Me pregunto si la gobernadora Jenniffer González está consciente de que lo que se le está haciendo a la Universidad de Puerto Rico (UPR) es un mal negocio para el país. No se cierra un negocio que genera $1.56 por cada dólar invertido. No se abandona una empresa que produce 164 empleos adicionales por cada 100 que mantiene. No se maltrata una institución que contribuye a la economía de todos los pueblos donde tiene recintos o unidades, produce los profesionales que nutren la industria y genera patentes que impactan al mundo. A menos, claro, que quien toma la decisión no entienda lo que tiene en sus manos. No invertir en la UPR no es ahorrar, es dejar el país sin futuro.

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