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Documentos desclasificados por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) establecen que esa agencia tenía conocimiento de que entre 1975 y 1976, sectores del exilio cubano planificaron asesinar al dirigente independentista Juan Mari Bras.

El FBI, no obstante, jamás advirtió a Mari Bras del inminente peligro que corrían él y su familia. Meses después del plan contra Mari Bras, fue asesinado su hijo, Santiago Mari Pesquera, en circunstancias que aún no han sido del todo esclarecidas.

“Este asesinato fue político y el FBI estuvo envuelto si no como autor, como encubridor. Ellos no tomaron acción con la información. Ni anunciaron del peligro”, dijo Rosa Mari Pesquera, hija de Mari Bras y portavoz de la Comisión por la Verdad y la Justicia, que ayer hizo estas denuncias.

El más antiguo de los reportes de inteligencia del FBI a los que hizo referencia Mari Pesquera establece que el 3 de octubre de 1975 el activista cubano Rafael Pérez Maestre, le informó a un agente infiltrado que uno de los militantes del exilio en Puerto Rico discutía el posible asesinato de Mari Bras, quien entonces era secretario general del Partido Socialista Puertorriqueño y su candidato a la gobernación. Añade que Frank Castro, un líder militar de la organización Frente de Liberación Nacional de Cuba, autorizó que se planificara la muerte de Mari Bras.

Otro reporte de inteligencia, que recoge acciones de esta organización de exiliados cubanos, detalla que en enero de 1976 se trajeron a la Isla rifles y miras telescópicas para el asesinato de Mari Bras.

El 24 de marzo de ese año se produjo el asesinato de Santiago Mari Pesquera, conocido como “Chagui”, quien tenía 23 años al momento de su muerte. “¿Qué pasó entre enero y marzo y por qué cambiaron la víctima?”, cuestionó Rosa Mari Pesquera.

Por el asesinato de “Chagui”, las autoridades estatales procesaron a Henry Walter Coira Story, un joven paciente mental quien tras cumplir una pena de 10 años se mudó a Miami donde actualmente vive, trascendió.

El Departamento de Justicia, sin embargo, reabrió el caso en 1984 ante insistencias de la familia del occiso y sectores independentistas, de que se trataba de un crimen político.

La agencia determinó que Coira Story no actuó sólo. Desde entonces, Justicia mantiene el caso abierto.

Según Raúl Alzaga, también portavoz de la Comisión, la existencia de estos documentos comprueba el encubrimiento federal alrededor del asesinato del hijo del dirigente independentista.

Señaló que desde que ocurrió el crimen, hace casi 34 años, han solicitado cooperación de las autoridades federales para resolver la pesquisa pero han alegado que no tienen nada que aportar.

“Siempre contestaban que no sabían nada”, dijo Rosa Mari Pesquera. Esta ausencia de información, sin embargo, no coincide con las “carpetas” entregadas a los independentistas.

En los reportes de inteligencia sobre Mari Bras y su familia, todo lo referente a la muerte de “Chagui”, quien era piloto comercial, fue “eliminado”, dijo la hija del independentista.

Gervasio Morales, director del semanario Claridad, señaló que ante los hallazgos solicitaron información sobre el asesinato a nueve dependencias estadounidenses. Del mismo modo, Mari Pesquera informó que notificaron al Departamento de Justicia sobre el complot para asesinar a Mari Bras poco antes de la muerte de su hijo.

El portavoz del FBI a nivel local, Harry Rodríguez, indicó que no emitiría comentarios sobre los documentos presentados porque éstos se originaron en la Oficina del FBI en Miami. El Nuevo Día trató de comunicarse anoche con la portavoz de la Oficina del FBI en Miami, Judy Orihuela, pero no contestó la llamada.


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