

8 de junio de 2026 - 2:39 PM


Tras el exitoso lanzamiento de su tercer álbum, Omakase, Álvaro Díaz anunció este lunes las primeras fechas de su gira por Latinoamérica y Estados Unidos, que arrancará este 28 de agosto en Santiago, Chile.
“Hay tantas posibilidades que se pueden hacer, que me emociona porque siento que los shows y los álbumes deben de ser experiencias”, compartió Díaz a El Nuevo Día, sobre lo que podría ofrecer en sus conciertos, en el marco de su nuevo “universo” creativo, que fusiona la música con la comida.
Aunque aún no hay fecha para Puerto Rico en el “mejor tour” de su vida, espera que llegue con varios proyectos que saldrán próximamente –como un EP con Feid– para presentar un espectáculo completo y distintivo al resto de la gira.
“Con Sayonara, tuve la oportunidad de hacer como que el ‘big finale’ del tour en Puerto Rico y, para mí, esa es la clave. Empezar en casa está súper bien, pero terminar en casa creo que se convierte como en un ‘victory lap’”, sostuvo, al dar un guiño de que aspira al gran cierre en casa.
La preventa de los boletos comienza este martes, a las 10:00 a.m., y la venta general arranca este jueves.
Como en un “omakase”, en el que los comensales dejan en las manos del chef la selección culinaria, Díaz se propuso “cocinar” en el estudio su nuevo universo, uno más alternativo, que le permitiera explorar nuevos ritmos y conceptos creativos, que llevaran su propuesta al próximo nivel.
Después del éxito de sus primeros dos álbumes, Felicilandia y Sayonara, Díaz buscaba la forma de presentar un concepto completamente distinto e inesperado, pero que su fanaticada lo escuchara desde la confianza de que su calidad artística garantizaría un viaje musical que valía la pena emprender.
“Me encantaría ser como un director que hace buenas películas y la gente no sabe de qué se va a tratar mi próxima película, pero como soy un buen director y les gustan mis películas, ellos van al cine simplemente porque confían en mi visión”, compartió el cantante.
En Omakase, Alvarito más bien asume el papel del chef y la música son los platos que ofrece a su público, desde una madurez artística y visión clara del concepto que continuará explorando.
“Estamos entrando en este nuevo universo, quizás un poco más alternativo, un poco más arriesgado, pero con un concepto que se une a todo y creo que voy a seguir jugando con esto”, expuso Díaz, quien adelantó que su tercer álbum es solo el comienzo de Omakase, para cuyo desarrollo contó con la experiencia y conocimiento del Chef Tino, quien es su primo.
El álbum se divide en cuatro canciones para cada etapa del proceso de servir un Omakase: la materia prima cruda, el sazón, el fuego y el plateo.
En la primera fase, la más importante según los chefs con los que conversó Álvaro, la justifica con temas de letras rudas, “ignorantes” e “in your face”. Luego, para sazonar el álbum, integra ritmos como amapiano, reggaetón y cumbia, en canciones como “Pienso en ti”.
Posteriormente, viene la cocción de los temas, con sonidos más intensos y pesados como “Malas Noticias” con Latin Mafia. Para finalizar, están las letras más íntimas, en las que habla desde un corazón agradecido.
“Al principio estoy como que súper ignorante, siento que me merezco esto y el que no crea es un tonto. Y al final, es como que gracias hasta a los que no creyeron, porque gracias a todo eso estamos aquí”, contó a este periódico.

Una de las partes más especiales en sus proyectos es la participación de su madre, quien cierra Omakase con una oración: “Señor, te damos gracias porque nos permites estar delante de tu presencia. Bendecimos estos alimentos, las manos que los hicieron y quienes se los van a comer. Gracias, Señor, porque tú suples el pan siempre, a pesar de la escasez. Te pido que seas provisión para todo aquel que no tiene. En el nombre poderoso de Jesús hemos orado. Amén”.
De esta manera, Díaz incluye a su fanaticada en un momento íntimo familiar, pues, en casa de su mamá, no se puede tocar la comida sin dar gracias. “Al final del disco ella está orando, como quien dice ‘la comida está ready para que se pueda comer’, hasta con la oración de mami”, compartió el artista.
Durante todo el álbum –pese a mezclar distintos ritmos como amapiano, cumbia, reggaetón, plena, música electrónica y hasta corridos– se mantiene un sonido constante en cada una de las 16 canciones que da coherencia al proyecto.
El cantante explicó que colaboró con talentosos y experimentados productores que apostaban, por ejemplo, a la distorsión para hacer que “el sonido de Alvarito se sintiera”, incluso cuando al principio de la conceptualización de Omakase pensó integrar más ritmos boricuas.
“Durante el proceso de la creación del álbum, creo que Rauw y Benito son la inspiración mayor por la que mucha gente, en diferentes países, se fueran por lo folclórico. [..] Por más cosas de nosotros que quería usar, tenía que buscar que el sonido de Alvarito se sintiera. Siento que ellos lo hicieron tan bien que yo no podía irme en la misma línea y tenía que hacer lo mío”, explicó el exponente.
Desde el principio de su carrera, contó, inconscientemente se ha dirigido al sentido contrario de lo que es popular cuando trabaja en sus proyectos. En este caso, buscó mezclar, sin dejar su esencia, los sonidos que le han inspirado.
“Para mí, la magia del proyecto un poco era como que salieran ritmos y que no te los esperaras. Yo pienso que en la primera escucha es un poco cruda, porque estás absorbiendo sonidos nuevos, es cool porque no sabes a dónde va a ir el proyecto. Eso es lo que quería crear”, dijo.
Al preguntarle si con este álbum cree que llegó al punto de establecerse como artista, contestó en afirmativa.
“Sí, he llegado a lo que siempre quise ser. Creo que tengo mi público, no tengo que ‘fit in’, puedo ser yo y, por más nervioso que me ponga, la gente me da la oportunidad y eso es bien bonito”, puntualizó Díaz, quien se asume como un “artista de nicho” con éxito comercial.
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