

31 de julio de 2026 - 11:10 PM


En medio de una escena gastronómica vibrante y en constante evolución, un nuevo restaurante en Condado busca destacar no solo por su excelente propuesta culinaria, sino también por un ambiente cuidadosamente diseñado para que los comensales disfruten momentos inolvidables en pareja o junto a sus amistades.
Ubicado frente al hotel Marriott, en el espacio donde antes operaba Hard Rock Café, Azul Restaurant abrió sus puertas recientemente con una propuesta que lleva a sus visitantes a descubrir cuatro ambientes distintos, cada uno con su propia identidad, atmósfera, selección musical, oferta gastronómica y experiencia de coctelería.

Detrás este proyecto se encuentran los propietarios George Azih y Meg Kapsimalis, quienes dedicaron cuatro años a desarrollar un espacio pensado hasta el más mínimo detalle.
“Cuando me mudé a Puerto Rico hace cinco años, me enamoré inmediatamente de su gente y de su cultura, ya que aquí hay un gran sentido de comunidad y su gente es muy amable. Esto es algo que me recuerda a Nigeria, donde nací“, indicó George Azih, copropietario del restaurante junto a Meg Kapsimalis. ”Por eso, queríamos que todo aquí estuviera meticulosamente pensado. He viajado mucho y cuando veo algo que me gusta busco la manera de crearlo donde vivo. Eso fue lo que quise hacer con Azul. Lo que vemos aquí, es una historia de cuatro años de preparación y un proceso largo, con la intención de crear una experiencia de clase mundial aquí en Puerto Rico”.

Al cruzar la entrada, los visitantes son recibidos por un entorno que transmite la sensación de estar en un destino diseñado hasta el más mínimo detalle. La arquitectura de líneas curvas, el abundante follaje tropical y una iluminación que varía según cada área dan vida a espacios que evolucionan de una atmósfera relajada a una más sofisticada.
Uno de los mayores atractivos del restaurante es que cada espacio transmite una personalidad propia. Boho Lounge recibe a los visitantes con un ambiente relajado, abundante luz natural y una barra pensada para encuentros más informales. Al adentrarse en el comedor principal, la atmósfera cambia por completo, ya la iluminación baja, la música toma protagonismo y el espacio invita a disfrutar una cena más íntima.

El recorrido continúa hacia Verde Lounge, en el segundo nivel, donde la carta de tapas y la coctelería adquieren un marcado acento caribeño. Finalmente, la terraza ofrece un ambiente completamente abierto para quienes prefieren terminar la noche al aire libre sin alejarse de la experiencia gastronómica.
Ahora bien, uno de los puntos elementos más sólidos de este restaurante, como no podía ser de otra manera, es su oferta gastronómica liderada por la chef ejecutiva Whitney Thomas, quien combina técnicas internacionales con ingredientes puertorriqueños para crear un menú que mezcla sabores del Caribe, Latinoamérica, Italia y Asia.

“Mi estilo de cocina se puede describir como una fusión global. En los últimos 20 años he preparado casi cualquier tipo de cocina que se puedan imaginar, así que me gusta tomar elementos de distintas culturas”, explicó la chef Thomas a El Nuevo Día durante la degustación de varios platos. “Me siento particularmente atraída por la comida latina, por lo que este concepto era perfecto para mí. También tengo trasfondo en la cocina italiana, así que incorporo pastas fusionadas con sabores locales. Comencé en este proyecto como consultora y, cuando se presentó la oportunidad de incorporarme de lleno, pensé que no había mejor lugar que Puerto Rico para venir a experimentar y vivir este momento”.

La chef Thomas es una figura que, por los pasados 18 años, ha trabajado en reconocidas cocinas en Nueva York y Atlanta y ha ganado reconocimiento a nivel nacional luego su participación en programas de televisión como “Hells Kitchen”, de Gordon Ramsey, así como “Beat Bobby Flay” de Food Network.

Entre las opciones que destacan dentro del amplio menú, está el tartar de atún de aleta amarilla con lima, crema de aguacate y chicharrón elaborado con almidón de yuca; crab and corn esquites, una reinterpretación sofisticada del maíz mexicano callejero; camarones al ajillo con emulsión de ajo fresco; además de pastas hechas en la casa, pulpo glaseado con achiote sobre mofongo, chuleta kan-kan, así como ‘short rib’ inspirado en el asado negro y cortes ‘premium’ de carne, entre muchos otros.

De la misma forma, la barra de Azul sigue la misma filosofía de innovación de cocina. En ese sentido, ambas propuestas fueron desarrolladas para dialogar entre sí. En este caso, técnicas como clarificaciones, carbonataciones y redestilaciones forman parte del trabajo diario detrás de la barra, donde cada bebida busca reinterpretar sabores conocidos desde una mirada contemporánea.

“Nuestro menú de coctelería es bien gastronómico y de preparaciones largas. Queremos que la cocina y la coctelería vayan de la mano para que ninguna de las dos propuestas se sienta desbalanceada”, explicó Jesús Bonilla Cepeda, director del programa de bebidas del restaurante. “En nuestra sección ‘Atípico’ del menú tomamos sabores como el café con galleta, el quesito o el brazo gitano y los transformamos en cocteles mediante técnicas de alto nivel para ofrecer algo completamente distinto”.
La carta de cócteles también incluye propuestas inspiradas en distintos rincones del mundo, como Pacha-Mama, de Colombia; Crema Catalana, de España; Golden Tea, de India; y Tequila Cruda, de México, entre otras opciones.
Más allá de la comida y el diseño, los propietarios aspiran a que Azul se convierta en un espacio donde las personas creen recuerdos inolvidables junto a familiares y amigos. Más que inaugurar un restaurante, su visión es dar vida a un lugar que forme parte de los momentos más significativos de quienes lo visitan.

“George y yo somos personas que disfrutamos recibir invitados y venimos de familias grandes y ruidosas. Por eso, queríamos crear un espacio donde la gente pudiera celebrar aniversarios, cumpleaños, días especiales o simplemente compartir una gran comida”, explicó Meg Kapsimalis, copropietaria de Azul. “Nos encantaría que quienes visitan Puerto Rico encuentren aquí una experiencia memorable y que, al mismo tiempo, los puertorriqueños lo adopten como su lugar favorito para celebrar”.
Azul abre de martes a domingo, entre las 5:00 p.m. y las 11:00 p.m. Por su parte, Verde Lounge abre los domingos y de martes a jueves desde las 4:00 p.m. hasta la 1:00 a.m., mientras que los viernes y sábados extiende su horario hasta las 2:00 a.m. Se puede hacer reservaciones a través de OpenTable, aunque también se reciben visitantes sin reservación, según la disponibilidad.

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