Ciení Rodríguez Troche, gerente de servicios especiales de la ASSMCA, junto a Josué Rivera, director de la agencia de Desarrollo Rural del Departamento de Agricultura federal. (GFR Media) (semisquare-x3)
Ciení Rodríguez Troche, gerente de servicios especiales de la ASSMCA, junto a Josué Rivera, director de la agencia de Desarrollo Rural del Departamento de Agricultura federal. (GFR Media)

A pesar de los pocos datos disponibles para desarrollar iniciativas dirigidas a tratar el consumo y abuso de opioides en Puerto Rico, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) apostará por la creación de clínicas de tratamiento con metadona y unidades de medicación.

La gerente de servicios especiales de ASSMCA, Ciení Rodríguez Troche, dijo que los datos disponibles son muy recientes y no reflejan si la isla está o no en una crisis en torno a esta problemática que afecta a países como Estados Unidos.

“Se ha demostrado que la metadona es el medicamento más efectivo para tratar la adicción opiácea”, dijo Rodríguez Troche.

Las expresiones de Rodríguez Troche se dieron como parte del foro "Respuestas al Consumo de Opioides en Puerto Rico", que se llevó a cabo en el Hotel Verdanza este jueves.

Actualmente hay seis unidades de medicación y seis clínicas de metadona en Puerto Rico. Sin embargo, la agencia buscará abrir clínicas de tratamiento con metadona en Fajardo y Vega Baja, a la vez que ampliará una unidad de medicación en Arecibo, que actualmente atiende a 150 pacientes, para que pueda atender a alrededor de 1,000 personas diarias.

Estas iniciativas, dijo la gerente de servicios especiales de ASSMCA, deben comenzar a finales de este año luego de que reciban la aprobación de la permisología correspondiente de la Administración para el Control de Drogas (DEA, en inglés).

En tanto, en su participación en el foro, Miguel Cruz, catedrático auxiliar e investigador asociado del Instituto de Investigación, Educación y Servicios en Adicción de la Universidad Central del Caribe, identificó el origen de la crisis de adicción a los opiodes en el momento en que los pacientes buscan otras maneras de aliviar el dolor, aunque reciban tratamiento médico.

“El paciente, como cliente, le exige al médico algún tipo de respuesta o estrategia para manejar el dolor y, si el paciente no lo recibe del médico, se va a buscarlo en otro lado. Ahí es que se comienza a desarrollar la crisis de opioides”, explicó Cruz.

De acuerdo con el catedrático, 130 personas mueren a diario en Estados Unidos por sobredosis en general y aproximadamente dos millones padecen de algún tipo de trastorno por uso de opioides, según datos del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA).

“Esta puede ser una proyección que se pueda ver (también) en Puerto Rico”, mencionó el investigador.

Además, Cruz dijo que en Puerto Rico se recoge información, pero se vuelve obsoleta debido a que hay un largo trecho en lo que se valida y se publica.

“En eso pasan dos, tres o cuatro años y se vuelve obsoleta. Si está disponible hay que entrar en procesos burocráticos para encontrar esa información”, apuntó.

El catedrático explicó que, cuando los pacientes son recetados con el opioide fentanilo, el medicamento ya tiene las dosis específicas para ese medicamento. Sin embargo, hay personas que rompen esas pastillas y distribuyen ese ingrediente activo en heroína, cocaína o metanfetamina para venderlo, porque al añadirle esa sustancia se torna más fuerte y se siente el efecto más rápido.

“Si coges esa pastilla y la mueles, y la echas pensando que tendrá la misma cantidad en cada una de las pastillas, no es cierto. Vas a tener una con más fentanilo y otra con menos. Si yo soy un suplidor de fentanilo ilegal y te vendo, posiblemente una de dos pastillas la pase bien y con la otra me de la sobredosis”, aclaró.

El investigador comentó que “no hay un control de calidad en la calle”, pues lo que se busca es que las personas tengan meramente un momento de satisfacción.

Agregó que el 70% de las personas obtienen los opioides por amigos y familiares, mientras que solo en el 17% de los casos es recetada por médicos.

Un total de 74,647 personas, entre las edades de 18 a 64 años, tuvieron un diagnóstico de abuso o dependencia de sustancia ilegales y medicamentos no recetados en Puerto Rico en el 2016. De este total, 47,478 son hombres, según un informe de la ASSMCA.

Para el 2015, el Negociado de Ciencias Forenses reportó 72 muertes por intoxicación de opioides. Mientras que para el 2016 se informaron 58 y 21 intoxicaciones no específicas, pero que se sospecha es por el abuso de estas sustancias.

En cuanto al 2017, Ciencias Forenses reportó 45 muertes por intoxicación de opioides y 33 posibles intoxicaciones no específicas. Sin embargo, para ese año, el Negociado de Emergencias Médicas informó que hubo 612 intervenciones de sobredosis de opiáceos.

Al año siguiente, aunque hubo 13 muertes por intoxicación y tres intoxicaciones no específicas, según Emergencias Médicas, hubo 598 intervenciones de sobredosis de opiáceos.

Entre enero a marzo de 2019, se han registrado 96 casos de sobredosis, que representan 48 casos menos que durante el mismo periodo en el 2018, cuando se registraron 144.

Cruz señaló que algunos factores de riesgo son el uso de opioides de forma prolongada, el consumo de sustancias adicionales como la heroína y el uso de analgésicos recetados.

En el caso de las personas que salen de cárcel y fueron desintoxicados, explicó el investigador, pierden la tolerancia y tienen un riesgo mayor a tener una sobredosis si consumen estas drogas.

Algunos trastornos por el uso de opioides, según el investigador, son el fuerte deseo de usarlos, incumplimiento de las principales obligaciones a consecuencia del consumo, uso continuo a pesar de los problemas físicos o psicológicos, tolerancia a los opioides (aumento en dosis por disminución en efecto), entre otros.


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