

4 de enero de 2026 - 11:02 PM

Horas después de una operación militar con la que Estados Unidos sacó al presidente Nicolás Maduro de Venezuela, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el sábado que su país administrará Venezuela, al menos temporalmente, y explotaría sus vastas reservas de petróleo para venderlo a otras naciones.
La operación militar estadounidense más asertiva para lograr un cambio de régimen desde la invasión a Irak en 2003 fue el desenlace una campaña de presión de Estados Unidos sobre la nación sudamericana y su presidente.
Expertos jurídicos plantearon de inmediato preguntas sobre si la operación era legal, y la vicepresidenta de Venezuela exigió que Estados Unidos libere a Maduro, a quien llamó el presidente legítimo del país.
Hablando con los periodistas horas después de la captura del mandatario venezolano, Trump reveló sus planes para explotar el vacío de liderazgo para “arreglar” la infraestructura petrolera del país y vender “grandes cantidades” de petróleo a otros países.
Maduro y su esposa, capturados durante la noche en su hogar, situado en una base militar, fueron llevados primero a bordo de un buque de guerra estadounidense en su camino a Estados Unidos, donde el Departamento de Justicia los acusa de ser parte de una conspiración de narcoterrorismo.
Una persona detenida fue escoltada fuera del avión y bajó con cautela por una escalera antes de ser conducida por la pista rodeada de agentes federales. Varios agentes parecían grabar a la persona con sus teléfonos.
Una gran caravana de vehículos policiales, entre los que se encontraba un coche blindado, salió de un helipuerto de Manhattan poco antes de las 7 de la noche y se dirigió a una oficina cercana de la DEA.
Hasta el momento, se desconoce cuál es la autoridad legal para la incursión estadounidense en Venezuela, que se realizó sin la aprobación del Congreso, aunque el gobierno de Trump promovió la destitución como un paso hacia la reducción del flujo de drogas peligrosas hacia Estados Unidos.
Trump también afirmó que el gobierno de Estados Unidos ayudaría a administrar Venezuela y que ya lo estaba haciendo, aunque no había señales inmediatas de que eso fuera así. La televisión estatal venezolana continuó transmitiendo propaganda a favor de Maduro, mostrando imágenes en vivo de simpatizantes que salieron a las calles de Caracas en protesta.
“Vamos a administrar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, dijo Trump en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, donde se jactó de que esta “operación extremadamente exitosa debería servir como advertencia para cualquiera que amenace la soberanía estadounidense o ponga en peligro vidas estadounidenses”.
Maduro y otros funcionarios venezolanos fueron acusados en 2020 de asociación delictuosa para cometer “narcoterrorismo”, pero el Departamento de Justicia estadounidense emitió una nueva acusación el sábado contra Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la que describe al régimen como un “gobierno corrupto e ilegítimo” alimentado por una operación de tráfico de drogas que inundó a Estados Unidos con cocaína. El gobierno estadounidense no reconoce a Maduro como el presidente del país.
Trump publicó en su cuenta de Truth Social una foto que, según él, mostraba a Maduro bajo custodia, con los ojos vendados y vistiendo un conjunto deportivo a bordo del USS Iwo Jima.
El ataque se produjo después de meses de presión que el gobierno de Trump emprendió contra el presidente venezolano, la cual incluyó un importante despliegue de fuerzas estadounidenses en las aguas frente a Sudamérica y ataques contra lanchas en el Pacífico y el Caribe a las que acusó de transportar drogas. La semana pasada, la CIA estuvo detrás de un ataque con drones en una zona de atraque presuntamente utilizada por narcotraficantes venezolanos.
Maduro había señalado que estas operaciones eran parte de un plan apenas velado para derrocarlo.
La operación militar de Estados Unidos contra Venezuela, que se realizó 36 años después de que invadió Panamá en 1990 —lo que llevó a la rendición y captura de su mandatario Manuel Antonio Noriega—, se desarrolló bajo la oscuridad de la madrugada del sábado, cuando Estados Unidos apagó “casi todas las luces” en la ciudad capital de Caracas mientras las fuerzas armadas se movían para extraer a Maduro y su esposa, indicó Trump.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que las fuerzas estadounidenses habían ensayado sus maniobras durante meses, aprendiendo todo sobre Maduro: dónde estaba y qué comía, así como detalles de sus mascotas y su ropa.
“Pensamos, desarrollamos, entrenamos, ensayamos, informamos, ensayamos una y otra vez”, dijo Caine. “No para hacerlo bien, sino para asegurarnos de no hacerlo mal”.
En las primeras horas del sábado, se escucharon múltiples explosiones y aeronaves volando a baja altura sobre la capital venezolana. El gobierno de Maduro acusó a Estados Unidos de atacar instalaciones civiles y militares, calificándolo de “ataque imperialista” e instando a los ciudadanos a salir a las calles.
El ataque duró menos de 30 minutos y las explosiones —al menos siete— hicieron que muchos salieran corriendo a las calles, mientras otros recurrieron a las redes sociales para informar lo que habían visto y oído. Algunos civiles venezolanos y miembros del ejército murieron, dijo la vicepresidenta Delcy Rodríguez, sin dar un número. Trump dijo que algunas fuerzas estadounidenses resultaron heridas en Venezuela, pero que ninguna murió.
Videos obtenidos en Caracas y en una ciudad costera no identificada mostraban municiones trazadoras y humo nublando el paisaje mientras repetidas explosiones iluminaban el cielo nocturno. En otros videos se mostraban autos circulando por una autopista mientras las explosiones iluminaban las colinas en el fondo. Los videos fueron verificados por The Associated Press.
Se vio humo saliendo del hangar de una base militar en Caracas, mientras que otra instalación militar de la capital estaba sin electricidad.
Según la ley venezolana, Rodríguez asumiría el poder de Maduro. Pero Rodríguez dejó claro durante una aparición el sábado en la televisión estatal que no planeaba asumir el poder. Exigió la liberación de Maduro y lo proclamó presidente.
“Hay un solo presidente en este país, que se llama Nicolás Maduro Moros”, manifestó.
El partido gobernante de Venezuela se ha mantenido en el poder desde 1999, cuando el predecesor de Maduro, Hugo Chávez, asumió el cargo, prometiendo enaltecer a los pobres e implementando después una autodenominada revolución socialista.
Maduro asumió el poder tras la muerte de Chávez en 2013. Su reelección en 2018 fue considerada un fraude porque se prohibió la participación de los principales partidos de oposición. Durante las elecciones de 2024, las autoridades electorales leales al partido gobernante lo declararon ganador horas después de que cerraran las urnas, pero la oposición reunió pruebas de que perdió por un margen de más de 2 a 1.
En una muestra de cuán polarizadora es la figura de Maduro, la gente salió a las calles para deplorar su captura y algunos para celebrarla.
En una protesta en la capital venezolana, la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, se unió a una multitud que exigía el regreso de Maduro.
“¡Maduro, aguanta, el pueblo se levanta!" coreaba la multitud. “Estamos aquí, Nicolás Maduro. Si nos oyes, estamos aquí”.
Más temprano, personas armadas y miembros uniformados de una milicia civil tomaron las calles de un barrio de Caracas considerado durante mucho tiempo un bastión del partido gobernante.
En otras partes de la ciudad, las calles permanecían vacías horas después del ataque, mientras los residentes asimilaban los eventos. Algunas áreas seguían sin electricidad, pero los vehículos circulaban libremente.
La residente de Caracas Noris Prada, quien estaba sentada en una avenida vacía mirando su teléfono, dijo sentirse asustada, como todos. Señaló que los venezolanos se despertaron asustados y que muchas familias no pudieron dormir.
En Santiago, la capital chilena, la gente ondeaba banderas venezolanas y golpeaba ollas y sartenes mientras los vehículos pasaban tocando la bocina.
En Doral, Florida, hogar de la comunidad venezolana más grande de Estados Unidos, la gente se envolvía en banderas venezolanas, comía bocadillos fritos y celebraba mientras sonaba la música. En un momento, la multitud coreó “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”.
Algunos expertos legales plantearon preocupaciones inmediatas sobre la legalidad de la operación militar estadounidense.

Por petición de Colombia, el Consejo de Seguridad de la ONU planeaba celebrar una reunión sobre las operaciones estadounidenses en Venezuela el lunes por la mañana, según un diplomático del consejo que habló bajo condición de anonimato para discutir una reunión que aún no se ha hecho pública.
Legisladores de los dos principales partidos políticos en el Congreso han expresado profundas reservas y objeciones rotundas a los ataques estadounidenses contra lanchas presuntamente utilizadas para el narcotráfico cerca de la costa venezolana, y el Congreso no ha aprobado específicamente el uso de la fuerza militar en esas operaciones en la región.
El congresista Jim Himes, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, afirmó no haber visto ninguna evidencia que justificara que Trump atacara Venezuela sin la aprobación del Congreso, y exigió un informe inmediato del gobierno estadounidense sobre “su plan para garantizar la estabilidad en la región y la justificación legal de esta decisión”.
En horas de la tarde del sábado, el mandatario venezolano arribó a Nueva York y descendió esposado de un avión militar Boeing 757, luego de ser capturado tras un amplio operativo para su captura. Maduro fue trasladado hasta la base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar en el norte de Nueva York, donde decenas de agentes de distintas agencias federales, como el FBI y la Administración de Control de Drogas (DEA) le esperaban, a una temperatura de 2 grados centígrados bajo cero.
Se esperaba que el presidente venezolano fuera trasladado en helicóptero al Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal situada en el distrito de Brooklyn, según medios locales. Maduro fue acusado formalmente en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y este sábado se hizo pública una acusación sustitutiva en ese mismo tribunal que reitera cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas automáticas.
La imputación fue hecha pública por el juez federal Alvin K. Hellerstein, quien ya supervisaba la causa abierta en 2020. La acusación original, basada en una investigación de la DEA, señalaba a Maduro como líder del Cartel de los Soles, una red vinculada a altos mandos militares venezolanos que buscaba enriquecerse y “utilizar la cocaína como un arma contra Estados Unidos”.
Se espera que el siguiente paso en su caso se lleve a cabo durante los próximos días ante el juez en Manhattan.
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