Para Robert F. Mujica, después de que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) completó el proceso de reestructuración de deuda pública más complejo y grande que se haya visto en la historia del mercado municipal estadounidense, Puerto Rico ha puesto fin a 16 años de “trucos” presupuestarios.
Eso no significa que es momento de recoger bártulos, advierte el director ejecutivo de la JSF. Pero sí es hora de implementar los cambios que faltan para enderezar las finanzas gubernamentales y reavivar la economía de Puerto Rico.
“La reestructuración de la deuda era necesaria, pero nunca iba a ser suficiente”, dijo Mujica en entrevista con El Nuevo Día.
En la jerga técnica, reducir de 24 a seis centavos de dólar la cantidad que el gobierno separa de su presupuesto operacional para pagar a los bonistas es un espacio, un breathing room que Puerto Rico no debe desperdiciar, sostuvo.
El puertorriqueño sucedió en el cargo a Natalie Jaresko, la exministra de Finanzas de Ucrania que aceptó el reto de dar forma a la estructura administrativa de la recién creada JSF.
Mujica conversó con El Nuevo Día en la sede de la Junta, en Hato Rey, a donde llegó hace unos tres años justo en medio de la celebración del Día de Reyes. La conversación con el ejecutivo sirve para descubrir otro Puerto Rico o, al menos, un gobierno muy distinto al que había hace una década.
Si el trabajo de la JSF fuera a describirse por etapas, en sus primeros cinco años -es decir, el tiempo en que Jaresko fue el rostro del ente fiscal-, el organismo diseñó las primeras metodologías para supervisar el proceso presupuestario de la isla y se puso fin a la crisis de liquidez que experimentaba el gobierno.
A Mujica, en contraste, le ha tocado -tal vez- la parte más difícil en administración pública: lograr que las cosas cambien.
Mujica aseveró que, poco a poco, se construyen los cimientos de un nuevo marco institucional para gestionar el dinero público del territorio estadounidense. Pero también reveló que Puerto Rico tiene otras dolencias que arrastra de años y que no están relacionadas con tomar prestado.
| Antes y después de Promesa | Año Fiscal 2016 | Año Fiscal 2022* |
|---|---|---|
| Balance en el Fondo General (considerando ingresos y gastos ordinarios) | -$1,200 millones | -$200 millones** |
| Déficit acumulado del gobierno | $67,790 millones | $59,239 millones |
* Los datos provienen del informe financiero auditado más reciente publicado por el gobierno.
**Durante el año fiscal 2026, Puerto Rico pagó unos $10,100 millones a bonistas y otros acreedores como resultado del Plan de Ajuste del Gobierno. Como resultado de ese gasto único, el Fondo General cerró con un déficit de $10,300 millones.
Fuente: Informe Financiero Consolidado y Auditado (CAFR, por sus siglas en inglés), años fiscales 2016 y 2022.
¿Por qué la JSF no definió los servicios esenciales del gobierno y cómo esa decisión pudo cambiar o no el proceso de renegociación de la deuda y de confección del presupuesto?
-Creo que el lenguaje de servicios esenciales que se incluyó en Promesa fue para dejar claro que no se priorizara la deuda sobre los fondos del gobierno, asegurar que los servicios fueran financiados y se cumplió con eso. Todos los servicios del gobierno se financiaron y continúan financiándose y la JSF se aseguró de que los planes fiscales fueran viables; se aseguró de que el gobierno pudiera operar y también proveer una recuperación razonable a los acreedores… Cada cual siempre va a querer más (fondos), pero eso es parte de crear un presupuesto y un presupuesto se trata de establecer prioridades.
En el ámbito económico, Mujica se mostró esperanzado con la legislación que modificará el proceso de permisos, una propuesta -que aunque imperfecta- podría atender uno de los desafíos identificados por la JSF en lo que atañe a la facilidad de hacer negocios en Puerto Rico.
En el plano fiscal, aunque el estatuto requiere ajustes, destacó la aprobación de la Ley de Responsabilidad en la Emisión de Deuda (Ley 101 de 2020).
Los fondos federales
“El riesgo real no es la reestructuración (de la deuda). Son los fondos federales. Esa infusión de fondos federales va a desaparecer. Ahí es donde yace cómo será el futuro (de Puerto Rico) y, por eso, la importancia de las reformas estructurales”, sostuvo el ejecutivo.
Según el plan fiscal del Gobierno central certificado el pasado 19 de junio, como resultado de tres desastres naturales -los huracanes Irma y María del 2017, y los terremotos del 2020-, la pandemia del COVID-19 y la Ley Bipartita de Infraestructura federal, entre los años fiscales 2018 al 2035, Puerto Rico debe recibir $122,439 millones en asignaciones desde la capital federal. La cifra es casi dos veces el tamaño de la economía de Puerto Rico medida por el producto bruto.
En los pasados 10 años, en promedio, 38 centavos de cada dólar en el presupuesto consolidado de Puerto Rico provinieron de Washington. Esto, considerando los 10 presupuestos certificados por la JSF desde que entró en vigor Promesa hasta el presente año fiscal que concluye el próximo 30 de junio.
“Lo que Promesa hizo fue darle una oportunidad a Puerto Rico para hacer los cambios estructurales que son necesarios… ahora es el momento de la prueba, si el gobierno utilizará o no utilizará esa oportunidad para hacer los cambios que todos sabemos que son necesarios”, sostuvo Mujica.
“Cambiar es difícil y, algunas veces, solo pasa después de una crisis. Solo pasa luego de que llegas al fondo”, aseveró.
Un nuevo molde presupuestario
“Necesitas un plan de capital a cinco años si quieres regresar a los mercados”, explicó Mujica. “Todo lo que estamos diseñando ahora es para cumplir con la meta de cuatro presupuestos consecutivos bajo el modelo de contabilidad acumulada”.
Según el ejecutivo, en parte, Puerto Rico llegó a la bancarrota porque no había una política de deuda específica más allá del margen prestatario establecido en la Constitución y tampoco había un marco institucional claro a la hora de preparar el presupuesto.
Mientras en los primeros años, la JSF renegociaba la mayor parte de la deuda por concepto de bonos, también estableció controles que frenaron los gastos en relación a los ingresos del fisco, lo que dio paso a nueve años de “presupuestos razonables”.
Dicho de otra forma, no es hasta ahora (con el presupuesto para el año fiscal 2026-27) que comenzaría el conteo formal de cuatro presupuestos balanceados por contabilidad acumulada, según dispone la sección 209 de la ley federal Promesa.
Mujica explicó que cuando un gobierno se ve obligado a divulgar sus estimados de ingresos periódicamente, a comunicar si cumple o no con su presupuesto trimestralmente y, sobre todo, a diseñar programas o invertir en obra pública considerando su costo a través de los años, en lugar de los 12 meses que se avecinan, no hay espacio para maniobras.
“La contabilidad acumulada es tan importante porque no puedes hacer trucos, (el político) no puede emitir un montón de deuda antes de una elección para no tomar las decisiones difíciles, que fue lo pasó antes de Promesa”, dijo Mujica.
Aseveró que la falta de estructuras presupuestarias no es exclusiva de Puerto Rico. A modo de ejemplo, dijo que la Oficina de Presupuesto de Nueva York tiene 100 años y no fue hasta que su ciudad encaró la insolvencia que se crearon entidades y organizaciones para promover una mejor gestión del dinero público.
Mientras Mujica lideró la Oficina de Presupuesto neoyorquina, se llevaron a cabo dos reformas de presupuesto.
Además, en Nueva York, solo el 2% de los empleados de la Oficina de Presupuesto, aproximadamente, se considera personal de confianza, explicó el ejecutivo.
En Puerto Rico, hasta diciembre pasado, casi una quinta parte del personal en la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) es nombrada por la administración de turno, según datos del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR).
A la ciudad de Detroit, según documentos oficiales y reportes periodísticos, le tomó tres años reformar su presupuesto, cuatro para regresar al mercado de capital y al menos cinco años para que su economía mostrara vitalidad. Formalmente, el tribunal cerró el caso bajo el Capítulo 9 del Código de Quiebras federal 10 años después de la petición radicada en el 2013.
Mujica aclaró que el caso de Detroit poco compara con Puerto Rico. Su deuda pública ascendía a $18,000 millones. Cuando Puerto Rico invocó el Título III de Promesa, encaraba alrededor de $120,000 millones en obligaciones (unos $74,000 millones en bonos y alrededor de $55,000 millones en obligaciones actuariales en sus planes de retiro).
Además, la estructura de deuda del gobierno puertorriqueño era más compleja y, por ende, más comparable con Argentina y Grecia, agregó el ejecutivo.
El rol ciudadano
¿Entonces, para recalibrar mejor nuestras expectativas, cuánto tiempo le tomará a Puerto Rico acostumbrarse a esa nueva manera de planificar su presupuesto?
-Eso dependerá de la voluntad del gobierno. Promesa es clara en cuanto al estándar que aplica para la terminación de la JSF. Pero, nuevamente, puedes aprobar leyes, los cambios institucionales y estructurales, lo importante es que lo crees y lo sigas. Ahora estamos en esta etapa de construcción institucional en la que se necesitan cambios estructurales en las leyes que establecen controles (en el tipo de gasto) y cómo se preparan los presupuestos. Pero también se necesita adquirir capacidad y reconocer que se necesita una Oficina de Presupuesto sólida, con personal bien pagado, capaz de reclutar profesionales y darles los recursos que necesitan.
De otra parte, Puerto Rico ni siquiera ha concebido o ha identificado los contrapesos que deben actuar como atalayas de la gestión presupuestaria.
“Estamos poniendo las cosas en orden para que públicamente pueda verse lo que está pasando (con el presupuesto), pero después, esto va a depender de organizaciones locales. Cuando Nueva York entró en bancarrota, se creó la Comisión Ciudadana de Presupuesto, la Oficina de Presupuesto Independiente. Hubo otras entidades, que sobrevivieron a la Junta de Control Financiero, para mantener el proceso honesto, para hacer las preguntas. Pero nosotros (en Puerto Rico) no hemos llegado ahí”, dijo Mujica.
Reconoció que, para un sector de la población, la JSF ha permanecido demasiado tiempo y se ha avanzado poco, pero recordó que, aparte de la complejidad del caso de Puerto Rico, la gestión del ente fiscal se vio interrumpida o transformada por los huracanes del 2017, un cambio de gobierno forzado por el rechazo popular, los terremotos del 2020 y la pandemia del COVID-19.
Lo hecho en una década
Con todo, Mujica destacó aciertos que trascienden el tema de la deuda.
Mencionó la pronta adopción del Enterprise Resource Planning (ERP, en inglés), que no es otra cosa que un nuevo programa computadorizado de finanzas que uniforme y agilice el registro de transacciones en todo el aparato gubernamental, facilite la conciliación de cuentas bancarias y el monitoreo de los fondos asignados por agencia, así como la preparación de reportes financieros.
“Hemos hecho cambios. Ahora contamos con una política de registro de asistencia. Estábamos pagando a personas que no trabajaban, que estaban muertas. No existían sistemas financieros. Una de las razones por las que tuvimos que traer profesionales de afuera fue porque cuando llegamos, la información que llegaba del gobierno estaba incompleta y no era confiable”, dijo Mujica, quien de paso, describió el recorte de la deuda pública como un cambio “dramático” en las finanzas de Puerto Rico.
¿Recuerda el momento en que se le solicitó dirigir la JSF y por qué dijo sí a una tarea tan compleja?
-Sí. Me tomó mucho tiempo decir que sí… Lo pensé mucho, oré y medité mucho sobre ello... Sabía del proceso de bancarrota, pero no lo seguía todo el tiempo… La primera vez que me preguntaron, dije no... La segunda vez, la doctora Betty A. Rosa me llamó. Ella es miembro de la (JSF) y nos conocíamos. A veces, trabajamos en conjunto y otras, en antagonismo, por la naturaleza (de nuestros roles), yo, como director de Presupuesto, ella como secretaria de Educación (del estado).
(Rosa) me dijo: “Robert estamos buscando a alguien, tú eres este gurú de presupuesto. Trabajas con demócratas y republicanos, eres puertorriqueño, tú cumples con todos los requisitos”.
Le contesté: “Voy a pensarlo”. Fue algo muy grande para mí. Invertí 25 años construyendo una carrera allí (en Nueva York). No solo conocía el tema del presupuesto, conocía a la gente, tenía las relaciones para tirar las palancas para que las cosas sucedan porque eso es parte del éxito... Luego pensé que al cabo de 25 años como director de Presupuesto, estaría en una posición más cómoda... Le comenté a mi madre y a mi familia y todos reaccionaron con un: es totalmente opuesto, irás de 24 (horas) y siete (días de la semana) a 25/8.
Según Mujica, luego de la plática con Rosa y su familia, una cena de tres horas en un restaurante de Albany con el entonces presidente de la JSF, David Skeel, sirvió para inclinar la balanza a Puerto Rico.
“Lo que me motivó fue que esto es lo que hago yo. Estuve en Nueva York durante el 9/11, durante la Gran Recesión, las tormentas, estaba únicamente cualificado. Es decir, he estado en todas estas crisis en ambos lados (el Ejecutivo y el Legislativo) y este es el lugar de mi familia, el lugar donde pasé todos mis veranos. Cómo podía decir no a traer las destrezas, tú sabes… Dios me ha dado esta oportunidad y no volver y ver qué podía hacer en el plano profesional para ayudar a mi tierra natal… ese fue el proceso de pensamiento que tuve”, dijo Mujica.
Narró que un amigo suyo que reside en la isla, una figura prominente y cuyo nombre no reveló, se sorprendió cuando supo que tomaría las riendas de la JSF.
“Me dijo y cito: ‘Te van a dar una paliza todos los días. Pero tienes la experiencia y la piel dura de Nueva York. Así que eres la persona que debe hacerlo’”, recordó.
¿Y qué tal ha sido la experiencia?
-Él tenía razón, me dan una paliza todos los días.


