Beatriz Zayas insistió en que como único se puede acelerar la entrega de cadáveres en el NCF es contratando más patólogos. (Ramón “Tonito” Zayas)

Beatriz Zayas, quien no sale de su asombro luego de ser despedida como comisionada del Negociado de Ciencias Forenses (NCF), insistió esta tarde que hizo lo más que pudo con el presupuesto disponible y que fueron las fallas tanto de personas bajo su mando como de la sombrilla del Departamento de Seguridad Pública (DSP) que provocaron su salida del gobierno. 

La gobernadora Wanda Vázquez Garced y el secretario del DSP, Elmer Román, no han explicado formalmente por qué Zayas fue despedida, aunque sí aludieron a la controversia sobre cuatro unidades nuevas entregadas el 4 de julio y que al momento del despido el martes pasado todavía no estaban en operaciones.

En entrevista con El Nuevo Díaz, Zayas sólo aceptó una falla: confiar en la labor de Víctor Dekony, director de Servicios Auxiliares del DSP, para cumplir con los trámites necesarios para poner a transitar los camiones nuevos, comprados a un costo total de $496,144.

Según indicó, Dekony tenía la responsabilidad de tramitar la documentación de las unidades ante la Administración de Servicios Generales y el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) para efectos de tablilla, marbetes y la gestión de la licencia para los choferes.

“Tengo responsabilidad, y mi responsabilidad fue confiar en una persona que lleva sobre 20 años en el NCF y que había hecho eso muchas veces. Ahí estuvo mi falla”, comentó Zayas al explicar que el pesaje real de los vehículos fue mayor al que aparecía en documentos oficiales y fue por eso que una veintena de choferes tomaron un adiestramiento para sacar una licencia de conducir que no era la correcta.

Según Zayas, cuando se enteró del problema del peso de los vehículos, ya era muy tarde y había sido despedido.

“No hay jefe de agencia que verifique el líquido de los frenos o el vehículo. Yo me encargaba de preguntar cómo estaban las unidades y el costo de reparación”, dijo.

Zayas rechazó expresiones de integrantes de la unión del NCF, quienes han señalado que por más de un mes sólo había un camión en operaciones. Según Zayas, dos unidades estaban activas, mientras que otras dos podían ser utilizadas, aunque requerían reparaciones.

“Había unidades. Quizás no las nuevas todavía porque estábamos en ese proceso”, dijo.

Zayas aseguró que ni Román ni Vázquez Garced le habían hecho señalamientos sobre su desempeño, aunque sí tuvo que dar explicaciones a la primera ejecutiva el lunes y el martes de la semana pasada por la situación de los camiones.

“No me habían hecho ningún planteamiento de que las cosas no andaban bien. Ni de mi supervisor inmediato, Elmer Román, y mucho menos la gobernadora”, dijo Zayas. La excomisionada del NCF sí contestó preguntas de Román sobre señalamientos vertidos por el representante penepé Juan Oscar Morales, a quien ella responsabiliza por su despido.

“No parecía una situación tan grave como para que me solicitaran eso (la renuncia)”, dijo.

¿Fueron justos con usted?

“Estoy bien clara sobre lo que es un puesto de confianza. La reacción que he estado manifestado es lo que ocurre junto con esa decisión. Cómo la gente se aprovecha, ciertas personas específicamente, para atacar a uno y justificar sus acciones. Mi mayor decepción es que haya políticos que utilicen el NCF y se aprovechen del dolor del pueblo para obtener votos. Eso nunca lo había visto”, manifestó.

¿Su desempeño en el NCF ameritaba su salida?

"No. Hay unos logros claros. En forense ocurren tantas cosas que uno se olvida de las cosas que se han hecho”, respondió.

Zayas insistió en que como único se puede acelerar la entrega de cadáveres en el NCF es contratando más patólogos y, aunque se aumentó el salario base de $90,000 a $150,000 con la entrada del nuevo año fiscal, hasta su salida del NCF el martes pasado no se había recibido una sola solicitud.

No obstante, se adjudicó el que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) diera paso a ese aumento de salario que, como consecuencia, elevó el salario de tres patólogas en la entidad a $180,000.

“Eso es un logro fundamental”, dijo. “Con ese salario mantenemos tranquilos y contentos a los patólogos, porque el riesgo de que se vayan es alto”, dijo.

La falta de patólogos ha provocado innumerables protestas frente al NCF de familiares de personas cuyos cuerpos han tardado cuatro y cinco semanas en ser entregados. Zayas insistió en que ese tiempo de espera no era la norma.

“Sí hay cuerpos que tomaban dos, tres semanas y hasta ocho semanas. Las causas son variadas, pero una muerte que no envuelve un homicidio o un acto criminal puede tomar dos semanas o menos de una semana…. aquellos que sí tomaban dos a tres semanas y eso sí era demasiado, pero los casos criminales son complejos y los patólogos hacen tres cuerpos al día y uno es criminal”, dijo. “Ese tipo de caso toma más tiempo porque no puedes dar más de uno por día”.

El NCF cuenta con cinco patólogos y uno adicional trabaja por contrato.


💬Ver 0 comentarios