Personal del Municipio de Canóvanas instalan una cama de posiciones para Mency Serrano, a quien inicialmente le habían asignado un catre en el refugio. (Alex Figueroa Cancel)

CANÓVANAS.- La cercanía de Dorian no solo le trajo malos recuerdos del huracán María a Héctor Guzmán, sino que también él y su esposa Mency Serrano han revivido las complicaciones relacionadas a tener que moverse a un refugio.

Guzmán llegó al refugio en la escuela del barrio San Isidro de Canóvanas acompañado de su esposa, quien sufrió un derrame cerebral mientras estaba en el mismo lugar durante el paso de María.

Todavía afectada por el percance de salud, pues no tiene movimiento en el lado derecho de su cuerpo, Serrano ha tenido que acostarse en el catre que se le suministra a los refugiados, causándole dolores adicionales.

“Ella necesita una cama de posiciones, como las que tiene FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias), y un cuarto con aire acondicionado, para que no le salgan úlceras. Este catre me la está matando”, manifestó Guzmán, del sector Valle Hill.

Sus expresiones a la prensa se producían en momentos en que la alcaldesa de Canóvanas, Lornna Soto, hacía una visita junto con el ayudante general de la Guardia Nacional, José Reyes.

Guzmán planteó su reclamo a Soto, quien se comprometió en el momento a asegurarse que se completara el trámite. Media hora después llegó la cama, pero se quedaron en el mismo cuarto.

Soto, a su vez, indicó que la mujer sería evaluada por personal médico para determinar si necesitaba ser trasladada al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Canóvanas.

En la visita, otro ciudadano le pidió a Soto que le proveyeran agua para tomar, lo que le causó sorpresa a la alcaldesa. Tras recordar que los refugios son administrados por el Departamento de la Vivienda, su personal llegó con botellas de aguas y artículos de entretenimiento para los niños.

Soto aprovechó la ocasión para recordar que los alcaldes han reclamado que se le permita más control de los refugios.


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