26 de julio de 2026 - 6:50 AM

Cooperstown, Nueva York - Como contemporáneos que fueron en el béisbol de Grandes Ligas coincidiendo algunos años jugando juntos o en contra, varias figuras puertorriqueñas llegaron este fin de semana a Cooperstown para presenciar este domingo la gran cita con la historia de Carlos Beltrán, el sexto puertorriqueño en ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol en esta ciudad.
Encabezados por el miembro del recinto de inmortales desde 2017, Iván “Pudge” Rodríguez, estarán presentes hoy en las gradas del Clark Sports Center cuando la ceremonia arranque a la 1:30 p.m. vitoreando todos para un mismo lado, algo que no podían hacer cuando jugaban en diversos equipos de las Grandes Ligas.
“Estoy superfeliz. Superfeliz porque como volvemos y decimos, es otro boricua más, otro puertorriqueño más al Salón de la Fama. Otro puertorriqueño que sale de esa isla pequeñita de 100x35, y miremos la cantidad de ‘hall of famers’ que tenemos ya. Y los que faltan”, dijo a El Nuevo Día Rodríguez, el receptor con más Guantes de Oro (13) en la historia del béisbol y el que posee el récord de más juegos detrás del plato con 2,427.
“Roberto Clemente nos abrió las puertas a todos nosotros; Orlando Cepeda, todos ellos nos dieron la oportunidad de venir a jugar este deporte tan bonito y ahora Carlos Beltrán entra. Y como dijo Carlos Beltrán, a Carlos Delgado le tocará su oportunidad”, dijo el vegajabeño.
“Ahí voy a estar sentado disfrutándomelo”, agregó el otrora receptor refiriéndose a la exaltación de Beltrán.
Por su lado Delgado, que la pasada semana habló desde Puerto Rico sobre lo que representaba viajar hasta Cooperstown para estar junto a su excompañero de los Mets de Nueva York en su exaltación, dijo el sábado en la noche que estar acá le da otra dimensión a lo que esperaba vivir.
“Se siente mejor. Desde que llegamos ayer (viernes) ha sido todo un ambiente de celebración por la mística del sitio. Hoy fuimos al Salón de la Fama y las historias del béisbol son increíbles. La estamos pasando superbién y ver a Carlos y a su familia tan contentos es increíble”, dijo emocionado Delgado.
“Aquí hay un batallón de puertorriqueños y pienso que esa es una de las cosas que nos distingue, que somos solidarios. Necesitamos mejores noticias. Esto debe ser una buena plataforma para seguir promoviendo el béisbol, para que muchos niños jueguen. Esto incluye muchas cosas, y no solo la carrera de Carlos Beltrán”, dijo Delgado.
Otros dos exjugadores puertorriqueños, Eduardo Pérez y Carlos Baerga, fueron de los primeros que llegaron a Cooperstown en esta ocasión y desde temprano el viernes disfrutaban el ambiente que se respiraba en las cercanías al Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol.
“Estamos aquí de fanáticos. Ya narré en Chicago el miércoles, pero esto aquí es para apoyar a Carlitos y a Andruw también”, dijo Pérez, ahora analista de béisbol en las transmisiones de ESPN, en referencia a Beltrán y a Jones, dos de los miembros de la Clase 2026 que serán exaltados junto al segunda base Jeff Kent.
“Estoy bien orgulloso por el béisbol que hay en el Caribe, no solo en Puerto Rico, pero también por el desarrollo que hay de los muchachos en Curazao y lo que Andruw significa para ellos es bien importante”, agregó Perez.
Pérez fue criado y desarrollado en Puerto Rico de padres cubanos, cuyo progenitor Atanasio “Tany” Pérez fue exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown en la Clase 2000, primera ceremonia a la que Eduardo asistió, tras la cual ha estado también en la de Roberto Alomar, Iván Rodríguez y Edgar Martínez, tres de los cinco puertorriqueños que precedieron a Beltrán.
Para Baerga, la razón para visitar Cooperstown esta vez fue doble pues vino a impartir unas clínicas de béisbol para niños el viernes.
“Pero lo más importante para mí es Carlos Beltrán, nuestro sexto pelotero en el Salón de la Fama. Bien merecido. Hemos tenido dos peloteros completos. Siempre he dicho que Alomar era el más inteligente, pero hemos tenidos dos peloteros completos, que todo lo que hacían era espectacular. Eran los que tenían las cinco herramientas. Y si Beltrán no se hubiera lesionado las rodillas como se las lesionó, hubiera llegado a 3,000 hits y 500 bases robadas”, aseguró Baerga.
“Era un pelotero inteligente, pero otra cosa que tenía es que le gustaba ayudar al que estaba al lado de él. No criticando, sino que trataba de sacar lo mejor de la persona. Es algo que admiraba de él y todavía lo admiro, y por eso es que todos hablan de que puede ser un gran dirigente”, finalizó Baerga.
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