

6 de junio de 2026 - 5:31 PM

A medida que pasa el tiempo, el organismo atraviesa distintos cambios que pueden influir en los hábitos cotidianos, especialmente en el descanso.
Después de los 60 años, muchas personas comienzan a acostarse y despertarse más temprano, mientras que otras experimentan despertares nocturnos o un sueño más liviano. Por eso, los especialistas coinciden en que mantener una rutina estable resulta clave para preservar la salud y el bienestar general.
En este contexto, diversos expertos consideran que despertarse entre las 6 y las 7.30 de la mañana puede favorecer una mejor sincronización con el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula procesos como el sueño, la vigilia, la temperatura corporal y la producción de hormonas.
Además, este horario coincide con las primeras horas de luz natural, un factor que ayuda al organismo a mantener un equilibrio adecuado entre el descanso y la actividad diaria.
El sueño cumple un papel fundamental en el funcionamiento del organismo. Diversas investigaciones vinculan la falta de descanso frecuente con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, enfermedades cardiovasculares, aumento de peso, obesidad, diabetes y trastornos relacionados con la salud mental, como la depresión.
Por ese motivo, los especialistas destacan la importancia de priorizar una rutina de sueño saludable a cualquier edad.
Las recomendaciones de la National Sleep Foundation indican que las personas de 65 años o más deberían dormir entre siete y ocho horas por noche para favorecer un adecuado funcionamiento físico y mental.
La organización elaboró estas pautas tras analizar evidencia científica sobre el descanso y concluyó que mantener una cantidad suficiente de sueño se asocia con una mejor salud cardiovascular, cognitiva y emocional a medida que avanza la edad.
Cabe destacar que los expertos aclaran que la clave no pasa tanto por una hora específica para levantarse, sino por sostener una rutina regular y dormir la cantidad de horas necesarias.
De hecho, especialistas en sueño señalan que no existe una “hora ideal” universal para todas las personas mayores de 60 años, ya que las necesidades de descanso pueden variar según el estado de salud, los hábitos y las características individuales.
En definitiva, la recomendación no consiste en madrugar cada vez más a medida que pasan los años, sino en encontrar un horario que permita descansar bien y mantener una rutina consistente. Más que el reloj, lo que realmente importa es lograr un sueño reparador que contribuya al bienestar físico y mental en esta etapa de la vida.
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