

17 de febrero de 2026 - 7:00 AM

“Nos emociona a todos tener la oportunidad de trabajar directamente con la NASA y representar a Puerto Rico”.
Así se expresó Sergio Torres Rosa, estudiante de duodécimo grado de la Escuela Secundaria de la Universidad de Puerto Rico (UHS, por sus siglas en inglés), en Río Piedras, luego de que su equipo se contara entre los ganadores de la competencia NASA TechRise Student Challenge.
Todo comenzó en septiembre pasado, cuando nueve alumnos de la UHS, bajo la mentoría de su profesora de física, la doctora Gina L. Ortiz Andrade, empezaron a reunirse todas las semanas para crear un experimento científico o tecnológico que pudiera viajar al espacio, ya fuera en una nave espacial suborbital o en un globo de gran altitud.
Los jóvenes, que pertenecen al Club STEAM (siglas en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) de su escuela, elaboraron una propuesta que enviaron a la agencia espacial estadounidense en noviembre pasado. Su proyecto, titulado Saccharomyces Cerevisiae Reactivation in Microgravity, fue uno de 30 seleccionados entre propuestas de todo Estados Unidos para viajar este verano a bordo de una nave espacial suborbital, donde tendrá aproximadamente tres minutos de microgravedad.
Saccharomyces cerevisiae, comúnmente conocida como levadura, es un hongo unicelular esencial para la fermentación de panes. Leila Molina Almeida, alumna de duodécimo grado de UHS, explicó que, “como el comportamiento de las células de levadura, a nivel básico, es similar al de las células humanas, queríamos estudiar los efectos de la microgravedad en la levadura para ver si, en el futuro, sirve para hacer investigaciones más complejas con células humanas”.

Desde que se anunciaron los ganadores a finales de enero pasado, los estudiantes Leila Molina Almeida, Sergio Torres Rosa, Chiara Scurati Cruz, Edyam Moreno Seín y Diego Falcón Smith, de duodécimo grado; Julio Tobal González, Noah Giménez Vale y Cayetano Kutcher Vázquez, de undécimo grado, y María Figueroa Rivera, de décimo grado; se reúnen cada semana, de manera virtual, con expertos de la NASA para construir su experimento.
El premio incluye $1,500 para construir el experimento y un kit de inicio con una cápsula o caja de vuelo donde viajará la creación de los alumnos. En mayo deben terminar la construcción y enviarla a la NASA para que sea colocada en la nave, cuyo despegue está previsto para verano de este año y será transmitido en directo por internet, explicó Ortiz Andrade. Luego, los estudiantes recibirán los datos recopilados por los sensores que colocarán en la caja de vuelo, para analizar los resultados y sacar conclusiones.
Según la profesora, además de poner en práctica sus conocimientos en física, ingeniería, biología y química, “los participantes aprenden destrezas de comunicación, liderazgo, colaboración, trabajo en equipo, manejo del tiempo y responsabilidad”.
“También debieron visualizar cómo sería la cápsula por dentro y plasmarla en un dibujo, como parte de la propuesta”, agregó Ortiz Andrade.
“Es una experiencia que nos va a marcar a todos para toda la vida, sin importar lo que vayamos a estudiar en la universidad”, aseguró Molina Almeida.
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