


Por recomendación de un buen amigo, recientemente leía un artículo de Bret Stephens, descrito como periodista, editor y columnista conservador. Stephens critica las guías aprobadas en el 2011 para asuntos relacionados a violencia y hostigamiento sexual en toda escuela, colegio o universidad que reciba fondos federales, que exigen que los administradores de estas instituciones utilicen como estándar “preponderancia de la prueba” para adjudicar acusaciones de violencia sexual. Entiende que ese estándar no hace justicia al alegado agresor porque, independientemente de que la alegación sea falsa, se habrá destruido su reputación. Reclama un balance entre penalidades fuertes ante agresiones sexuales y justicia al alegado agresor. Concluye que “creer ante la ausencia de prueba convincente” a la víctima es una forma de religión. No debe, por tanto, ser parte de nuestro sistema legal y códigos en instituciones educativas, entre otros.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: