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Manuel Reyes, vicepresidente de MIDA, opinó que el alza al salario mínimo debe atemperarse a la realidad de Puerto Rico, que no es igual a la de los Estados Unidos. (GFR Media)

La propuesta del Partido Demócrata de Estados Unidos para elevar el salario mínimo federal a $15 la hora enfrenta las acostumbradas reservas en Puerto Rico, particularmente entre el sector empresarial, cuyos portavoces argumentan que la economía local no crece al mismo ritmo que la de los Estados Unidos.

En entrevistas separadas, líderes de organizaciones empresariales e industriales coincidieron en que no todos los patronos están en condición de absorber un alza en el salario mínimo, y que de implantarse en la isla, ello podría desencadenar una ola de despidos o reducciones de jornada laboral.

La legislación propuesta elevaría el mínimo salarial a $15 en el 2024, de forma paulatina, o en un plazo de cuatro años cuando se apruebe la medida. Esto, si pasa el cedazo de la mayoría republicana en el Congreso y también logra ser firmada por el presidente Donald Trump.

“No es algo que favorezcamos para el país”, expresó el vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), Manuel Reyes. Destacó que la realidad de la economía de Estados Unidos es muy distinta a la de Puerto Rico, pues en aquella no hay desempleo y hay crecimiento económico sólido. “Tenemos que partir de la premisa de que no se considera la realidad de Puerto Rico y que habrá espacio para atemperarla”, dijo.

Tras resaltar que se duplicaría el mínimo, recordó que cuando se aprobó el actual de $7.25, se acompañó con beneficios contributivos para pequeños negocios en Estados Unidos que no estuvieron disponibles en Puerto Rico.

Rafael O’Ferrall, presidente de MIDA, agregó que la isla tiene impuestos más altos, incluyendo un gravamen sobre el inventario, que no existe en Estados Unidos, y que los altos costos de operación que se imponen al comercio local impiden elevar los salarios.

La postura de la Asociación de Industriales, según su presidente Rodrigo Masses, es que “no queremos que el trabajador puertorriqueño gane menos de lo que debe ganar, pero tampoco que pierda el trabajo porque hay algún tipo de salario mínimo que le cancele la oportunidad de empleo”.

La recomendación del gremio es que se retorne al sistema de la Junta de Salario Mínimo que tenía el Departamento del Trabajo, que por sectores establecía cuál podía pagar más y cuál podía pagar un poco menos.

Por su parte, Kenneth Rivera, presidente de la Cámara de Comercio, señaló que, “económicamente, Puerto Rico no está al mismo nivel que Estados Unidos” y que, “por lo tanto, las empresas locales podrían no tener los recursos económicos para tolerar dicho cambio”. “No se debería adoptar sin análisis posterior en Puerto Rico”, reiteró.

Entretanto, el presidente electo de la Asociación de Contratistas Generales, Alejandro Abrams, subrayó que la propuesta no afecta a los empleados de la construcción que trabajan en proyectos de obra pública porque ese es el salario mínimo vigente establecido por orden ejecutiva del gobernador Ricardo Rosselló. No obstante, indicó que es prematuro abundar sobre la propuesta porque está sujeta al consenso entre demócratas y republicanos en el Capitolio federal.

Por su parte, el secretario del Departamento del Trabajo, Carlos Saavedra, señaló que la administración local ya ha aumentado el salario mínimo en tres ocasiones: a $8.25 en el sector público, a $8.25 en proyectos de construcción públicos previo a los huracanes de 2017 y a $15 para ese mismo sector tras el paso de los fenómenos Irma y María.

Sin abundar sobre la propuesta demócrata, este indicó que “todo beneficio al trabajador deberá estudiarse detenidamente y su potencial impacto a la economía”.

Golpe a las pymes

El economista Joaquín Villamil sostuvo que el aumento propuesto tendría el impacto inmediato de aumentar el costo para las empresas, lo que es particularmente negativo para pequeñas y medianas que ya están en una situación bastante precaria. Indicó que el impacto dependerá de si la economía de Puerto Rico crece a un ritmo robusto o no.

“El reto grande es asegurar un crecimiento sostenido a ritmos que permitan generar empleos y absorber el aumento a $15”, dijo.

El también economista Antonio Fernós Sagebién coincidió en que hay unos sectores que van a ser bien sensitivos a un alza en el salario mínimo y otros no. Advirtió que los patronos que no puedan absorber ese gasto tendrían que despedir trabajadores o reducir jornadas, pues el pago de nómina constituye un gasto fijo.


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