

17 de abril de 2026 - 1:07 PM


La gobernadora Jenniffer González firmó una medida que crea la “Ley de Reflexión y Meditación” en las agencias del gobierno y autoriza cinco minutos diarios de reflexión voluntaria para los empleados públicos.
Se trata del Proyecto del Senado 927 —equivalente a la medida de administración 150— presentado el 12 de enero por la delegación del Partido Nuevo Progresista (PNP) en representación de González.
La legislación surgió como una alternativa al Proyecto de la Cámara 93, radicado por el representante del Distrito 14 de Arecibo y Hatillo, Edgar Robles Rivera, el cual recibió un veto expreso de la primera ejecutiva.
La medida reconoce el derecho de todo empleado a utilizar no más de cinco minutos al inicio de su jornada laboral para “reflexionar y meditar sobre su cualidad de ser humano y servidor público acorde” con sus valores.
En resumen, los empleados del sector público tendrán cinco minutos para periodo de reflexión. Este término será considerado como tiempo trabajado para todos los fines legales.
La legislación establece que la participación de los empleados en el periodo diario de reflexión será voluntaria y que las autoridades nominadoras no podrán obligarlos a dirigir ni a participar en esta iniciativa.
Asimismo, la medida dispone que los trabajadores que decidan no participar del periodo de reflexión no podrán ser objeto de penalidades ni ver alteradas sus condiciones de empleo como medida de represalia.
De hecho, la Constitución de Puerto Rico cobija la separación entre Iglesia y Estado.
“Hoy se concreta un paso importante a favor del bienestar de nuestros servidores públicos. Agradecemos a la gobernadora Jenniffer González Colón por estampar su firma y convertir en ley una iniciativa que busca mejorar el ambiente laboral en el Gobierno de Puerto Rico y, a su vez, el servicio que recibe nuestra gente”, expresó Robles Rivera, en un comunicado de prensa divulgado este viernes.
En ese sentido, el legislador explicó que, en un principio, la medida original fue objeto de un veto, al entenderse que no debía imponerse como política pública una práctica de carácter tan individual.
No obstante, tras ese proceso, la pieza fue revisada y atendida para garantizar su carácter voluntario, logrando así el balance necesario, se destacó.
“El camino puede ser distinto, pero lo importante es que llegamos a donde había que llegar. Hoy tenemos una ley que respeta la libertad de cada empleado y, al mismo tiempo, promueve su bienestar”, añadió.
De acuerdo con el representante, esa evolución dio paso a una nueva versión legislativa que, finalmente, fue aprobada por la Asamblea Legislativa y convertida en ley, asegurando que el periodo de reflexión sea uno completamente voluntario, neutral y respetuoso, sin promover ningún tipo de ideología política o religiosa.
“Todos sabemos que cuando uno llega al trabajo cargado, desenfocado o con preocupaciones, el rendimiento no es el mismo. Darle ese espacio breve a la mente ayuda a reenfocarse, y al final del día eso se traduce en un mejor servicio al ciudadano”, sostuvo.
“Lo importante aquí es que se logró un balance. Se protege la libertad de cada empleado, mientras se abre la puerta a una práctica que puede marcar una diferencia positiva en el ambiente laboral del gobierno”, puntualizó Robles Rivera.
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