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“Para él todo era el pueblo”: figuras políticas y ciudadanos se despiden de Ramón Luis Rivera Rivera

Las muestras de cariño marcaron una jornada en la que allegados recordaron sus enseñanzas y la huella que dejó mientras dirigió Bayamón

1 de octubre de 2026 - 12:29 PM

Un crespón sobre uno de los portones marcaba el camino hacia las escaleras que conducían a las exequias. (Ramon "Tonito" Zayas)

Bayamón - Uno a uno, decenas de ciudadanos cruzaron este jueves los portones del coliseo Rubén Rodríguez para darle el último adiós al exalcalde Ramón Luis Rivera Rivera, en una mañana de recuerdos, agradecimientos y muestras de cariño hacia quien dirigió este municipio por 24 años.

Un crespón colocado sobre uno de los portones marcaba el camino hacia las escaleras que conducían a su féretro. Adentro, algunos hacían fila para firmar el libro en el que quedarían plasmados sus nombres, mientras otros tomaban asiento y aguardaban en silencio frente al ataúd, rodeado de rosas blancas.

Entre los primeros en llegar estaban los adultos mayores. Algunos acudieron con mascarillas, otros en muletas y andadores: sus limitaciones no impidieron que llegaran hasta el coliseo para despedirse del exalcalde.

Entre ellos estaba Pedro Pérez Huertas, un hombre que conoció a Rivera por más de dos décadas y que, cuando su chofer habitual no estaba disponible, se encargaba de llevarlo a donde necesitara. Aun después de que Rivera Rivera dejó la alcaldía, continuó asistiéndolo en diligencias tan cotidianas como recoger sus medicamentos y los de su esposa.

“Él me llamaba siempre para ir a buscar sus medicamentos, de él y de la esposa. Y yo siempre estaba ahí. Nunca le di un no”, recordó tras pasar un largo rato compungido frente al féretro.

Si recibía una llamada, contó, dejaba lo que estuviera haciendo. Para él, dejar la alcaldía tampoco significó que Rivera Rivera dejara de ser “el alcalde” ante los ojos de los bayamoneses.

Una de las escenas que más recuerda ocurrió hace unos seis años en Plaza del Sol.

Mientras acompañaba a Rivera Rivera, una mujer lo reconoció y le pidió que se acercaran. Unos años antes, el exalcalde la había ayudado con becas para sus dos hijos, quienes para entonces ya se habían convertido en profesionales.

Pero antes de que pudieran llegar hasta ella, ocurrió algo que lo sorprendió: Rivera Rivera también la había reconocido.

Para quien lo acompañó durante tantos años, aquella capacidad de recordar a una persona a la que había ayudado resumía parte de la relación que Rivera Rivera mantuvo con los ciudadanos aun después de abandonar la vida pública.

“Él es del pueblo y seguirá siendo del pueblo (...) Sacó a Bayamón de lo bajito y lo puso en el cielo”, sostuvo.

Una familia aferrada a los recuerdos

Antes de acercarse al féretro de su padre, el actual alcalde, Ramón Luis Rivera Cruz, habló sobre la manera en que su familia enfrenta la pérdida: aferrándose a los recuerdos y a las enseñanzas que les dejó.

Rivera Cruz estuvo acompañado por sus hermanos Awilda, Eduardo, Virginia e Irma, así como por su esposa, Narel Waleska Colón.

“Yo le digo a mis hermanos que (…) dentro de la tristeza que podemos sentir por la partida física de nuestro padre, nosotros tenemos dos alternativas: nos echamos a llorar y cerramos nuestra mente, o hacemos todo lo contrario”, expresó.

“Al abrir los ojos vamos a ver el legado que él dejó dondequiera. Al abrir nuestra mente, vamos a recordar los momentos bonitos, los momentos de alegría, las ocasiones que pasamos en familia”, continuó.

Rivera Cruz agradeció las muestras de solidaridad que han recibido desde la muerte de su padre.

“Papi fue una persona muy particular, muy especial, de una generación de hombres y mujeres que se levantaron a base de mucho esfuerzo, trabajo, dedicación, que eran personas de familia, que su imperativo era cumplir con su palabra, ser honesto, tratar al prójimo como le gustaría que lo trataran”, relató.

“Mi padre siempre decía que usted puede tener un doctorado y puede tener la mayor preparación del mundo, pero si no tiene cinco herramientas necesarias, nunca será exitoso”, recordó Rivera Cruz.

Las cinco eran: “Ser trabajador, responsable, honesto, decir la verdad y tener un sentido de justicia social”.

Los recuerdos de la familia también alcanzaron los últimos años de vida del exalcalde.

Rivera Cruz relató que, durante una conversación, su padre les hizo prometer que nunca lo llevarían a un hogar de cuidado.

“Le dijimos: ‘Pues ya usted sabe lo que hay. Usted nos enseñó que la palabra (se cumple). Quédese tranquilo, que lo vamos a cuidar en la casa’. Así hicimos”, contó.

Aunque reconoció la tristeza que supone la pérdida, aseguró que la familia también enfrenta el momento desde el agradecimiento.

“Una palabra conciliadora”

Hasta el coliseo llegó también el alcalde de San Juan, Miguel Romero, quien acudió para acompañar a la familia y recordó a Rivera tanto por la transformación física de Bayamón como por el estilo con el que condujo su carrera política.

“Primero que nada, estamos aquí con la familia, en solidaridad, pero también en un espíritu de gratitud por todas las aportaciones y por el ejemplo que dio Ramón Luis Rivera”, expresó Romero.

El alcalde capitalino sostuvo que Rivera “modernizó una ciudad” y “transformó a Bayamón”, pero destacó particularmente su manera de relacionarse con quienes pensaban distinto.

“No provocaba controversias, no le gustaba la pelea, reconocía las diferencias y siempre estaba concentrado más bien en las cosas que nos unían”, manifestó.

A su juicio, Rivera dejó en la ciudad un legado tangible, así como otro relacionado con su comportamiento en la vida pública.

“Aunque existiesen diferencias, siempre tenía una palabra conciliadora, buscando consensos, que tanto hace falta hoy en Puerto Rico”, añadió.

Tras sus expresiones, Romero se dirigió hasta el féretro, donde hizo guardia junto a Rivera Cruz.

Rubén Rodríguez regresa al coliseo que lleva su nombre

Entre quienes llegaron durante la mañana estuvo también el ícono del baloncesto puertorriqueño Rubén Rodríguez.

Lo hizo precisamente al coliseo que lleva su nombre para despedirse del hombre que decidió bautizar la instalación deportiva en su honor.

“Es un momento triste, ¿verdad? Porque, aunque a todos nos va a pasar (…) que estemos aquí, donde las facilidades que puso a mi nombre, y verlo a él ahí, es tristeza”, expresó Rodríguez.

El exbaloncelista recordó que Rivera le brindó una oportunidad de trabajo después de terminar sus estudios universitarios y que colocar su nombre en el coliseo llevó el reconocimiento que ya tenía como deportista a otro nivel.

“Yo tenía nombre como deportista, pero él puso mi nombre a otro nivel, a nivel mundial, que somos pocos los que tenemos esa bendición”, sostuvo.

Rodríguez contó que, cuando se anunció la decisión, tenía unos 37 o 38 años y acudió ante Rivera para pedirle que reconsiderara porque se sentía demasiado joven para recibir semejante reconocimiento.

Rivera no cedió. “Me dijo: ‘Rubén, yo soy el jefe aquí. Yo soy el jefe aquí. Y eso se va a hacer’”, recordó.

“Y, bueno, tuvimos que aceptarlo”, añadió.

A las exequias también llegaron el juez asociado del Tribunal Supremo Luis Estrella Martínez; el comisionado electoral del Partido Nuevo Progresista (PNP), Aníbal Vega Borges; el representante del PNP, Jorge “Georgie” Navarro; el alcalde de Toa Baja, Bernardo “Betito” Márquez García, entre otros.

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