En la imagen, fanáticos de Cuba. (GFR Media)

La Habana, Cuba - La delegación cubana en los pasados Juegos Panamericanos en Lima quedó por debajo de las proyecciones de las autoridades deportivas del país, que vieron cómo el deporte antillano sigue en picada en su rendimiento al bajar en el escalafón del evento regional y ceder por segundo ciclo consecutivo su acostumbrada segunda posición.

El deporte cubano no cumplió con los pronósticos anunciados por su dirigencia, que eran superar las 36 medallas de oro conseguidas en Toronto, Canadá, hace cuatro años, ni al menos igualar la cuarta posición por países conseguida en esa edición.

En Lima, Cuba capturó 33 medallas de oro, 27 de plata y 38 de bronce, y quedó quinta en la tabla general. Por segundos juegos seguidos, la delegación cubana no acompañó el líder eterno panamericano, Estados Unidos, en la cima de la tabla, lo cual lograron ininterrumpidamente desde Cali 1971 hasta Guadalajara 2011. Sólo en La Habana 1991 los cubanos no ocuparon el segundo lugar, pues en esa ocasión, como país sede, cargaron con la primera posición y desplazaron a Estados Unidos.

Cuba asistió a Lima 2019 con una delegación de 420 atletas. De ellos 133 como parte de deportes colectivos, en los que sólo conquistó una medalla de plata, la del voleibol masculino, y en los cuales se registró el colapso del combinado de béisbol, que por primera vez quedó fuera del medallero y acabó en la sexta posición tras una larga y costosa preparación.

Cuba participó en 33 deportes del programa de los Panamericanos (267 pruebas de las 419 convocadas) y conquistó títulos en 20 deportes: boxeo (8), atletismo (5), lucha (5), judo (5), tiro (4), canotaje (2), remo (2), ciclismo (1) y esgrima (1). Superó los pronósticos previos en tiro (2 más), boxeo (1), atletismo (1), judo (1) y esgrima (1), pero cuatro deportes en los que se esperaba al menos un título no cumplieron con la cuota.

Así que la suma no dio.

La debacle ocurrida en Toronto 2015 fue señalada como extraordinaria en ese entonces por las autoridades deportivas, pero lo ocurrido en Lima ha confirmado la crítica situación que experimenta el deporte cubano, la cual ha sido duramente criticada por la población, sea en las redes sociales o en las calles, donde nadie se traga que el rendimiento típico de sobre 50 medallas de oro que solía tener el país haya caído tan bajo.

Aquí han dejado caer el deporte, esa es la verdad. Cuando estaba Fidel (Castro Ruz, expresidente), el deporte era prioridad y ya no lo es. Así no se puede ganar medalla, sin dinero para los atletas”, dijo Ernesto González mientras leía el periódico Granma en al zona de La Rampa, en el barrio habanero del Vedado.

Lo señalado por Ernesto es quizás una de las raíces del problema. Fidel Castro Ruz usaba el deporte como un tema de Estado y no escatimaba en recursos a la hora de dotar al sistema deportivo con todo lo necesario para captar talento, desarrollarlo, capacitarlo, prepararlo y llevarlo a la competición de alto nivel.

Esa priorización se ha reducido en Cuba desde que Raúl Castro Ruz tomó el poder y actualmente con la presidencia de Miguel Díaz-Canel, lo que ha impactado el rendimiento de los deportistas, que por décadas fueron tratados como héroes en el país.

Si bien las deserciones han sido otro de los factores para la baja en la productividad, lo cierto es que las reducciones de presupuesto han impactado la preparación y la permanencia de los atletas en sus deportes. A eso se suma que la estrategia ha sido de otorgar amplias tajadas de dinero a los deportes de equipo, que consumen más recursos y producen menos medallas que los individuales, sobre todo, los de combate.

El tema de la caída en Lima, se ha convertido, por lo tanto, en un debate candente en las calles y hogares cubanos, pues en Cuba el deporte es central en los intereses de la población, acostumbrada a espectaculares presentaciones de sus delegaciones en justas regionales y mundiales.

Díaz-Canel Bermúdez intentó aplacar la situación y dedicó un mensaje de felicitación a los atletas cubanos que participaron en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, en su cuenta de Twitter.

“Bienvenidos a la Patria, nuestros dignos atletas. En tiempos de deporte rentado y otras tentaciones, sus limpias medallas son 98 abrazos a la Revolución cubana, en vísperas del cumpleaños de Fidel. #SomosContinuidad. #SomosCuba”, expresó Díaz-Canel.

El presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), Osvaldo Vento  Montiller, publicó en los medios estatales cubanos un inusual mensaje en el cual agadecía el apoyo a la delegación y justificaba el bajón en el rendimiento.

“Siempre insistimos en que enfrentaríamos un certamen de muchas exigencias, caracterizado por el alza de países económicamente más sólidos, lo que se traduce en abundancia de implementos, infraestructura, tecnología, instalaciones y fogueo necesario, recursos para nacionalizar y/o contratar o comprar atletas y técnicos, y otras fortalezas a las que se suman poblaciones sustancialmente mayores que la nuestra”, sostuvo Vento Montiller.

“Cuba, ajena a prácticas como inserción de atletas y entrenadores foráneos, compitió aquí con una delegación totalmente autóctona, fruto de un sistema deportivo al alcance de todos, sostenido como prioridad del Estado aún en medio de la incrementada agresión del gobierno estadounidense, que impone limitaciones no sufridas por ningún otro país. Todos, los atletas y entrenadores más que nadie, habríamos querido regresar a la Patria con un saldo superior, pero nos acompaña el convencimiento de que se luchó con fuerza por ese objetivo”, agregó.

“Los análisis serán necesarios, porque jamás aceptaremos la complacencia, pero nada puede empañar las razones que nos asisten para sentirnos orgullosos de la pasión con que esta delegación se empeñó en poner en alto el nombre de Cuba y el digno pueblo al que representó”, añadió.

Esos “análisis” parecen que serán acelerados. Calladito, sin mucha fanfarria y mientras en Lima todavía se competía, Díaz-Canel pasó un decreto para reorganizar el INDER, que es el organismo rector del deporte cubano, un primer paso obligatorio para reformar una estructura que necesita actualizarse si quieren devolver a Cuba al puesto que ocupó por más de más de 40 años.  


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