

23 de julio de 2026 - 10:52 AM


Pese a que las lluvias que dejó la vaguada esta semana no fueron suficientes para aliviar la sequía en Puerto Rico, el reciente informe del Monitor de Sequía de los Estados Unidos tampoco reflejó un deterioro adicional y mantuvo sin cambios las áreas bajo condiciones secas.
A diferencia de las semanas anteriores, cuando se registró un aumento sostenido en la extensión de la sequía, las categorías D0, D1 y D2 conservaron los mismos porcentajes reportados en el informe del jueves, 16 de julio.
En conjunto, el 82.32% de Puerto Rico permanece bajo condiciones atípicamente secas o algún nivel de sequía.
Las áreas clasificadas como atípicamente secas, o D0, continuaron abarcando el 23.02% del territorio. En el contexto de Puerto Rico, esta categoría implica que el caudal de ríos y quebradas se encuentra por debajo de sus niveles habituales.
Mientras, el 45.02% de la isla permanece bajo sequía moderada, o D1, una condición que puede provocar estrés en los cultivos, llevar a los agricultores a conservar agua, aumentar el peligro de incendios forestales y ocasionar descensos en los niveles de embalses, lagos, ríos y quebradas.
Por su parte, la sequía severa, o D2, se mantuvo en 14.28%. Esta categoría puede retrasar las siembras, afectar al sector agrícola, causar estrés en árboles y plantas y dar paso a medidas más estrictas de conservación o racionamiento de agua.
De acuerdo con el mapa, Salinas y Santa Isabel permanecen completamente bajo sequía severa.
La categoría también afecta porciones de Guayama, Cayey, Cidra, Aibonito, Coamo, Juana Díaz, Ponce, Peñuelas, Guayanilla, Yauco, Guánica, Sabana Grande, Lajas y Cabo Rojo.
Las precipitaciones asociadas a la vaguada que pasó cerca de Puerto Rico el martes dejaron acumulaciones de hasta dos pulgadas en algunas zonas, pero, tal como había anticipado el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) a El Nuevo Día, no fueron suficientes para reducir los niveles de sequía.
La meteoróloga Mariangelis Marrero, del SNM, indicó que Lajas y Cabo Rojo estuvieron entre los municipios que recibieron mayor actividad de lluvia, con acumulaciones de entre una y dos pulgadas.
En el este, entretanto, se registraron entre media pulgada y casi una pulgada, aunque la precipitación ocurrió de manera más esporádica.
“En la situación en la que estamos, no es tan significativo, pero es algo por lo menos”, expresó Marrero.
La meteoróloga explicó que las cantidades observadas no bastaron para reducir las categorías vigentes.
“Todavía la sequía continúa porque estas acumulaciones no son tan significativas como para bajar un nivel de categoría de sequía”, sostuvo.
Aunque el panorama no mostró mejoría, la estabilidad en los porcentajes representa una pausa frente al deterioro que había reflejado el Monitor de Sequía durante semanas recientes.
Por encima de la sequía severa se encuentra la sequía extrema, o D3, cuyos impactos pueden incluir pérdida de cultivos, escasez de alimento para el ganado, alteraciones en las rutinas diarias, cambios en horarios escolares, cierres de negocios, deterioro en la calidad del agua y reducción de los acuíferos.
La categoría de mayor intensidad es la sequía excepcional, o D4. Sin embargo, Puerto Rico ha experimentado poca o ninguna sequía excepcional desde el inicio del informe, por lo que no se registran impactos locales asociados con ese nivel en el Reporte de Impactos de Sequía.
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