Entrevista
Intercambio para ofrecer una perspectiva relevante, que ha sido revisada para mayor claridad, pero no del todo verificada.

prima:Estampas del BSN: “¡Confíen en mí; confíen!”, la frase que inmortalizó Miguelito Mercado para guiar a San Germán a la final de 1997

Con el juego empatado 91-91 restando 11.8 segundos del tiempo extra en el séptimo choque de semifinales contra los Piratas, el dirigente de los Atléticos ordenó darle una falta a John Cotté confiando que fallaría desde el tiro libre y que luego ganarían el partido

15 de junio de 2024 - 11:10 PM

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Esta historia fue publicada hace más de 2 años.
Con los Atléticos de 1997, Miguelito Mercado ganó el tercer campeonato de su historia como dirigente en el BSN, 10 años antes de su fallecimiento. (El Nuevo Día)
Nota del editor
Cuarta de una serie de cinco historias sobre momentos memorables en la historia del BSN. Espera una nueva entrega todos los sábados.

Fue uno de los talentos juveniles que el fenecido dirigente Miguelito Mercado siempre admiró desde las categorías menores hasta el BSN, pero un suceso en que el atrevido técnico puso de manifiesto públicamente uno de los puntos débiles del otrora armador John Cotté, se convertiría en una estampa clásica del básquet boricua, que quedó inmortalizada gracias a la pantalla chica.

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Veintisiete años después, todavía retumban en la memoria colectiva de la afición boricua, las palabras del fogoso piloto restando apenas 11.8 segundos del séptimo y decisivo partido de la serie semifinal entre sus Atléticos de San Germán y los Piratas de Quebradillas.

Con el marcador empatado 91-91 en tiempo extra, luego de un canasto en penetración de Bobby Joe Hatton contra dos jugadores de los Piratas que salieron a cubrirle el tiro cerca del aro, Mercado aprovechó un tiempo técnico antes de la última posesión del partido, que le correspondía a Quebradillas.

Miguelito, quien contaba ya en su resumé con dos campeonatos en el BSN, en 1987 con Morovis, y en 1990 con Ponce, ordenaría una arriesgada movida a sus jugadores para intentar que no fuera Quebradillas el último equipo en tocar la bola, sino que San Germán pudiera tener la última posesión de aquel decisivo choque celebrado en la cancha neutral del Auditorio Juan “Pachín” Vicens de Ponce.

“Síganme las instrucciones… Síganme las instrucciones. ‘Man on man, deny the ball’ (hombre a hombre, nieguen el balón’. Oíganme, confíen en mí, que voy a ganar. Confíen en mí. Voy a tratar de que Cotté busque la bola... que Cotté busque la bola. ¡Cotté!”, insistió Mercado a gritos durante el minuto de pausa.

“Y después dar foul. Si no es Cotté, el que la reciba le voy a dar foul inmediatamente. El último tiro lo va a hacer este”, añadiría Miguelito en su peculiar estilo, señalando al valioso escolta Eddie Casiano.

“Repito. Lo he hecho anteriormente, ¡confíen en mí; confíen! Traten de que sea Cotté. Esté todo el mundo ‘denying’ (negando la bola). Traten de llevársela (robar la bola)... Si Cotte sale a buscarla, que cuando la reciba, ‘pah’, foul. Si no, el que sea. Porque si no me dejan ‘pegao’ aquí'”.

Ese era precisamente el temor del dirigente, que con la pizarra del Pachín igualada, Quebradillas consumiera los casi 12 segundos en el reloj y encestara un último canasto que le diera a los Piratas el pase a la final.

La historia, sin embargo, fue otra. La respuesta de sus jugadores obedeciendo al pie de la letra las instrucciones, a pesar de lo descabelladas que eran, pagó dividendos, y San Germán salió de Ponce con un triunfo 93-92 con dos tiradas libres que cobró Casiano.

Ya en la serie final, los Atléticos barrieron 4-0 a los Gigantes de Carolina para alzarse con su decimocuarto campeonato en la historia del BSN, su último hasta la fecha.

Para Mercado fue su tercer cetro en el BSN, y llegó 10 años antes de su fallecimiento.

Casiano recuerda muy bien aquel momento.

Bobby Joe, que estaba al lado mío me dijo, ¿tú lo vas a hacer? Yo le dije, pues eso es lo que quiere Miguel, hay que darle un foul a Cotté. Miguelito decía, ‘vamos a morir nosotros con la bola porque si no, nos dejan pegados a nosotros’. Y Bobby Joe se me pega al lado y me dice, ‘Eddie, pero y si (Cotté) mete los dos fouls y nosotros fallamos’. Y yo le dije, ‘vamos a darle foul que lo demás lo resolvemos”’, dijo Casiano a El Nuevo Día.

La movida era arriesgada, pues si Cotté hubiera encestado las dos tiradas libres, San Germán hubiera quedado abajo por dos puntos con solo 8.1 segundos por jugar, y hubiera forzado a los Atléticos a tomar un tiro desesperado para empatar, o intentar un incómodo triple para intentar ganar. Pero el armador suplente de los Piratas falló el primero y encestó el segundo intento, dando un margen a San Germán para lo que aconteció luego.

“Pues me tocó a mí dar la falta, y cuando doy la falta y voy donde Miguel caminando, le pregunto, ¿Miguel, y qué hacemos ahora? Y Miguel me dice, ‘pues nada, coge la bola y métela ca…’. Así mismo fueron sus palabras. Coge la bola, abre la cancha y métela como llevas metiéndola toda la temporada”.

No era tan simple como Miguelito lo pintaba. Ni la jugada buscando darle falta a un rapidísimo Cotté, ni la aspiración a un último tiro con tan poco tiempo en el reloj.

Aquella edición de los Piratas venía de eliminar en cuartos de final nada menos que a los bicampeones Vaqueros de Bayamón, que venían de superar en series finales consecutivas a los Leones en 1995 y 1996.

Quebradillas, dirigido por Raymond Dalmau, contaba con jugadores como Shariff Fajardo, Orlando Vega, Richie Dalmau, su hermano Ricardo Dalmau (hoy presidente del BSN), Larry Ayuso, Cotté, y el refuerzo Nate Johnstone, entre otros.

San Germán tenía en sus filas a los famosos ‘Nenes’, Casiano y Nelson Quiñones, junto con Bobby Joe Hatton, Irving Barea y los refuerzos Antonio Watson y Ron Draper, entre otros.

Cotté se vio solo y buscó el balón

“En esa jugada estaba supuesto a buscar la bola Orlando Vega o (Ricardo) “Bebé” Dalmau. Por alguna razón ninguno de los dos salió a buscarla, y pues, yo me vi totalmente abierto y fui hacia al frente a buscar la bola. Inclusive cuando me la dan, Nelson Quiñones ni siquiera me tocó, pero ellos (los árbitros) pitaron el foul (la falta fue de Eddie). Pero eso no viene el caso. El caso fue que yo fui a la línea. Cuando fallé el primero, en el segundo (tiro) hubo más presión. Pero ese fue el que metí, y pensé, ‘estamos al frente, con una buena jugada defensiva se quedaron (los Atléticos)”, recordó Cotté vía telefónica desde Dallas, donde reside hace 11 años.

San Germán puso la bola en juego, recibiéndola Casiano, quien dejó atrás la marca de Ayuso y dribleó de canasto a canasto llegando a su lado ofensivo, donde intentó encestar en penetración, recibiendo falta.

“Larry Ayuso dejó que Eddie la recibiera muy fácil. En ese momento yo hubiera preferido gardear a Eddie que a Nelson. Obviamente no iba a dejar que la cogiera. Pero Ayuso era novato y no conocía muy bien la liga. Todos sabíamos que si Eddie la cogía, iba a llegar (hasta el canasto). Que la cogiera cualquiera menos él. Pero, la cogió muy fácil, le dieron foul, y él sí metió los dos”, agregó Cotté.

John Cotté era conocido por su rapidez con el balón.
John Cotté era conocido por su rapidez con el balón. (Jose Rodriguez)

Casiano terminó aquel partido con la friolera de 33 puntos, incluyendo los últimos dos desde la línea, restando solo 4.1 segundos por concluir.

“A lo mejor si Larry me hubiese defendido desde abajo, pues se me hacía un poco más difícil. Pero como él me fronteó para un ‘deny’, pues ahí yo pude recibir la bola en escapada y ahí pude llegar hasta el hoyo y me dieron foul”, señaló por su parte Casiano, recordando que el pase desde la línea de fondo fue por encima de Ayuso, y recibió la bola justo al frente, libre de su marca.

Quebradillas tuvo el último tiro de todos modos

Aunque a Mercado le salió la jugada planificada con la falta a Cotté y el tiro que falló, no quedó exactamente como la quería, pues Quebradillas tuvo de todos modos una última posesión, perdiendo por solo un tanto.

Pero un mal pase a Ayuso no dejó que este pudiera recibir la bola limpiamente, cayendo al suelo. En la jugada otro jugador de San Germán se agarró al balón con Ayuso, decretando los oficiales, bola entre dos. Ayuso salió de juego lastimado, y Obed Vázquez fue al brinco por él.

Irónicamente, de antihéroe Cotté casi se convierte en el héroe del encuentro, cuando su compañero Vázquez dominó el brinco, y el armador recibió la bola detrás del arco de los tres puntos. Pero su intento de triple dio en el aro, esfumándose las esperanzas de Quebradillas de ir a la final.

“Sí, todavía al final tuve el último tiro pero no entró, y nos quedamos…. Esa es la disputa por ese video, porque muchos fanáticos de Quebradillas todavía al sol de hoy me echan la culpa de la derrota. Lo que pasa es que en el video bien claro se oye a Miguel cuando dice, ‘dénle foul a Cotté’. La gente se enfocó en lo que dijo Miguel, y no en lo que pasó en el juego. El recuerdo de ellos es lo que dijo Miguel, y punto”.

Cotté, 27 años después, reconoce que no era un jugador efectivo desde la línea del tiro libre, aunque era uno de los armadores elite de su época.

Eddie Casiano en sus años con el uniforme de los Atléticos de San Germán.
Eddie Casiano en sus años con el uniforme de los Atléticos de San Germán. (El Nuevo Día)

“Inclusive hubo un año que tuve mejor por ciento en tiros de tres puntos que desde el tiro libre”, reconoció Cotté, quien también es recordado por su rapidez con el balón, razón por la que a su entender también Miguelito ordenó darle falta pronto, para evitar que se fuera de canasto a canasto.

En cambio, para Casiano el suceso es muy recordado por lo que implicó para San Germán y para él en lo personal.

Esta vez, Casiano cargó a los Atléticos

“Ese fue un año especial. Piculín (José Ortiz) no jugó ese año y nosotros estábamos por primera vez sin él. Era un año bien importante para mí en lo personal, porque todo el mundo se decía que yo no ganaba si no estaba Piculín. Y era algo que, como decía Miguel, ‘tienes el mono encima, papi; para tú ser un gran jugador, tienes que llegar campeón y que nadie te cargue, sino que seas tú el que cargue. Y wow, se me dio, gracias a Dios. Lógicamente, tenía un equipazo también. Yo tenía buenos jugadores que hacían de todo un poco”, manifestó Casiano.

“Lo que sí me acuerdo fue que Miguel llevó a la escuela a Raymond. Yo lo vi, como hablaba Miguel Mercado en los tiempos (fuera), en el ‘pregame’, el ‘after game’, en el ‘halftime’. Sabía lo que hacía Raymond. Me decía, ‘mira, él va a hacer esto, vamos a ponerlo así, vamos a hacer ‘asá'. Él no va a hacer más nada, se va a quedar en esto’. Y le salía todo. Todo lo cantaba. En todo momento lo cantaba. Nosotros le decíamos, ‘pero Miguel, él (Dalmau) va a jugar zona’. Y él nos decía: ‘Hombre, no, él no juega zona; él juega hombre a hombre a la golilla. Vamos a hacerlo así; esto es lo que él va a hacer después del ‘timeout’. Y nosotros nos quedábamos sorprendidos. Miguel era bien astuto y malicioso en el juego”, concluyó Casiano.

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