión de que nos sentemos a buscar los puntos de consenso y lo hagamos con buena fe. Que nadie tenga miedo del resultado. Si hay un sector dentro de los estadistas que tenga miedo del resultado, póngase de frente y exíjanle a quienes tienen que ver con esta toma de decisiones en Estados Unidos que se enfrenten a la realidad de que tienen una colonia y les conviene resolverlo ante la comunidad internacional.

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