


La historiografía de Fernando Picó puso de relieve la relación entre el Estado ausente y los fenómenos de violencia en Puerto Rico. El Estado ha existido desde la colonización, pero como garante de las relaciones de poder entre los sectores dirigentes y los marginados. La ausencia a la que apuntaba Picó es la que se da frente a las necesidades básicas de la mayoría social; aquella que sirve de germen de distintas formas de violencia, desde las asociadas al contrabando del siglo XVII a las arraigadas en las solidaridades campesinas durante el convulso siglo XIX. Una ilegalidad ambivalente que, por necesidad, apuntaba a resolver los conflictos de manera privada. ¿No representa el desmantelamiento deliberado de nuestro agonizante Estado una forma de promover la privatización de la resolución de conflictos?

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