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prima:Contra la guerra

El conflicto armado entre Palestina e Israel ha demostrado lo inútil de los métodos agresivos para lograr una convivencia entre los humanos, opina Carmen Centeno

29 de marzo de 2026 - 10:00 PM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.
Inglourius Bastards, filme de Quentin Tarantino, así como otras películas sobre el nazismo, como Mefisto, del director húngaro István Zsabó; La vida es bella, de Roberto Benigni, y la reconocida Schindlers list, de Steven Spielberg, presentan a los miembros del ejército alemán como arrogantes, soberbios y crueles. La profusión de películas que ofrecen esa visión contribuye a realzar las persecuciones que ha sufrido el pueblo judío desde la Edad Media. Recordemos que fueron expulsados de la España de los Reyes Católicos, en 1492, a pesar de que convivían en un contexto multicultural, junto a la presencia de castellanos, gallegos, catalanes, andaluces y canaries, entre otros. De hecho, es común encontrar personajes estereotipados o caricaturizados de personas con raíces judías, tal como Lowenthal en el cuento “Emma Zunz”, de Jorge Luis Borges. Pertenecer al ejército alemán bajo el mando de Hitler era obligatorio, lo que se logró cambiando las leyes que comprendían el Tratado de Versalles, escrito después de la primera guerra mundial y que les obligaba a reducir sus fuerzas militares y a pagar los gastos de la guerra. Al terminar el conflicto muchos soldados alemanes llegaron a sus casas impávidos y silenciosos al ver sus comunidades destruidas. Gran parte de ellos eran jóvenes que habían sido obligados a participar en la actividad guerrera por un patriotismo o un estrecho nacionalismo que les llevó a entender que defendían a Alemania y que los judíos eran extranjeros. Algunos perdieron sus vidas; otros su juventud, sus familiares y sus amigos, su entorno espacial. La guerra entre israelíes y palestinos demuestra el daño que las persecuciones sufridas por los primeros, que sufrieron el holocausto, ocasionaron una conducta de extrema agresividad hacia el territorio palestino. Sin embargo, de la disidencia entre los propios israelíes que atacan Palestina no se habla, aunque en fechas recientes ha habido oposición a la guerra de su parte. Inclusive varios grupos han abandonado el ejército e ido a la cárcel por ello, según informó BBC News el pasado año. Tal vez los israelíes han desarrollado una psiquis que les hace pensar que tienen que defenderse todo el tiempo y no contemplan la realidad cruenta que han producido sus acciones contra Palestina, aunque el periódico digital DW de España informa que muchos han dejado de apoyar los ataques a Gaza, debido a la cantidad de rehenes y que la mayoría de los israelíes quiere un acuerdopor la paz. La guerra entre Palestina e Israel ha demostrado lo inútil de los métodos agresivos para lograr una convivencia entre los humanos. ¿Cuántos niños y niñas han muerto en ambos lugares? ¿A qué conduce la guerra? ¿Cuántos cuerpos desmembrados se encuentran en las dos tierras? ¿Cuántas escuelas y hospitales han sido destruidos? ¿Cuánto daño se ha hecho al ambiente? ¿Cuántos árboles se han destruido? ¿Y qué ha pasado en el campo cultural? Entre otros daños, se destruyó la Universidad Islámica de Gaza. El periódico dominicano Acento nos recuerda que en las guerras también mueren poetas, al citar a Kamal Abu Nada, escritor gazatí, quien murió mientras caían los misiles sobre su refugio. “Un pastor árabe está buscando su cabrito en el Monte Sion/En la montaña opuesta estoy buscando a mi hijo./Un pastor árabe y un padre judío/ambos en su momentánea congoja” rezan los versos de otro autor palestino que ve el dolor de estos países semitas. ¡Paz sea sobre Israel! ¡Paz sea sobre Palestina!, escribe Carmen Centeno. (Vahid Salemi)

Inglourious Bastards, filme de Quentin Tarantino, así como otras películas sobre el nazismo, como Mefisto, del director húngaro István Zsabó; La vida es bella, de Roberto Benigni, y la reconocida Schindler’s list, de Steven Spielberg, presentan a los miembros del ejército alemán como arrogantes, soberbios y crueles. La profusión de películas que ofrecen esa visión contribuye a realzar las persecuciones que ha sufrido el pueblo judío desde la Edad Media.

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