

26 de octubre de 2026 - 5:01 PM


Luego de años detectando drogas, teléfonos celulares y otros artículos prohibidos en las cárceles de Puerto Rico, tres perros de la Unidad Canina del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) recibieron un último reconocimiento antes de su retiro: fueron ascendidos al rango de sargento durante una ceremonia celebrada en Ponce.
Se trata de Yale, Katy y Bator, tres canes que fueron ascendidos de manera honorífica en reconocimiento a su trayectoria en operativos contra el contrabando dentro de las instituciones correccionales.
Entre sus intervenciones más destacadas figura la de Katy, especializada en la detección de sustancias controladas, quien participó en operativos que culminaron con el arresto de dos empleados civiles, un oficial correccional y aproximadamente 75 confinados, informó el DCR en un comunicado.
Uno de sus mayores logros ocurrió el 19 de julio de 2022, cuando contribuyó a la incautación de 50 kilogramos de cocaína, valorados en unos $4.1 millones, en el Complejo Correccional de Ponce.
Por su parte, Bator, asignado a la Unidad Canina de Mayagüez, se especializó en la detección de teléfonos celulares. Junto a su manejador, José Hilerio Vélez, participó en intervenciones que contribuyeron a unos 90 arrestos de confinados y a la confiscación de equipos y componentes valorados en aproximadamente $500,000.
Mientras, Yale, adscrito a la Unidad Canina de Guayama, trabajó junto a Alexi Feliciano Tarafa en la localización de teléfonos celulares y otros artículos prohibidos, como parte de los esfuerzos para combatir su entrada y circulación en las cárceles.
El ascenso de los tres canes fue anunciado por la secretaria del DCR, Julie Gómez Gómez, durante una ceremonia celebrada en la Academia de la agencia en Ponce, donde se reunieron integrantes de la Unidad Canina junto a sus respectivos manejadores.

“Detrás de cada incautación y de cada intervención exitosa hay un trabajo de equipo que requiere preparación, disciplina y confianza. Yale, Katy y Bator fueron aliados importantes de nuestros oficiales en la misión de mantener instituciones más seguras y dejaron huellas que permanecerán en nuestra Unidad Canina”, expresó Gómez Gómez.
“Su ascenso al rango de sargento reconoce esa valiosa trayectoria, mientras que su retiro representa nuestro compromiso de brindarles el cuidado y bienestar que merecen luego de cumplir su misión”, agregó.
Más allá de sus intervenciones contra el contrabando, la trayectoria de Katy también estuvo marcada por una historia de lealtad y superación.
La can comenzó su carrera en Mayagüez junto a su manejador Christopher Reyes Lorenzo. Sin embargo, tras el fallecimiento de este, continuó sus labores en Arecibo bajo la supervisión de Miguel A. Vélez Montijo.
Durante su último año de servicio, Katy permaneció bajo el cuidado del teniente Omar Ruiz Olavarría, quien le brindó atención especial luego de que fuera diagnosticada con cáncer, procurando su bienestar y calidad de vida.
Los tres perros también dejaron su huella fuera de las instituciones correccionales mediante su participación en charlas, actividades educativas y demostraciones en escuelas, campamentos y universidades, donde ayudaron a orientar a niños y jóvenes sobre la prevención y la seguridad.
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