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Cómo mantenerse a salvo y seguir disfrutando de las frutas y verduras este verano ante el brote de ciclosporosis

Las infecciones por Cyclospora suelen responder al tratamiento con antibióticos y rara vez provocan complicaciones graves

15 de julio de 2026 - 10:41 PM

La ciclosporosis es una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospra cayetanensis, un organismo unicelular microscópico de forma esférica. (The Associated Press)

Decenas de personas en Estados Unidos han enfermado por un parásito comúnmente vinculado a productos agrícolas frescos contaminados que puede provocar semanas de diarrea acuosa. Sin embargo, existen maneras de protegerse y seguir disfrutando de la abundancia de frutas y verduras del verano.

La fuente exacta de uno de los mayores brotes de infecciones por Cyclospora registrados en el país en los últimos años aún se desconoce. Además, puede resultar difícil determinar qué alimento tuvieron en común las personas enfermas pues, en ocasiones, el origen es un solo ingrediente presente en distintas recetas, como la albahaca o el cilantro.

Afortunadamente, las infecciones por Cyclospora suelen responder al tratamiento con antibióticos y rara vez provocan complicaciones graves.

También hay medidas que pueden ayudar a evitar el contagio por completo.

A continuación, algunos consejos para reducir el riesgo:

¿Qué es la ciclosporosis?

La ciclosporosis es una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospra cayetanensis, un organismo unicelular microscópico de forma esférica. Este parásito unicelular infecta el intestino delgado y causa la ciclosporosis.

¿Cuál es el vector de contagio?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en los seres humanos el parásito se contrae al consumir alimentos como verduras o frutas, o agua, contaminados con el parásito.

Por lo general, la transmisión ocurre cuando dichos alimentos, o el agua, entran en contacto con heces humanas.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más comunes suelen aparecer entre dos días a dos semanas del contagio inicial.

Las personas infectadas pueden experimentar diarrea líquida y frecuente, dolor abdominal, pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, fiebre leve y deshidratación.

¿Cuál es el tratamiento?

Su médica puede diagnosticar si está contagiado mediante un análisis de una muestra fecal. Sin embargo, el parásito puede ser difícil de detectar, inclusive en personas con síntomas, por lo que se requiere el análisis de múltiples muestras.

Una vez se cuenta con un diagnóstico positivo, su médico puede recetar antibióticos como trimetoprim con sulfametoxazol (medicamentos con el nombre Bactrim, Septra o Cotrim).

También se recomienda reposo y la ingesta de líquidos, en especial en pacientes con diarrea, para reponer electrolitos y para evitar la deshidratación.

Si una persona no busca tratamiento, por lo general se pueden recuperar sin ingerir antibióticos. Sin embargo, si no se trata, la enfermedad puede durar desde unos días hasta un mes o más. También podría tener síntomas que parecen desaparecer, pero vuelven una o más veces. Las personas con problemas de salud o inmunodeprimidas podrían tener mayor riesgo de presentar una enfermedad grave o prolongada.

Por lo general, la ciclosporosis no pone en peligro la vida.

Cyclospora puede ser difícil de rastrear

Más de 1,500 personas han sido diagnosticadas con esta infección parasitaria en Michigan, mientras que investigaciones por enfermedades similares están en curso en otros 30 estados, lo que convierte este episodio en el mayor brote de este tipo en la historia del estado y uno de los más grandes del país en los últimos años. No se han reportado muertes.

En Puerto Rico, el Departamento de Salud detectó, el martes, el primer caso en una persona con historial de viaje internacional. Su contagio no está asociado con el brote reportado en los Estados Unidos.

Los brotes de ciclosporosis pueden ser complicados de investigar y las fuentes de contaminación alimentaria difíciles de identificar. Las investigaciones pueden tardar meses y, en algunos casos, nunca logran establecer un origen claro.

En el pasado, las personas se han infectado tras consumir frutas o verduras expuestas a agua de riego contaminada con materia fecal. Además, es posible que los distribuidores hayan enviado productos contaminados tanto a supermercados como a restaurantes, lo que dificulta determinar el origen de los alimentos afectados.

Los brotes suelen registrarse con mayor frecuencia entre finales de la primavera y el verano.

Este parásito, que prospera en climas cálidos, infecta los intestinos y se transmite a través de las heces.

Consejos de seguridad alimentaria

Aunque todavía se desconoce el origen del brote, este sirve como recordatorio de la importancia de mantener medidas básicas de higiene, entre ellas lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño y antes de manipular alimentos, explicó la doctora Erika Noel, profesora asistente de la facultad de Medicina de Hawái y pediatra en la isla de Kauai.

Los desinfectantes de manos a base de alcohol no eliminan la Cyclospora, pero el agua y el jabón son altamente efectivos para destruir o remover el parásito de las manos.

Brotes anteriores se han asociado con frambuesas, albahaca, cilantro, vainitas (snow peas) y mezclas de ensaladas.

Los CDC ofrecen las siguientes recomendaciones para lavar los productos agrícolas:

  • Al lavar hierbas como el cilantro y la albahaca, separe las hojas.
  • En el caso de las cebollas verdes, corte las raíces, retire la capa exterior y enjuáguelas bajo el agua mientras frota la superficie.
  • Cocinar las frutas o verduras hasta alcanzar una temperatura interna de 158 grados Fahrenheit (70 grados Celsius) elimina la Cyclospora.

Las investigaciones también indican que lavar frutas y verduras con vinagre puede ser útil. Aunque el vinagre no mata al parásito, sí ayuda a desprenderlo de la superficie.

También se recomienda sumergir los productos en un recipiente con una mezcla de tres partes de agua y una parte de vinagre, agitarlos durante unos minutos y luego enjuagarlos. Utilizar un escurridor para ensaladas puede ayudar a eliminar el sabor residual del vinagre.

En lugar de comprar mezclas de ensaladas ya preparadas, se aconseja adquirir una lechuga entera y retirar las hojas exteriores.

En el caso de los melones, se recomienda cepillar bien la cáscara antes de cortarlos, pues el cuchillo puede transportar gérmenes desde la superficie hacia la pulpa.

También se sugiere pelar las frutas y verduras siempre que sea posible.

Y no olvide lavar las tablas de cortar y las superficies de la cocina.

Algunos productos son más difíciles de limpiar

Los alimentos con muchas hendiduras o piel delicada, como el brócoli y la coliflor, son especialmente difíciles de limpiar.

Debido a la fragilidad de las bayas, se recomienda cocinarlas en tartas o preparar mermeladas en lugar de consumirlas crudas.

También resultan complicados de limpiar los vegetales que crecen bajo tierra y suelen estar cubiertos de tierra, como zanahorias, papas y rábanos.

Si utiliza mezclas de ensalada listas para consumir, incluso aquellas cuya etiqueta indica que ya fueron lavadas, lo mejor es volver a lavarlas con agua y vinagre.

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