

3 de marzo de 2026 - 5:58 PM


La veterana armadora Pamela Rosado corrió como siempre a toda marcha con su rápido dribleo, tan pronto recibió el balón después del rebote defensivo de su equipo, y al cruzar la mitad de cancha hizo un pase elevado al centro de la pintura que encontró fácilmente al blanco.
No es un escenario típico para la Selección Nacional de baloncesto femenino, ni siquiera en prácticas como la que tuvo este martes el grupo en el JUMP Sports Development Center en San Juan, complejo de entrenamiento fundado por el exjugador enebeísta José Juan Barea junto a un socio.
El lance de Rosado no fue un disparo al canasto, aunque la altura que llevaba pudo parecer un intento ofensivo.
Pero no.
Fue precisamente el tipo de pase y de jugada que ha estado ensayando la Selección desde que inició sus prácticas conducentes al clasificatorio que se jugará en la isla del 11 al 17 de marzo y que repartirá tres boletos a la Copa del Mundo de Baloncesto de la FIBA 2026.
Con la presencia por primera vez de una gigante de 6’7” de estatura, en la figura de la pívot nacionalizada Imani McGee, jugadoras como Rosado y otras del perímetro han tenido que ajustar y calibrar su mira por una diferencia de unas cinco o seis pulgadas, considerando que las anteriores centros y delanteras, como India Pagán, solo miden 6’2”.
Hay una gran ventaja. Su estatura la pone muy por encima de la estatura promedio del equipo boricua. Y la hace muy notable al entrar cualquiera a la cancha.
“Para mí es mucho más fácil llevarle la bola allá arriba, sin duda. La veo todo el tiempo”, declaró Rosado al concluir la práctica de la Selección.

Imani, hermana del refuerzo de los Vaqueros de Bayamón del BSN el pasado año, JaVale McGee, se integró al programa nacional luego de que la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPUR) tramitara con éxito su nacionalización.
Y a una semana de su debut con la camiseta de la escuadra nacional, McGee se mantiene firme en su meta no solo de clasificar al Mundial de Berlín 2026, sino de continuar la búsqueda de sueño de jugar en unas Olimpiadas en 2028 en su ciudad natal, Los Ángeles.
Pero el trabajo por recorrer supone retos, que pudieron evidenciarse en la práctica de este martes. Su movilidad en la cancha no es necesariamente explosiva, por lo que han tenido que irse adaptando de parte y parte.
“No les voy a negar que al principio tenía preocupación. Es una jugadora grande. No sabíamos cómo iba a responder a la velocidad de nuestro equipo. Pero ella ha aceptado el reto. Lo importante es que quiere estar”, agregó Rosado.
“Para nosotras es una bendición tener una jugadora de 6’7”. Una cinco regular. No tenemos que tener a Tayra (Meléndez), India (Pagán) y Sofía (Roma) guerreando contra jugadoras mucho más grandes que ellas. Podemos relajarnos un poquito más porque tenemos una 6’7” en el canasto”, prosiguió Rosado.
Puerto Rico debutará el 11 de marzo cuando choque contra su similar de Italia, como parte de la acción del Grupo B, en el que también estarán dos equipos del ‘Top 10’ del mundo, Estados Unidos, el número uno, y España, el sexto clasificado.
Completarán el grupo: Nueva Zelanda (21) y Senegal (25).
El evento otorgará tres boletos al evento mundialista, que se celebrará del 4 al 13 de septiembre en Berlín, Alemania. Estados Unidos ya está clasificado.
“Obviamente en el grupo falta la llegada de Trinity San Antonio, de Arella Guirantes y de Sofía Roma. Básicamente esas son las tres jugadoras que nos faltan. La fortaleza es que es un equipo que es veterano, que conocemos cómo jugar. Estamos tratando de adaptarnos a McGee. Si lo vieron en la práctica, pues todavía se nos hace difícil muchas veces llevarle la bola”, dijo, por su parte, el dirigente, Jerry Batista.

“Nosotros nunca hemos estado acostumbrados a tener una jugadora así de grande que le podamos llevar la bola. Así que nos estamos acostumbrando todavía y en la parte defensiva nos estamos acostumbrando también”, sostuvo Batista.
Por ser una espigada canastera, Batista reconoció que es una pívot lenta en comparación al estilo de juego rápido que ha sido lo característico de Puerto Rico.
Empero, el técnico luce de plácemes por el hecho de tener una jugadora de gran estatura para enfrentar el reto del juego internacional, aunque celebró otros atributos de McGee más allá de sus 6’7”.
“Obviamente nos da una presencia que no habíamos tenido. Ella es una muy buena pasadora para su estatura, así que pienso que el hecho de que reciba la bola para encontrar a la tiradora… nosotros tenemos varias jugadoras que son tiradoras innatas, pero se les hace difícil crear como Briana Jones, por ejemplo, y Jackie Benítez”, explicó Batista.
Para McGee, las dos semanas que lleva entrenando han sido de aprendizaje mutuo. McGee conocía a varias de sus compañeras por su participación en el BSNF con Juana Díaz en la pasada temporada.
“Definitivamente es un cambio para ellas, porque nunca han tenido una verdadera poste. Es asegurarme que todas me cuenten cómo juegan y simplemente intentar ser útil y explicar cómo juego. Es un proceso de aprendizaje, y seguiremos aprendiendo una vez que juguemos, pero cada día mejoramos, y eso es todo lo que podemos pedir”, señaló la espigada pívot.
“Por suerte, nuestros entrenadores han sido muy pacientes y han invertido un poco cada día, hasta que finalmente hemos llegado al punto de tener más de una jugada. Pero lo hemos hecho de forma muy gradual, así que he podido asimilarlo todo y asegurarme de entenderlo todo. Ha sido de gran ayuda, y simplemente estoy intentando adaptarme. Creo que somos un equipo de tiro de tres puntos. Somos un equipo de transición, y ahora estamos trabajando para ser tan agresivos en defensa como lo somos en ataque”, indicó McGee.
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