


Cuando el huracán María arrasó la isla, en 2017, los empresarios y distribuidores enfrentaron una paradoja. Aunque los almacenes y los puertos alrededor del país estaban a plena capacidad, llenos de suministros, los negocios y distribuidores se encontraban con escasez de productos porque solo un 25% de los camiones estaban en operaciones, por la falta de combustible. A la mitad de las 1,100 gasolineras se les agotó el combustible. La situación causó una debacle en las cadenas de suministro y la recuperación tomó meses. La gasolina eventualmente llegó a los distribuidores, así como a los consumidores, lo que contribuyó a cierta normalización de la cotidianidad. Sin embargo, ¿qué pasaría si el suministro de gasolina se agota y no llega a corto plazo el producto debido a una escasez global causada por las dinámicas del mercado como resultado de una crisis en el Medio Oriente?

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