

13 de mayo de 2026 - 11:10 PM


El pasado 14 de marzo marcó un nuevo capítulo en el segmento de lujo en la isla, con la apartura de la tienda Little Switzerland en The Mall of San Juan. El regreso de esta la reconocida joyería al mercado puertorriqueño responde a años de planificación y a una conexión previa con clientes de la isla.
Esta nueva ubicación representa un hito significativo dentro de la estrategia de crecimiento regional de la empresa y refleja la continua inversión de la compañía en el dinámico sector de ‘retail’ de lujo en Puerto Rico.
“Algo que nos diferencia del resto de joyerías, no solo es nuestra estética, sino nuestra historia como una verdadera tienda caribeña con más de 70 años de historia. Crecimos en esta zona y somos fieles al Caribe y nos adaptamos a cada cultura local en la que estamos”, indicó Hal Tayler, principal oficial ejecutivo de Little Switzerland. “De igual forma, operamos con los mismos estándares de una tienda de lujo en Estados Unidos”.

La tienda de The Mall of San Juan destaca por un concepto particular, ya que desde el exterior parece estar dividida en dos espacios independientes, pero en el interior está completamente conectada. Por un lado, se encuentra el área dedicada a Rolex, mientras que, por el otro, está el espacio de Little Switzerland con identidad propia. Este último incorpora elementos culturales locales con piezas de artistas puertorriqueños, así como libros y objetos que evocan la tradición de la isla. La ejecución del proyecto también tuvo un fuerte componente local, ya que la construcción y los trabajos técnicos fueron realizados por profesionales puertorriqueños.
Uno de los pilares de la tienda es la experiencia Rolex, cuidadosamente diseñada para ser íntima y personalizada, y unirse a la red global de Official Rolex Jewelers. “Rolex es un producto de alta demanda y la oferta es limitada, por lo que nos gusta controlar el acceso al espacio para asegurar que cada cliente tenga una atención personalizada”, destacó Tayler, quien nació en Michigan.
La experiencia de compra está pensada para que el cliente la viva y la disfrute desde el primer momento, con entre 70 y 90 relojes siempre en exhibición para que pueda tocarlos, probárselos y descubrir cuál realmente encaja con sus gustos. Se le invita a relajarse con una copa de champaña mientras conoce la historia de la marca y se crea un perfil en el sistema para ayudarle a conseguir el reloj exacto que desea. Las piezas en exhibición permiten conocer las distintas familias que Rolex requiere mantener visibles, y cuando un cliente se interesa en un modelo, se registra su contacto y entra en una lista de espera.
“Cuando el reloj está disponible para la venta, le llamamos y es una celebración. Vuelve a la tienda, le hablamos de la garantía, brindamos con champaña y ajustamos el reloj a su medida”, añadió el empresario estadounidense. “La realidad es que nadie ‘necesita’ un reloj de lujo realmente. Lo compran para festejar un logro personal o para alguien especial, y verdaderamente nosotros queremos ser parte de esa gran celebración”.

Aunque Rolex es protagonista, la tienda también ofrece otras marcas de gran renombre. Empezando por Tudor, la reconocida marca suiza fundada por Hans Wilsdorf, creador de Rolex, que se distingue por su premiada ingeniería de precisión, su diseño refinado y un valor excepcional dentro de la alta relojería. A su vez, Breitling, con orígenes que se remontan a 1884, goza de prestigio internacional gracias a sus cronógrafos pioneros y a sus relojes profundamente inspirados en el mundo de la aviación.
Por otro lado, Cuervo y Sobrinos, fundada en 1882, destaca por fusionar la tradición relojera suiza con una rica herencia latina, creando una identidad única que conecta de forma natural con la cultura y el carácter del Caribe.
La historia de Tayler está profundamente entrelazada con la de Little Switzerland. Con formación financiera y profesión de contador, inició su carrera en una empresa de manufactura de joyería vinculada a la Universidad de Michigan, donde trabajó como asistente de contralor. Desde ese primer paso tuvo claro que su meta no era una carrera tradicional, sino desarrollar un negocio propio, motivado por el ejemplo de los dueños de la compañía, destacados emprendedores. Un par de años más tarde asumió el reto de poner en marcha una pequeña unidad de manufactura con apenas diez empleados, que logró hacer crecer y diversificar, sentando las bases de una trayectoria empresarial sólida.
Ese impulso lo llevó, en 1991, a abrir una tienda en St. Thomas y, años después, a mudarse allí para rescatar una operación que atravesaba dificultades, reto que superó en poco tiempo. Lo que comenzó como una estancia temporal se convirtió en un proyecto de vida, durante el cual expandió la empresa original, Jewels, hasta alcanzar 12 tiendas en distintas islas del Caribe y en Estados Unidos. En 2007 adquirió Little Switzerland de Tiffany & Company, adoptando ese nombre por su fuerte reconocimiento regional y unificando todas las tiendas bajo esa marca, de la cual se ha desempeñado como CEO desde entonces.
De hecho, por 10 años, Little Switzerland tuvo una pequeña tienda en el hotel Ritz Carlton, en Carolina, pero terminó sus operaciones luego de que el paso del huracán María por Puerto Rico provocara el cierre inmediato del hotel.
A diferencia de otras ubicaciones de la empresa en el resto del Caribe, la tienda en San Juan tiene un enfoque completamente local. “Nuestras otras tiendas son principalmente turísticas, pero esta es todo lo opuesto, ya que el 100% de nuestras ventas son para puertorriqueños”, puntualizó Tayler. “Me enorgullece traerles un ambiente donde se les trata con respeto y donde reciben la misma experiencia de lujo que encontrarían en Nueva York, pero en su hogar. Además, ahora tenemos capacidad técnica en la isla para dar servicio y mantenimiento a todos los relojes que vendemos”.
Finalmente, esta apertura representa mucho más que una nueva tienda para la empresa, ya que es una pieza clave en la estrategia de crecimiento de Little Switzerland. “Representar a Rolex en una de nuestras tiendas es algo sumamente importante para nosotros, ya que es la mejor marca de relojes del mundo y representar una boutique así nos da mucha credibilidad y orgullo. Son socios excelentes que se preocupan no solo por vender, sino por hacerlo de la manera correcta, educando al cliente sobre la cultura de la marca”, añadió el principal oficial ejecutivo de la empresa. “Además, esta es la primera tienda que construimos desde antes de la pandemia, por lo que fue nuestra oportunidad de modernizar y reinventar nuestra visión estética. Al estar junto a Rolex, el nivel de lujo de Little Switzerland tenía que estar a la misma altura”.
Sin duda, esta apertura no solo consolida la presencia de la marca en el Caribe, sino que también eleva la apuesta del lujo en Puerto Rico, marcando un nuevo referente de elegancia, exclusividad y experiencia para el mercado local.
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