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"Ant-Man and the Wasp” retiene la misma frecuencia del primer filme. (IMDB)

Ant-Man and The Wasp”, largometraje que comienza a exhibirse desde hoy en Puerto Rico, es el tercer y último filme de Marvel Studios que estrena en el 2018.

La secuela no puede competir con la integridad artística de “Black Panther” o con el entretenimiento épico e impredecible de “Avengers Infinity War”. Esto no significa que la película sea un fracaso o que el universo cinematográfico de Marvel esté en decadencia. La nueva aventura de Ant-Man es entretenida, mucho más ambiciosa a nivel visual y extremadamente divertida.

El tono y el humor, que se trabaja de una forma mucho más orgánica que los momentos más ridículos e impredecibles de “Thor Ragnarok”, son los mejores recursos del filme número 20 de Marvel Studios en su primera década de producción. Esto es acentuado por el guion (que vuelve a contar con la contribución acreditada de Paul Rudd junto a otros cuatro escritores) y la inventiva de la dirección de Peyton Reed.

Lo que esta película de Marvel no logra es recrear la energía novedosa del filme original. Al igual que la segunda película de “Guardians of the Galaxy”, “Ant-Man and the Wasp” retiene la misma frecuencia del primer filme y la extiende para dejar a los fanáticos de estas sagas satisfechos, pero sin nada nuevo que celebrar.

Además de no poder generar la chispa de originalidad de la primera cinta, parte de lo que neutraliza el impacto del entretenimiento sólido de este filme es que la trama registra como un desvío temporero que de alguna forma engranará con el gran misterio de cómo se va a resolver el problema que creó la conclusión de “Infinity War”. Sin la extinción de la mitad de la población de todo el universo, la escala de esta aventura de Scott Lang (Rudd), Hope van Dyne (Evangeline Lily) y Hank Pym (Michael Douglas) se siente bastante diminuta y no solo porque los protagonistas se pueden reducir al tamaño de los insectos titulares.

Se complica aún más cuando una figura misteriosa (Hannah John-Kammen), que posee la habilidad de aparecer y desaparecer como un fantasma, les roba la tecnología que le permite brincar al Quantum Realm donde Janet Van Dyne (Pfeiffer) lleva perdida por más de tres décadas.

Junto con el humor y la forma en que la dirección de Reed se encarga de darle más peso a los chistes que a la “información vital” que sostiene los detalles de la trama, los mejores momentos de este filme se dan cuando Evangeline Lily entra en acción como The Wasp. Aún así, resulta un poco frustrante que para darle más espacio a esta heroína los guionistas hayan optado por restarle a la figura de Ant-Man. En vez de encontrar una forma en que los dos personajes puedan trabajar enequipo, en varias ocasiones Scott comete errores que convenientemente generar más obstáculos para poder cumplir con la misión principal. Esto no solo le resta credibilidad a Antman como héroe sino que desperdicia la función principal de “Ghost” como la antagonista del filme.

A pesar de todos estos tropiezos,“Ant-Man and The Wasp” funciona en gran parte por su fusión efectiva de aventura y humor, y por plantear promesas que aparentemente serán cumplidas en filmes subsiguientes.

Aquellos que están contando los días para cuando estrene la próxima aventura de los “Avengers” definitivamente deben quedarse en el cine durante los créditos finales de esta película.


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