

16 de febrero de 2025 - 11:10 PM


La periodista y licenciada Luisa Sotero Franceschini apenas tenía 26 años cuando se palpó un fibroadenoma (nódulo mamario sólido que no es canceroso) en su seno derecho, que despertó en ella una gran preocupación.
Una biopsia con aguja arrojaba negativo, pero la apariencia de su seno y las punzadas que a veces sentía, la llevaron a insistir como presagio de que le deparaban los cuatro años más retantes de su vida. De ahí en adelante, señala que vivió unos 10 meses “de tempestad”, ante la incertidumbre que sintió y que se mantuvo hasta la confirmación de un diagnóstico de cáncer.
“Mi cáncer estaba detrás del fibroadenoma y por eso la primera biopsia salía negativo, pero cuando ya el seno comienza a ponerse un poquito negro, que cambió de tono, insistí y me llevaron donde el doctor Echenique, que al verme, me dijo, ‘vamos a sala a hacer una biopsia’. Él fue un ángel para mí. Se detectó a tiempo, era un cáncer invasivo lobular, pero estaba detrás del fibradenoma, y no se expandió”, expresó la reportera de Telenoticias, que transmite por Telemundo, quien no tenía historial de cáncer en su familia.
Aún con todo el miedo que podía cargar consigo misma, al momento del diagnóstico admitió que sintió paz y se enfocó en tomar acción para enfrentar la enfermedad, las cirugías y el tratamiento.
“Yo solamente tenía cáncer en el seno derecho. Sin embargo, de forma preventiva, me sometí a la mastectomía bilateral, que fue una de las decisiones que tomé y también decidí someterme a lo que es la reconstrucción con un equipo de médicos maravilloso. Yo digo que ellos fueron mis ángeles en todo ese proceso y siempre me llevaron de la mano”, manifestó a Magacín en referencia a los experimentados médicos, el cirujano de seno Miguel Echenique y el cirujano plástico Joel Toro, así como el oncólogo Luis Báez.
La joven, que tan reciente como el pasado 15 de febrero cumplió 30 años de vida, durante su proceso no tuvo que pasar por tratamiento de radioterapias ni quimioterapias. En la actualidad y hasta el 2027, se encuentra en tratamiento a través de pastillas e inyecciones para inducirle la menopausia, pues su cáncer era receptivo al estrógeno.
Otros ángeles también se fueron uniendo en el camino para esta comunicadora oriunda de Yauco que, siendo hija única, contó con el apoyo incondicional de su madre, su tía y sus amigos, incluyendo sus compañeros y amigos de las clases de Derecho de la Universidad Interamericana y los de Telemundo. Como mujer de fe cristiana desde niña, reforzó su fe y también se sostuvo de Dios.
“Yo siempre he sido como la fuerte, como la que siempre estoy allí para ayudar, pero por primera vez en mi vida necesitaba dejar que me ayudaran a mí”, afirmó. “Nosotros vemos la perspectiva del paciente, pero de lo que mucho no se habla es la perspectiva de los cuidadores. Yo tengo que decir que tuve una red bien bonita, porque estaba mi mamá, mi tía y estaban mis amigos, que nunca me dejaron sola y estuvieron conmigo. Todos los días iban a mi casa, ayudaban a mi mamá en la cocina, me ayudaban hasta a bañarme. Mis amigos son todo en mi vida”.
Solamente algunas pocas personas conocían el proceso de enfermedad que vivía, pues ya teniendo 27 años no quería en ese momento generar una alarma, siendo un diagnóstico a tan temprana edad. No obstante, se sintió motivada en difundirlo cuando conoció a otra paciente joven con diagnóstico de cáncer mientras estaba embarazada, que le hizo entender que ella tenía la plataforma idónea para darle visibilidad a la incidencia de cáncer de seno en mujeres más jóvenes y no después de los 40.
“El cáncer no le debería dar a nadie, pero al mismo tiempo el cáncer me enseñó muchas cosas como, por ejemplo, el tener la voluntad para poder seguir. Yo decidí continuar estudiando y continuar trabajando. Ese no es el mismo caso que todos los pacientes pueden seguir. En cierto punto, yo puedo decir que el cáncer fue un gran maestro de vida para mí”, mencionó la abogada, cuyo padre falleció cuando ella tenía 11 años.
Entre las lecciones aprendidas fue la de abrazar la vulnerabilidad y que en medio de la velocidad de la vida, entre estudios, el trabajo y los ratitos libre que toma con su mamá y amigos, el cáncer le enseñó que la vida es una y que la paz va por encima de cualquier cosa, algo que trata de mantener.
“Obviamente, sigo trabajando en lo que amo, pero creo que hasta el cáncer me ayudó en eso, a comprender ese camino que yo quería seguir y también la voluntad, de hacia dónde tú te quieres dirigir. Yo nunca quité eso de mi cabeza. Con el diagnóstico de cáncer, me repetía que el miedo no podía frenarme. El miedo lo vas a tener contigo y te va a ayudar a seguir para lo que tú quieres lograr, reconociendo que esa no es la historia de todos los pacientes”, reconoció.
“He aprendido que parte de los pasos que uno tiene que atravesar en la vida es la adversidad para poder lograr ser lo que uno quiere. Que pueda hacer un balance entre la paz porque para mí eso es una prioridad, los buenos hábitos, el compartir con mi familia, hacer lo que amo, que es el periodismo, y el compartir con esos amigos. Más allá de decidir, es el poder recopilar esa disciplina necesaria y esa voluntad”, destacó la licenciada, que se graduó en mayo pasado, revalidó el pasado mes de septiembre y en los pasados días tuvo su juramentación protocolar.
Como periodista, Sotero Franceschini se topa con frecuencia con las vicisitudes que enfrentan los pacientes acerca de la batalla económica que sufren ante un diagnóstico de cáncer.
“Para mí es muy importante que, como ese proyecto de vida, implementar el ayudar a las organizaciones que manejan este tema y, dentro de mi profesión, darle visibilidad al incremento del cáncer de seno en jóvenes, de ese proceso que uno pasa y ese aspecto emocional, que es también más a veces que el físico. Yo nunca había visitado a un psicólogo y a raíz del cáncer lo empecé a hacer, y me ha funcionado para todo, en el desarrollo de la vida”, agregó mientras resaltó la importancia de que todos los pacientes sepan cuáles son sus derechos y las diversas oportunidades en este tipo de procesos.
“Queremos comernos el mundo a los 20 años, pero también tenemos que tener conciencia. Aunque todavía todo está en investigación, ciertamente hay muchas cosas que nosotros podemos hacer. Yo no hacía nada de ejercicio, iba por la vida, trabajaba, estudiaba, estudiaba, trabajaba, estudiaba. Ahora es algo que trato de implementar y de comer un poquito más saludable”, mencionó acerca de la importancia de adoptar hábitos más saludables desde temprana edad.
A Luisa le resulta muy valioso haber sido elegida como madrina de la Pink Gala, bajo el tema “Pearls of Hope”, a llevarse a cabo el sábado, 22 de marzo a las 7:00 de la noche, en el Fairmont El San Juan Hotel con la que la fundación sin fines de lucro Susan G. Komen celebra la esperanza y apoya la lucha contra el cáncer de seno con sus recados.
“Fui a la gala del 2023 y recuerdo que la madrina fue Dayanara Torres y fue un momento muy especial porque allí también conocí a otras jóvenes que también habían pasado por esto. Creo que eso llena porque además de ser una red, también se está recaudando dinero para muchas de esas pacientes, para algo tan sencillo como hacerse una mamografía. Esos exámenes sí pueden salvar vidas”, compartió.
Del mismo modo, le llena de satisfacción poder contribuir a otros pacientes que están dando la batalla con su salud y la batalla económica.
“El aportar es algo que yo creo que llena en la vida de cualquier persona y más cuando uno va a una cita médica y comienza a escuchar sus historias. Esto es un camino de sombras y de luces, y no todo el mundo tiene la oportunidad de poder contarlo, sin olvidar los cuidadores, que tienen una función esencial y es tan arduo”, añadió.
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