

2 de junio de 2026 - 9:02 AM

Cuando el papa León XIV fue elegido el año pasado y se supo que jugaba tenis, su amor por ese deporte fue celebrado rápidamente durante una audiencia con Jannik Sinner, el tenista número uno del mundo.
En los meses siguientes, León ha intentado separar tiempo en su apretada agenda para practicar el deporte todas las semanas, como parte de su devoción agustiniana a la actividad física y la espiritualidad.
La Regla de San Agustín, una antigua guía para la vida religiosa, resalta el valor de los buenos hábitos.
“Está tratando de mantener cierta regularidad en su rutina que proviene de la Regla”, dijo el reverendo Rob Hagan, prior de la Provincia Agustiniana de Santo Tomás de Villanova y capellán de los equipos masculinos de baloncesto y fútbol americano de la Universidad de Villanova, alma mater del papa en Pensilvania.
La devoción de León a San Agustín quedó evidente cuando realizó una peregrinación durante su viaje a África, en abril, a las ruinas arqueológicas de Argelia donde el influyente teólogo y filósofo del siglo V vivió, murió y escribió algunas de las obras más importantes del pensamiento occidental.
El papa “resalta un valor agustiniano muy subestimado —especialmente en este mundo ruidoso— y es desarrollar la vida interior”, agregó Hagan en una entrevista con The Associated Press.
A León le gusta pasar los lunes y martes en el retiro papal de Castel Gandolfo, en las colinas a las afueras de Roma, donde juega tenis con su secretario, monseñor Edgard Iván Rimaycuna Inga, y también nada y monta a caballo.
Antes de convertirse en papa, el entonces cardenal Robert Prevost habló sobre sus habilidades en el tenis en una entrevista con la Orden Agustiniana.
“Me considero un jugador de tenis bastante aficionado”, dijo en la entrevista de 2023, luego de asumir el poderoso Dicasterio para los Obispos del Vaticano tras años como misionero en Perú.
“Desde que salí de Perú he tenido pocas ocasiones para practicar, así que espero volver a la cancha”, agregó.
Marin Cilic, tenista profesional croata y campeón del Abierto de Estados Unidos en 2014, dijo que fue “increíble escuchar que al papa León le encanta el tenis”.
“Es un juego hermoso. Lo disfrutas especialmente cuando juegas sin presión de tiempo, sin la presión de los torneos”, dijo Cilic, quien proviene del pueblo bosnio de peregrinación de Medjugorje, en una entrevista antes del Abierto de Francia.
Incluso sin la presión de un torneo, el tenis es un juego muy mental. Mantenerse enfocado y evitar errores no forzados es una de las claves para tener éxito.
“Si tu oponente te va a vencer, está bien. Pero no te venzas a ti mismo —ya sabes, las dobles faltas, el remate contra la red. La jugada que realmente no tuvo nada que ver con tu oponente, sino contigo”, dijo Hagan. “Eso requiere cierta disciplina mental, una capacidad para crear buenos hábitos”.
El tenis también es un deporte de cuerpo completo que requiere un alto nivel de coordinación entre manos y ojos, esfuerzo cardiovascular y resistencia. Y también tiene un aspecto social.
Es la preparación perfecta para permitir que León, de 70 años, cumpla con su trabajo diario de presidir servicios de oración ante miles de fieles, saludar constantemente en público y en audiencias privadas, y realizar agotadores viajes papales alrededor del mundo.
En abril, León viajó más de 17,700 kilómetros, unos 11,000 millas, en 18 vuelos durante una gira de 11 días por África.
“Solo mira su agenda. Mira el ritmo que mantiene”, dijo Hagan. “Puede cantar las partes de la misa porque tiene capacidad pulmonar. Se le escucha porque tiene cierta fuerza en la voz. Es algo que no te enseñan en el seminario: ser sacerdote, líder espiritual o realmente cualquier tipo de líder, es un trabajo físicamente exigente”.
Antes de convertirse en papa, también hacía ejercicio en el gimnasio Omega, en el área del Vaticano, de dos a tres veces por semana, con sesiones de una hora enfocadas especialmente en la postura y la salud cardiovascular, según quien era entonces su entrenador personal. Los entrenamientos de Prevost, descritos como adecuados para un hombre en sus 50 años, duraban hasta una hora y se enfocaban especialmente en la caminadora y la bicicleta estacionaria, dijo a The Associated Press el entrenador Valerio Masella el año pasado.
Hagan señaló que, gracias a León, “las personas están descubriendo quién es San Agustín. Están descubriendo quiénes son los agustinianos”.
“Y las personas están descubriendo y, esperamos, aplicando estos valores agustinianos. No tenemos un monopolio sobre estos valores, pero ciertamente Agustín y ahora León los están colocando en una plataforma que la gente puede ver”, agregó Hagan, quien ha predicado valores agustinianos a los equipos de Villanova por más de dos décadas, incluidos dos equipos campeones nacionales de baloncesto.
“Eso no significa que vas a ganar todos los juegos”, dijo. “No significa que vas a ganar todos los partidos de tenis. Pero lo que intentamos ser es la mejor versión de nosotros mismos: mente, cuerpo, alma y espíritu. San Agustín dice: ‘No te conformes con lo que eres si quieres llegar a ser lo que aún no eres. Porque allí donde te complaces contigo mismo, allí permanecerás’”.
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