


Hace 20 años publiqué un libro titulado Domesticando tu dinosaurio. En aquel momento, muchos pensaron que se trataba simplemente de una metáfora simpática y humorística para hablar de nuestros impulsos, rabietas y contradicciones humanas. Pero hoy, viendo el aumento dramático de la violencia en Puerto Rico, tengo la dolorosa sensación de que aquel dinosaurio no solo sigue vivo: anda suelto y fuera de control. Lo vemos a diario en asesinatos ejecutados con una crueldad escalofriante, en feminicidios que dolorosamente se multiplican, en jóvenes que aprietan un gatillo con la misma facilidad con que aprietan el botón de un videojuego, en discusiones que terminan en masacres; un retrato de seres humanos incapaces de manejar el rechazo, la frustración o una diferencia de criterio.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: