Entrevista
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Tras debut en Tribeca, creadoras de “Matininó” esperan estrenar la película en la isla

La cineasta y productora del filme, aspiran a presentar al público puertorriqueño esta obra sobre memoria, sanación y comunidad.

22 de junio de 2026 - 11:08 PM

Las mujeres de la familia Villanueva-Rodríguez-Ramos son las protagonistas del filme. (Suministrada)

La cineasta puertorriqueña Gabriela Díaz Arp y la productora Karla Claudio celebran el estreno y corrida mundial de su primer largometraje, “Matininó”, una propuesta que entrelaza documental y ficción para explorar las secuelas de la violencia de género a través de la historia de una familia puertorriqueña de múltiples generaciones. Al mismo tiempo, ansían que su “público más importante”, en Puerto Rico, pueda ver y disfrutar de la pieza en las salas de cine.

La película tuvo su debut en el prestigioso Festival de Tribeca, en Nueva York, donde compitió en la categoría experimental Viewpoints como documental híbrido. El proyecto sigue a las integrantes de la familia Villanueva-Rodríguez-Ramos, quienes convierten recuerdos de abuso, silencios familiares y traumas heredados en una épica fantástica inspirada en la legendaria isla taína de Matininó, un territorio habitado únicamente por mujeres según los relatos recopilados por fray Ramón Pané a finales del siglo XV.

Según explicó Díaz Arp, la idea surgió a partir de una inquietud personal. Proveniente de una familia puertorriqueña marcada por historias de abuso y problemas de salud mental, la directora buscaba una manera de abordar conversaciones que muchas veces permanecen ocultas entre generaciones.

“Había visto en nuestra propia familia historias de abuso y cómo existía un silencio alrededor de muchas experiencias que nos habían marcado”, relató. Esa búsqueda llevó a la producción a convocar una familia interesada en explorar sus vivencias a través de un proceso creativo y terapéutico.

La escogida fue la familia Villanueva-Rodríguez-Ramos, residente en Toa Baja. Lo que inicialmente sería un cortometraje e incluso una pieza de audio de apenas unos minutos terminó convirtiéndose en un largometraje construido durante varios años de talleres, conversaciones y ejercicios teatrales.

“Todo fue muy orgánico”, recordó la productora Karla Claudio. “Comenzamos trabajando con ejercicios de movimiento y escritura. Poco a poco apareció esta idea de una isla segura para mujeres y personas queer. Luego descubrimos que esa imagen ya existía en los relatos taínos sobre Matininó”.

A medida que avanzaba el proceso, las mujeres de la familia comenzaron a compartir experiencias dolorosas relacionadas con la violencia doméstica y las dinámicas de poder dentro de sus hogares. Paralelamente, las generaciones más jóvenes desarrollaron personajes fantásticos y criaturas simbólicas que terminaron integrándose al relato cinematográfico.

Para Désirée Rodríguez, una de las protagonistas y coescritoras del filme, participar en el proyecto significó desafiar la cultura del silencio que suele prevalecer en muchas familias caribeñas.

“Es importante que esto no sea un secreto. Yo quiero enseñarles a mis hijas que pueden contar lo que les pasó, que no tienen que sentir vergüenza. Lo importante es saber que existen espacios seguros para hablar”, expresó.

María Rodríguez coincidió en que el proceso fue una forma de liberación emocional. Aunque al principio resultó difícil enfrentarse a recuerdos dolorosos, aseguró que la experiencia les permitió transformar el miedo en diálogo.

“Me gustaría que las personas puedan sentir que no están solas. Que la película sirva para comenzar conversaciones y para demostrar que la sanación familiar se construye desde la solidaridad y el amor incondicional”, sostuvo.

El largometraje también reflexiona sobre el poder del arte como herramienta para reinterpretar experiencias traumáticas. Para la familia protagonista, la creación de personajes, vestuarios y escenarios fantásticos permitió mirar sus vivencias desde una nueva perspectiva.

“Creo que el arte permite replantear las narrativas que uno carga por años. Los traumas se guardan dentro de uno, pero existe la posibilidad de transformarlos y darles otro significado”, afirmó Désirée.

Filmada entre Puerto Rico y República Dominicana, “Matininó” contó con el respaldo de organizaciones como Sundance Film Institute, Ford Foundation, Chicken & Egg Pictures, Firelight Media y la Comisión de Cine de Puerto Rico.

Aunque la película continúa su recorrido por festivales internacionales, Díaz Arp aseguró que su mayor deseo es presentarla próximamente ante el público puertorriqueño.

“Puerto Rico es la parte más importante para nosotros”, dijo la directora. “Esperamos que pueda exhibirse en la isla muy pronto”.

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