

12 de febrero de 2026 - 8:43 AM

Actualizado el 12 de febrero de 2026 - 5:01 PM


Aibonito - La mejor amiga de Anthonieska Avilés Cabrera declaró en el segundo día de la vista preliminar que la joven le confesó que había apuñalado a Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, en medio de una pelea que se suscitó en el desvío Roberto Colón en Aibonito.
Bajo juramento en la sala 4 del Tribunal de Aibonito, ante la jueza Cristina Córdova Ponce, Gabriela Figueroa, de 18 años y apodada “Gaba”, reveló que, incluso, la imputada le ordenó que hiciera solo lo que su madre, Elvia Cabrera Rivera, le indicara.
El testimonio se produjo durante el interrogatorio del fiscal Orlando Velázquez Reyes y, a diferencia de otros días en los que la imputada se había mostrado más tranquila, en esta ocasión comenzó a llorar justo cuando la testigo afirmó que eran “amigas”.
De inmediato, El Nuevo Día observó cómo un alguacil se acercó y le entregó lo que parecía ser una servilleta para que se secara las lágrimas. En ese momento, el rostro de la imputada —quien vestía un uniforme de confinada amarillo— estaba visiblemente enrojecido.
Es la primera vez que se observa a la joven, de 18 años, llorar en sala desde que comenzó el proceso judicial en su contra, en el que enfrenta dos cargos por los delitos de asesinato en primer grado y una violación a la Ley de Armas por el uso y/o portación de arma blanca.
El interrogatorio del fiscal comenzó con preguntas dirigidas a establecer que la testigo, la víctima y la imputada se conocían desde hace tiempo, ya que las tres cursaban el undécimo grado en la escuela superior Bonifacio Sánchez Jiménez en el citado municipio.
Según la testigo, conoce a Anthonieska desde que cursaban el cuarto grado y mantenían una relación “normal” de amigas, por lo que compartían todo el tiempo: iban juntas a la escuela pública, se veían fuera del horario escolar y también socializaban.
Entrando en los hechos ocurridos entre la tarde y la noche del 10 de agosto de 2025, horas antes del asesinato, Figueroa narró que acudió a la casa de Anthonieska porque iban a asistir a una “actividad de cierre de verano” en el área del casco urbano.
Posteriormente, narró que acudieron a dos negocios y que, tras una llamada que subió de tono entre Fabiola y Miriathny Avilés —medias hermanas de Anthonieska—, en la que también se escuchó la voz de “Lizmarie”, hermana de Gabriela, decidieron dirigirse al desvío.
En ese lugar, relató, el incidente se intensificó como resultado de diversos acontecimientos que se desarrollaban de forma simultánea y en los que participaron al menos seis personas.
“Había tres peleas a la misma vez”, confirmó Figueroa, quien se refirió específicamente a una pelea ocurrida entre Gabriela y Anthonieska; otra entre Lizmarie y Miriathny; y una tercera entre Elvia y Lisandra Rosario, madre de la víctima en este caso.
Acompañada por una técnica de asistencia a víctimas que se encontraba sentada muy cerca del banquillo de los testigos, Figueroa aseguró que intentó separar a Elvia y Lisandra, pero que esta última la cogió por el pelo, por lo que ambas terminaron peleando.
“Cuando yo me viro, veo a ‘Lela’ tirada en el piso”, especificó la testigo, quien abundó que la última persona que vio que tuvo contacto con la víctima fue la hoy imputada. “Estaba acostada, con las manos para arriba, y tenía el muslo derecho lleno de sangre”.
Acto seguido, subrayó que una persona se le acercó a Fabiola y le dijo que era “la causante del problema”. Esto se debió a que, inicialmente, ocurrió una discusión entre Fabiola y Miriathny por diferencias relacionadas a una relación amorosa, y terminaron a los golpes.
Durante el incidente, aseguró que Anthonieska intentó calmar la situación entre sus dos medias hermanas. En su caso, reconoció que prefirió alejarse y sentarse en un vehículo; sin embargo, al notar que intentaban involucrarla en el conflicto, decidió reincorporarse.
Tras esta discusión se desencadenaron todas las demás peleas mencionadas, incluida la de la hermana de Gabriela, que, según otra testigo, provocó que la víctima también se involucrara para defenderla, culminando en la tragedia que dio paso a este caso.
Figueroa confirmó que, luego del incidente violento, “se llevaron” a Gabriela —en referencia a su traslado a un hospital—, donde posteriormente murió. Mientras, las demás presuntas involucradas en el pleito, incluida Anthonieska, Elvia y ella, se retiraron del desvío.
Acto seguido, la joven declaró que se dirigieron a los mismos establecimientos donde estuvieron horas antes de que se armara la trifulca. En ese momento, aseguró, que fue cuando Anthonieska le confesó: “Gaba, Gaba, la apuñalé”, una frase que le repitió dos veces.
Al describir cómo supuestamente estaba la imputada, Figueroa indicó que Anthonieska estaba llorando y le enseñó sus manos. “(Anthonieska) estaba llena de sangre. Tenía cortaduras en las manos”, abundó, mientras la imputada solo la miraba fijamente.
Acto seguido, comentó que se montaron en el vehículo de Elvia y que se movilizaron al sector El Coquí para dejar a uno de los pasajeros. Entonces, agregó, se dirigieron a la residencia donde reside Elvia con Anthonieska. De allí, dijo, ella caminó hacia su casa.
“A las 3:00 a.m., yo le escribí a Antho. Le puse: ‘¿Ya sabes?’. Ya me había enterado que “Lela” se había muerto. Ella me contesta: ‘Tú vas a hacer lo que mami te diga’. Yo le dije: ‘¿Y tú?’. Y ella me contestó: ‘Tú vas a hacer lo que mami te diga’. Eso fue por TikTok”, dijo.
En la vista, la testigo reconoció que su declaración jurada no hace alusión a dichos mensajes y que no tenía la certeza de que la persona que haya contestado los mismos haya sido la imputada, ya que no estaba en ese momento con ella. “Desconozco”, sostuvo.
No obstante, precisó que utilizaba su TikTok con regularidad para comunicarse “casi todos los días” con la imputada. Señaló que los mensajes provenían de la misma cuenta que ella había usado antes y que tenía como parte del nombre de usuario su apellido.
Detalló que el celular que contenía los mensajes fue entregado a la Fiscalía para que se realizara la extracción correspondiente como parte de la investigación. No obstante, dichos mensajes no fueron presentados en sala durante su revelador testimonio.
Tras ese intercambio de mensajes, en la mañana del 11 de agosto de 2025, Figueroa afirmó que recibió una llamada de su papá, quien le dijo que la llevaría al cuartel de la Policía. Allí, especificó, fue entrevistada y aseguró haber dicho “la verdad” sobre los hechos.
Sobre esto, durante el turno del contrainterrogatorio a cargo de la licenciada Athelyn Jiménez Emmanuelli, la testigo reconoció que le leyeron las advertencias Miranda, procedimiento que se realiza cuando una persona está bajo custodia como sospechosa.
La joven fue entrevistada nuevamente el 12 de agosto de 2025, y las notas tomadas por el agente fueron incorporadas como parte de la evidencia del caso.
El testimonio de Figueroa refuerza la declaración ofrecida por la primera testigo de la vista preliminar, Betzaida Caratini Ortiz, quien afirmó haber observado cuando presuntamente Cabrera Rivera extrajo un objeto punzante de su cartera y se lo entregó a su hija.
Precisamente, el Ministerio Público sostiene que Avilés Cabrera y Cabrera Rivera actuaron en común acuerdo durante el asesinato, teoría que buscan probar con la presentación de prueba testimonial, documental, pericial y hasta cierto punto circunstancial.
Por estos hechos, en los que también resultó herido un menor de 16 años, madre e hija enfrentan dos cargos por asesinato en primer grado y violaciones a la Ley de Armas. Actualmente, ambas encaran procesos judiciales por separado en relación con el crimen.
Durante la vista, a la que asistieron familiares de la víctima y de Avilés Cabrera, se produjo un fuerte enfrentamiento entre la defensa y los fiscales a raíz de una pregunta destinada a determinar si la imputada formaba parte del Programa de Educación Especial.
La situación ocurrió en el contrainterrogatorio y provocó que las partes se acusaran mutuamente por las interrupciones en la vista, y el fiscal señaló a la defensa por realizar “imputaciones viciosas” tras la alegación de que intentaba dirigir las respuestas de la testigo.
Atendida la controversia, Jiménez Emmanuelli reanudó su contrainterrogatorio, estableciendo que la testigo brindó detalles en sala que no estaban en su declaración jurada como, por ejemplo, que la imputada estaba manchada de sangre.
Asimismo, la licenciada llevó a la testigo a reconocer que su declaración jurada no incluía detalles específicos del incidente, como cuántas veces la imputada apuñaló a la víctima, en qué áreas del cuerpo o de qué manera supuestamente la atacó.
Admitió que la imputada no le manifestó en ningún momento, antes de que ocurriera el asesinato, que quería hacerle daño a la víctima. Sin embargo, reiteró que la imputada tenía unas cortaduras en su dedo meñique, los cuales describió como “raspazos”.
Durante la ronda de preguntas, Figueroa agregó que no vio a la imputada apuñalar a la víctima, ni tener en sus manos un objeto punzante, ni cargar con una cartera durante el incidente. Sin embargo, brindó nuevos detalles sobre la cartera que tenía Cabrera Rivera.
En ese contexto, la testigo indicó que el bolso de Cabrera Rivera no era de tonalidades oscuras —marrón o negra— como declaró Caratini Ortiz, sino que era de color crema y que tenía el logo de la marca Coach.
Culminada la vista, Velázquez Reyes dijo a la prensa que el testimonio de Figueroa fue “contundente”. Insistió que los mensajes en TikTok fueron enviados por la imputada. Afirmó que el contenido de la conversación solo era conocido por la imputada y la testigo.
A la interrogante de si la testigo figuró como sospechosa en el caso, el fiscal respondió: “Esa pregunta no se la puedo contestar porque al momento de la investigación nosotros no estábamos”.
Indicó que se le hicieron las advertencias, pero que no podía llegar a la conclusión de que la testigo fue considerada sospechosa en la investigación policíaca.
Sin embargo, Jiménez Emmanuelli y María Soledad Sáez Matos, representantes de la imputada, coincidieron en que el testimonio de Figueroa presentaba numerosas contradicciones al compararlo con el de Caratini Ortiz, concluyendo que una de las dos estaba mintiendo.
“Hay múltiples contradicciones. Ella las ubica (a las involucradas en la agresión) en otro lugar, ve una cartera diferente (en el caso de Elvia), ve personas diferentes, no habla nada de ningún carro. O sea, las contradicciones (muchas)”, dijo Sáez Matos.
A su entender, ambas testigos parecieron plantear “dos escenas distintas” durante su testimonio en sala. “Aquí los dos testimonios no pueden ser verdad porque se contradicen en todo lo importante”, comentó Sáez Matos, a preguntas de periodistas en la corte.
De otro lado, la licenciada indicó que la defensa no ha recibido un acercamiento por parte del Ministerio Público para alcanzar algún tipo de acuerdo.
“Digo categóricamente que a nosotros no se nos ha hecho ninguna oferta que nosotros consideremos”, precisó Sáez Matos, quien abundó que, de recibir algún tipo de acercamiento, la defensa tendría que entonces consultarlo con Avilés Cabrera.
Coincidiendo con los argumentos de la defensa de Cabrera Rivera, añadió que “aquí no hay ninguna prueba que apunte a que aquí se ha cometido un asesinato en primer grado. O sea, es ausencia total de prueba”.
Más temprano, Sáez Matos solicitó que se le entregara copia certificada de los informes de serología y ADN (o ácido desoxirribonucleico) que elaboró el Instituto de Ciencias Forenses (ICF). La licenciada alegó que la evidencia entregada, al momento, está incompleta.
“Hemos presentado una moción informativa de prueba exculpatoria no para dilatar los procedimientos ni con la intención de que se detengan los trabajos... sino para que se nos entreguen esos informes”, mencionó.
Durante un breve turno, la abogada criticó la forma en que el Ministerio Público ha ido entregando la evidencia a la defensa. Señaló que el proceso ha sido a “cuentagotas” y de forma desordenada, y que no quería pensar que se estaba haciendo de forma deliberada.
Añadió que la situación ha impedido que puedan incluso utilizar la información e incorporarla a tiempo como parte de la defensa de su representada.
Empero, la fiscal Silda Rubio Barreto rechazó los planteamientos de la abogada e indicó que el Ministerio Público ha cumplido con la entrega de los documentos, según los han tenido disponibles. Asimismo, negó que la Fiscalía esté ocultando evidencia en el caso.
La vista preliminar continúa el 20 de febrero, a las 9:30 a.m., con el testimonio del patólogo Javier Gustavo Serrano, quien sería al momento el último testigo del Ministerio Público en esta etapa de los procedimientos.
Sin embargo, la defensa ya había adelantado que estaría llamando a declarar a dos peritos.
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