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Seis meses de guerra: los objetivos de Estados Unidos siguen cambiando

Washington redefine su estrategia y ajusta sus prioridades ante un conflicto cuyo desenlace sigue siendo incierto

27 de agosto de 2026 - 12:49 PM

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Jacquelyn Martin)

Washington - Cuando el presidente Donald Trump inició la guerra con Irán a finales de febrero, pronosticó inicialmente que duraría entre cuatro y cinco semanas. Seis meses después, todavía no se vislumbra una salida, a pesar de las reiteradas afirmaciones de Trump de que la guerra se ha ganado o de que un acuerdo para resolverla estaba a punto de cerrarse.

Un memorando de entendimiento firmado en junio, concebido para allanar el camino hacia el fin de la guerra, ha caído en el olvido. A Estados Unidos se le están agotando sus arsenales y el Gobierno de Trump ha optado por ejercer presión económica sobre Irán en lugar de lanzar más ataques.

Del mismo modo que ha cambiado la forma de la guerra en el último medio año, también lo han hecho los objetivos del conflicto.

Uno de los principales objetivos actuales —reabrir el estrecho de Ormuz— no figuraba entre los objetivos originales de Trump. Esa vía marítima había sido una ruta de transporte vital por la que circulaba alrededor del 20% del petróleo mundial.

Sin embargo, Irán lo utiliza ahora como un punto de estrangulamiento para la economía mundial y la ruta ha permanecido cerrada en gran medida, lo que ha elevado los precios del combustible y de los fertilizantes necesarios para las explotaciones agrícolas y ha generado presión económica y política en Estados Unidos.

El Gobierno de Estados Unidos ha logrado un éxito táctico en sus objetivos de debilitar las capacidades militares de Irán. Sin embargo, algunos de los demás objetivos que Trump expuso al inicio del conflicto siguen sin cumplirse, y otros han cambiado.

A continuación, echamos un vistazo a los objetivos y a lo que sabemos sobre su situación actual:

Impedir que Irán disponga de un arma nuclear

Trump declaró el pasado mes de junio que Estados Unidos había “aniquilado” el programa nuclear de Irán. Pero un año después volvió a la carga afirmando que Irán estaba a apenas unas semanas de fabricar una bomba.

Una de las preguntas más acuciantes ha sido qué se hará con una reserva de 440 kilogramos (unas 970 libras) de uranio enriquecido que Teherán podría utilizar potencialmente para fabricar un arma. Se cree que el material está enterrado bajo tres emplazamientos bombardeados por Estados Unidos e Israel el año pasado. Trump afirmó en una publicación en redes sociales el 29 de mayo que Estados Unidos lo recuperaría “en estrecha coordinación y conjuntamente con la República Islámica de Irán, así como con el Organismo Internacional de Energía Atómica, y lo destruiría”.

Irán no ha indicado si daría su consentimiento. Sin el permiso de Irán, según los expertos, hacerse con ese material sería una misión peligrosa que requeriría un despliegue considerable de tropas estadounidenses en el país.

Los funcionarios señalaron que Teherán reafirmó en el memorando de entendimiento de junio que no obtendría ni desarrollaría armas nucleares. El acuerdo exigía que Irán redujera sus reservas de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, muchos otros detalles sobre el programa iraní quedaron pendientes para futuras negociaciones, y no está claro qué avances, si es que hubo alguno, se lograron antes de que las conversaciones se esfumaran rápidamente.

Reabrir el estrecho de Ormuz

Trump ha afirmado que un acuerdo propuesto con Irán incluiría la reapertura del estrecho y que Estados Unidos pondría fin al bloqueo de los puertos de Teherán, pero en otras ocasiones ha sugerido que la vía marítima internacional se convertiría de algún modo en territorio estadounidense o que Estados Unidos impondría un peaje a los barcos que la atravesaran.

Trump también ha afirmado en repetidas ocasiones que el estrecho está abierto, incluso durante una entrevista el miércoles en el programa de radio del comentarista conservador Glenn Beck.

“Es un estrecho que funciona”, declaró Trump. “Sí, de vez en cuando lanzarán un dron, un cohete o algo por el estilo, pero es un estrecho que funciona muy bien”.

Destruir la capacidad de Irán para lanzar misiles

Uno de los principales objetivos expuestos por el Gobierno fue “destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles hasta los cimientos”.

Trump afirmó a finales de marzo que los misiles de Irán “están, en su mayoría, diezmados” y que el 90% de sus misiles y lanzadores habían quedado fuera de combate. A mediados de mayo, esa cifra se redujo al 82%.

Irán ha demostrado que sigue siendo capaz de lanzar ataques en la región, incluidos ataques con drones contra barcos que navegan por el estrecho.

En julio, Estados Unidos aún disponía de objetivos militares iraníes a los que atacar, y su Mando Central anunció que estaba atacando “centros de mando militar iraníes, instalaciones de defensa aérea y vigilancia costera, capacidades marítimas, bases de lanzamiento de misiles y drones, y redes de comunicaciones”.

Destruir la base industrial de defensa de Irán

Al comienzo de la guerra, el presidente y su Gobierno lo mencionaban a veces como un objetivo independiente. En otras ocasiones, ha desaparecido de su lista.

El Mando Central de Estados Unidos ha afirmado que entre sus objetivos de ataque en Irán se encontraban instalaciones de producción de armas y de fabricación de misiles y drones.

El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró ante los legisladores a principios de junio que Irán ha sufrido una “destrucción masiva” de su base industrial de defensa y “un desgaste del 80 al 90%. Les llevará años reconstruirla”.

Eliminar la Armada y la Fuerza Aérea de Irán

Estados Unidos e Israel lograron rápidamente la superioridad aérea en los cielos de Irán, donde volaron prácticamente sin encontrar resistencia.

Rubio dijo a los legisladores que Irán sigue disponiendo de drones, pero carece de la capacidad para utilizar enjambres de estos dispositivos como lo hizo al inicio de la guerra. También afirmó que Irán ya no cuenta con una armada y depende de pequeñas embarcaciones equipadas con ametralladoras que hostigan a los barcos y, en ocasiones, lanzan minas al agua.

Trump señaló el miércoles que la Armada y la Fuerza Aérea de Irán están “totalmente desaparecidas”.

Proteger a los aliados de Estados Unidos

Trump, en una publicación en redes sociales en marzo, añadió otro objetivo para Estados Unidos: “Proteger, al más alto nivel, a nuestros aliados de Oriente Medio, entre ellos Israel, Arabia Saudí, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait y otros”.

Estados Unidos mantiene a miles de militares en bases y otras instalaciones de la región, pero Trump no ha dejado claro hasta dónde estaría dispuesto a llegar para proteger a sus aliados de Oriente Medio frente a amenazas a largo plazo. En junio, cuando Estados Unidos afirmó que Irán había lanzado misiles contra Kuwait y Baréin, lanzó ataques contra Irán como respuesta.

Pero un aliado —Omán— en particular no ha percibido la cordialidad de la oferta de protección de Trump y, en cambio, ha tenido que hacer frente a la ira de este por el acuerdo que estaba negociando con Irán sobre el estrecho de Ormuz. A mediados de agosto, amenazó, utilizando un lenguaje soez, con que Estados Unidos bombardearía Omán si “se interponía”.

Retirar el apoyo a los grupos patrocinados por Irán

En marzo, Trump y su Gobierno afirmaron en repetidas ocasiones que debilitar a los grupos respaldados por Irán era un objetivo clave.

Con el paso del tiempo, los responsables del Gobierno han dado menos detalles sobre este objetivo, que el presidente describió como garantizar que “los grupos terroristas de la región ya no puedan desestabilizar la región ni el mundo, ni atacar a nuestras fuerzas” y “garantizar que el régimen iraní no pueda seguir armando, financiando y dirigiendo ejércitos terroristas fuera de sus fronteras”.

Al principio, Estados Unidos atacó a las milicias alineadas con Irán en Irak. Pero el foco principal ha sido la guerra de Israel en el Líbano contra Hezbolá. Irán ha insistido en que los combates en el Líbano deben cesar como parte de cualquier acuerdo con Estados Unidos. Israel y el Gobierno libanés anunciaron un acuerdo, mediado por Estados Unidos, para que las fuerzas israelíes abandonen el sur del Líbano a cambio del desarme de Hezbolá. Sin embargo, el grupo militante se ha negado a mantener conversaciones directas y su líder ha afirmado que no se desarmará.

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