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Diversos factores pueden provocar migraña, incluyendo los cambios atmosféricos.
Diversos factores pueden provocar migraña, incluyendo los cambios atmosféricos. (Shutterstock)

Regresaba de tarde camino a San Juan, de una asignación del trabajo en Guayama, por el expreso Luis A. Ferré. Fue durante el otoño boricua, cuando oscurece más temprano y el calor no suele ser implacable. Mientras pasaba el tiempo, la resolana se filtraba entre las nubes piponas y grises que preludiaban un aguacero. Y más horrible era el dolor de cabeza, las pulsaciones en un lado de la cara, las ganas de vomitar y el ruido insoportable de los camiones que pasaban. Hasta que empezó a reducirse mi campo visual y aparecieron destellos saltarines. Lucecitas (o “cocuyos”, como los llamaba mi abuela), y supe que no podía seguir guiando; que lo más prudente era detenerme en el paseo, aunque estaba sola y me diera miedo. Nunca olvidaré esa experiencia: mi peor ataque de migraña con aura.

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