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“El vínculo entre el guardián y la mascota se fortalece en la confianza”: Viviana Rivera y su vida con 7 perros y un gato

Tomar la decisión de tener una mascota no basta con solamente quererla, sino mostrar el compromiso que conlleva tenerla

19 de septiembre de 2026 - 1:08 PM

Viviana Rivera comparte su hogar con 8 mascotas. (Suministrada)

Elektra, Salvatore, Naya, Phoebe, Mia, DJ y Hera llenan de actividad y alegría la residencia de su guardiana Viviana Rivera, quien junto a su esposo e hijo, logra realizar un trabajo en equipo para cumplir con las diversas necesidades de sus siete perros, así como la de su gato Once.

“Tener una mascota va más allá de alimentarlos. Es bien importante conocer sus necesidades, mantener sus cuidados de salud, ofrecerles seguridad, entrenamiento, actividad, estímulo y, sobre todo, establecer un vínculo que contribuya a su bienestar”, destacó en entrevista con El Nuevo Día en el marco del Día del Guardián Responsable, celebrada el tercer sábado de septiembre, fecha reconocida por la American Kennel Club, que es la federación de deportes, exhibiciones, razas y educación canina que abarca los Estados Unidos y Puerto Rico.

La vida de esta guardiana, como se les llama a los dueños de mascotas, gira en gran medida alrededor del cuidado y bienestar de sus animales. Tomar la decisión de tener una mascota, esta diseñadora certificada y manejadora titulada en obediencia, enfatiza en que no basta con solamente quererla, sino mostrar el compromiso que conlleva tenerla.

“Cada perro, igual que cada persona, tiene necesidades distintas. Esto sin hablar de la especie, porque estamos hablando no solo de perros, sino de gatos. Por ejemplo, yo tengo perros de trabajo, que compiten en obediencia, salen al estadio, y eso, pues, no se improvisa. Son años de entrenamiento y evaluación. La regla número uno es que el bienestar manda sobre el show. En el caso de los otros, que son perritos de raza o mixtas, en el día a día hay una responsabilidad natural que se da con la rutina”, dijo Rivera.

La rutina va desde ponerles agua fresca, asegurarse que están ubicados en la sombra, ofrecerle estimulación diaria, sacarlos a darle su paseo, proveerles el equipaje o el gear correcto para la necesidad de cada uno.

“Hay que entender que cada uno, dependiendo de su edad y del nivel de actividad física que tenga, o si tienen condiciones físicas, va a requerir más o menos de cada guardián”, orientó Rivera, cuya experiencia con mascotas trasciende el ámbito personal, al haber sido voluntaria en Puerto Rico Therapy Dogs, Pet SOS Foundation, y otras organizaciones, donde ha tenido la oportunidad de trabajar y colaborar con animales en distintos escenarios.

Para ejemplificar las diversas necesidades, menciona que Salvatore es un pastor alemán, que es el que recoge los bates del equipo de béisbol de Santurce. Este perro necesita estímulo constante, entrenamiento y conscientemente una dirección todos los días. “Si él se aburre, ya te podrás imaginar que hace un niño cuando está aburrido. Tiene otro tipo de comportamientos que el resto del mundo define como que, ¡ay, es que mi perro se aporta mal! No, no, no es que el perro se aporta mal. Es que tienen las necesidades específicas que a lo mejor nosotros como guardianes no estamos cumpliendo”, aclaró.

Por otro lado, mencionó que Naya, siendo una perrita mixta que adoptaron hace un año, aunque es cachorra, tiene más necesidades de paseo para agotar energía, a diferencia de Salvatore, que necesita más estímulo mental. Por tal razón, especifica acerca de la importancia de conocer sus necesidades específicas, según la vida diaria de cada quien y en el entorno en el que vivan.

¿Cómo es su día a día con siete perros y un gato?, le preguntamos. “Lo primero que hacemos cuando nos levantamos, aparte de hacer el café, pues es alimentarlos. En mi caso, para mi rutina, es más eficiente alimentarlos durante la mañana porque tengo el tiempo de dejarlos salir, utilizar el baño, hacer sus necesidades, hacer las actividades con cada uno de ellos y hacer el proceso de limpieza que hacemos antes de irme a trabajar”, respondió acerca de la rutina que puede conllevarles una hora y media.

Rigurosidad al seleccionar un guardián

Por la importancia del compromiso y responsabilidad que implica tener una mascota, organizaciones sin fines de lucro como Rabito Kontento, que realiza rescates en todo Puerto Rico de animales abandonados en las calles para estabilizarlos y darlos en adopción, son rigurosos al momento de dar en adopción alguna de sus mascotas.

“Hacemos una entrevista previa de adopción, en la que pedimos fotos del hogar y los aspectos de limpieza, para asegurarnos de que a la mascota le van a dar las atenciones que corresponden y que vaya a un lugar donde tengan responsabilidad con él y no vuelva a caer en la calle en unas semanas o meses. Es importante que las personas también tengan recursos económicos, por lo menos un empleo, ya que las mascotas requieren gastos, mínimamente básicos, de comida y preventivos. Siempre van a requerir de un gasto mensual, que es importante que quienes adoptan tengan esos detalles claros. Por lo demás, que se vea que es buena persona y que, si ya anteriormente han tenido animalitos, vemos en qué condiciones las tenían”, sostuvo Vanessa Franqui, encargada de adopciones de Rabito Kontento, localizados en Hatillo.

Como organización, señaló que una vez adoptados, siempre les dan seguimiento con regularidad, incluso cuando se trata de cachorros, que todavía no podían ser esterilizados.

“Se les da seguimiento sobre la esterilización y le solicitamos la documentación. Al igual tienen que mostrar evidencia de que se le volvió a dar su otra dosis de vacuna. Hay diferentes adoptantes, unos quizás dan la milla extra más que otros, pero por lo menos en la mayoría de los casos, gracias a Dios, hemos tenido mucha suerte también con las adopciones”, dijo acerca de lo que también implica ser un guardián responsable una vez adopte a una mascota.

Vínculo del bienestar

Rivera, por su parte, deja establecido que entre guardián y mascota “el vínculo es el resultado, no es el punto de partida”. Tanto los perros como los gatos son animales de rutina y la relación no empieza porque los amas, sino por cómo le resuelves la vida a la mascota: el agua, la sombra, que no se lastime la rutina y que podamos predecir qué es lo que esa mascota necesita. Su satisfacción es poder comunicarse con sus animales y saber qué es lo que necesitan en el momento en que la miran.

“Salvatore o Naya normalmente me acompañan a la oficina. Son los más jóvenes, son los que más estamina tienen y están más dispuestos a complacer la necesidad mía en ese momento, porque así como nosotros complacemos las necesidades de ellos, ellos las retribuyen complaciendo las nuestras. Ahí es donde se da este intercambio y es lo que yo le llamo el vínculo del bienestar, que siempre y cuando nosotros estemos dándole a ellos lo que necesitan, o sea, que el perro puede confiar en que entendemos cuáles son sus señales, cómo se comunican y qué es lo que quieren. Ellos aprenden a confiar en nosotros como guardián”, amplió.

Por tal razón, expresa que al momento del guardián exigirle un “sit”, un “down”, un “stay”, un “vente”, “una foto” u otro comando, ellos retribuyen lo que ya nosotros depositamos en ellos. Asegura que no hay tal cosa como un perro que se porta mal o que no te obedece, sino que se trata de que hay una comunicación y una relación constante, que se hace a través de ese vínculo que desarrollas con tu mascota.

“Ellos pueden predecir rápidamente e identificar en una semana quién es quién manda en la casa, por quién lo alimenta. Si tú consistentemente eres quien alimenta a la mascota esa primera semana que llega, él va a saber a quién responder. ¿Por qué? Porque este es como el patrono, el que me paga. Pues, ¿quién me está pagando? A pesar de que no hay una relación formal así profunda todavía, sigue siendo a quien yo defiendo porque obviamente me da la comida. Entonces, empieza en ese proceso de intercambio”, orientó.

Al mismo tiempo destaca que la confianza aparece cuando lo que haces por ese perro se da todos los días, lo que es una rutina sostenida. “Ahí es donde nace el vínculo. Esos primeros signos de confianza se dan esa primera semana cuando eres tú quien está consistentemente estás dándole esa comida en una rutina. No se trata de ponerle un plato de comida y dejársela con comida puesta durante todo el día para que él se alimente cuando él quiera. Una rutina es darle la comida a cierta hora. Todos los días se les da y se les retira a esa hora o cerca de esa hora. De ese modo ellos son capaces de predecir por la rutina qué es lo que va a pasar después”, añadió a la vez que resaltó el cómo observan las rutinas de sus guardines y predecir.

En su casa con siete perros plantea que es el gato el que manda. A pesar de los gatos son entrenables, explicó que estos tienen sus formas únicas de vivir.

“Los gatos no se la deben a nadie, ellos se deben a ellos mismos. Si alguno de los perros siquiera se le acerca al gato, él va a descenderse y va a empezar a alejarse de ellos o le va a sacar la pata y le va a meter tres arañazos, mientras que el perro aprende a que hay límites. Ahí es donde tú haces una buena relación y un buen balance en tu manada, en donde cuando tú le enseñas a tu perro hasta donde son los límites de cualquier otra especie”, contó la también fundadora de Toy Doggie, marca puertorriqueña dedicada al diseño de productos funcionales para mascotas.

Recomendaciones para los interesados en ser guardianes

Antes de ofrecer sus recomendaciones, Rivera enfatizó en que no existe el guardián perfecto, sino el guardián consciente, el que pregunta, el que aprende, el que observa y el que se prepara. Al igual que los humanos, todos los días se aprende algo nuevo de tu mascota.

  1. Pregúntate principalmente lo siguiente: ¿Estoy comprometido? ¿Tengo el tiempo para llegar y darle comida, sacarle sus ansiedades y que haga su ejercicio?
  2. Orientarse y comprometerse con ese ser vivo antes de llevártelo, sabiendo que es un compromiso de más o menos unos 15 años.
  3. Saber qué estoy escogiendo para él y qué es lo que realmente necesita, si eso responde al entorno, a los requerimientos individuales y no solamente a nuestro gusto personal, porque es ahí donde comenzamos a cruzar esa línea fina entre lo que es la humanización. Ahí es donde escogemos cosas para ellos basadas en lo que nos gusta o nuestra necesidad versus lo que ellos necesitan.
  4. Plantéate lo que realmente necesita el perro basado en su comportamiento, su edad, si es adoptado, si es de una raza en particular que naturalmente nació para hacer ciertas cosas. “Si tienes a un perro que genéticamente está para ir a la guerra y pelear una guerra en bombas y buscar personas vivas dentro de los escombros y tú lo tienes ahí en el mueble sin ningún tipo de actividad, imagínate qué es lo que puede pasar. El perro se va a aburrir y va a buscar de qué manera satisfacer sus necesidades.
  5. Entender la raza o la mezcla de razas que se está seleccionando y los requerimientos de ellos.
  6. El vínculo entre el guardián y la mascota se fortalece en la confianza. Así que entender sus señales y respetar sus límites y darle estructura es sumamente importante. Si tú vas a adquirir una mascota, la vas a adoptar y tú piensas que llevarla a un entrenador y dejarla allí cinco semanas y que va a virar como un robot, estás perdiendo tu tiempo y tu dinero porque eso no funciona.

Satisfacción como guardiana responsable

Mientras reitera de que es un proceso de aprendizaje diario y de observación diaria, de ver cambios en la mascota, hay que observarlos según van creciendo y adquiriendo más edad. Hay que tener en cuenta que por factores de edad hay condiciones de salud que van a tener.

“La mayor satisfacción en mi casa junto a ellos es poder prepararnos para cada temporada difícil, y me refiero a inclemencias del tiempo, un huracán, explosión de petardos en Navidad, situaciones en Halloween y en épocas en las que por explosiones nuestras mascotas se ponen tan nerviosas, y se corre el riesgo de que se escapen”, orientó a la vez que añadió que para guardear y prepararse para estas épocas, como familia lo van trabajando desde antes al socializarlos con esos entornos.

Protegidos por las leyes

Otra recomendación que ofrece a los guardianes es leer la ley 154 y conocerla. Y es que tener una mascota amarrada, confinada y bajo el sol, está prohibido. “Ya las mascotas no son propiedad, son parte de la familia. Así están definidas bajo el nuevo código civil. Estas leyes que se firmaron recientemente, donde la Gobernadora actualizó también esa definición. Así que no sea que por desconocimiento y no conocer la ley 154, vayas a meterte en un lío sin querer, porque algún vecino llamó porque de repente tú amarras un perro para que no te escape, porque no tienes verja. Cosas pasan y esas cosas ya no se pueden”, puntualizó.

Otro tema que trajo a la atención es el desconocimiento que se tiene en cuanto a una dinámica que se suele dar con frecuencia en las urbanizaciones con relación a los excrementos de los perros en los patios del vecino.

“Muchas personas desconocen que casi todos los municipios tienen ordenanzas municipales, en donde hay arreglas severas de multas desde $100 hasta $1,000 porque no recogen la excreta de la mascota. Si tú no lo sabes, te fuiste, dejaste la caca allí y te llegó la multa. ¿Qué pasó? Bueno, pues no te sabes la ley. Si vas a ser un guardián y vas a entrar en la dinámica de adoptar o adquirir una mascota responsablemente, debes conocer las leyes y lo que eso implica”, concluyó.

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