

21 de mayo de 2026 - 11:46 AM


A solo 11 días del inicio de la temporada de huracanes, los prónosticos oficiales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) apuntan a una temporada “por debajo de lo normal” con la formación de uno a tres huracanes intensos en la cuenca del océano Atlántico.
Así lo informó la agencia federal en un comunicado de prensa de cara a la temporada, que comenzará el próximo 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre.
En síntesis, la NOAA pronostica el desarrollo de entre ocho y 14 tormentas con nombre (vientos de 39 millas por hora -mph- o más). De estas, se espera que entre tres y seis se conviertan en huracanes (vientos de 74 mph o más).
Asimismo, se prevé que entre uno y tres de esos sistemas alcancen la categoría de huracán intenso, es decir, categoría 3, 4 o 5, con vientos de 111 mph o más.
“El pronóstico prevé un 35% de probabilidad de una temporada cerca de lo normal, un 10% de probabilidad de una temporada por encima de lo normal y un 55% de probabilidad de una temporada por debajo de lo normal”, detalló la NOAA.

Una temporada promedio tiene 14 tormentas con nombre, con siete huracanes, incluidos tres huracanes mayores.
Según la NOAA, el pronóstico de una temporada por debajo de lo normal responde a factores contrapuestos en la cuenca del Atlántico.
Por un lado, se espera que el fenómeno de El Niño se desarrolle e intensifique durante la temporada, lo que suele limitar la formación de tormentas tropicales y huracanes en esta región.
Sin embargo, la agencia indicó que otros factores podrían favorecer cierta actividad ciclónica, como temperaturas del océano Atlántico ligeramente más cálidas de lo normal y vientos alisios más débiles que el promedio.
“Aunque el impacto de El Niño en la cuenca del Atlántico a menudo puede suprimir el desarrollo de huracanes, todavía hay incertidumbre sobre cómo se desarrollará cada temporada”, dijo el director del Servicio Nacional de Meteorología de la NOAA, Ken Graham.
“Por eso es esencial revisar ahora su plan de preparación para huracanes. Solo hace falta una tormenta para que sea una temporada muy mala”, sostuvo.
“Prepararse ahora para la temporada de huracanes —y no esperar a que una tormenta represente una amenaza— es esencial para mantenerse adelante de cualquier tormenta. Visite weather.gov/safety y Ready.gov para información importante sobre preparación”, añadió Graham.
Para este 2026, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) indicó que las tormentas que se formen en el océano Atlántico llevarán los siguientes nombres: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulett, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
En 2025, la NOAA anticipó la formación de entre 13 y 19 tormentas tropicales, de seis a diez huracanes, y entre tres y cinco ciclones de intensidad mayor, es decir, de categoría 3 o más en la escala Saffir-Simpson. No obstante, se formaron 13 tormentas, de las cuales cinco se convirtieron en huracanes, y cuatro de ellos fueron intensos.
Las 13 tormentas con nombres en la temporada de huracanes del Atlántico de 2025 fueron Andrea, Barry, Chantal, Dexter, Erin, Fernand, Gabrielle, Humberto, Imelda, Jerry, Karen, Lorenzo y Melissa, según datos publicados por la NOAA.
Aunque el pico climatológico de la temporada transcurrió sin actividad tropical, sí se desarrollaron tres huracanes de categoría 5, la segunda mayor cantidad registrada en una sola temporada.
Uno de ellos fue el huracán Melissa, cuya furia no solo quedó marcada por su paso devastador por el Caribe. En medio del ciclón, un instrumento meteorológico lanzado desde un avión cazahuracanes registró una ráfaga de 252 millas por hora, lo que se confirmó como la ráfaga de viento más alta medida dentro de un huracán.
De acuerdo con el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés), mientras Melissa se acercaba a Jamaica, desde la aeronave se lanzaron varias sondas de caída, un dispositivo que recopila información en tiempo real meintras cae con un paracaídas hacia el mar.
Según la entidad, minutos antes de tocar el agua, uno de ellos envió una lectura que sorprendió a la tripulación del cazahuracanes: una ráfaga de 252 mph.
Inicialmente, el CNH tomó la medida con cautela y la refirió al NCAR que, posteriormente, confirmó que la información recopilada era consistente y correcta.
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