

13 de julio de 2026 - 10:29 AM


“Yo no podía pedir un permiso que tardaba 60 días para sacar esos manatíes de allí”.
Con esas palabras, el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Waldemar Quiles, justificó su decisión de dragar la desembocadura del río Grande de Loíza, bajo el argumento de que buscaba rescatar una familia de manatíes que había quedado atrapada en el cuerpo de agua.
Los trabajos de rescate iniciaron el 12 de junio y culminaron el 15 de junio. Sin embargo, el 8 de julio, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE, por sus siglas en inglés) ordenó un cese y desista contra el DRNA, según una carta divulgada en las redes sociales de la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario.
“El río Grande de Loíza constituye agua de los Estados Unidos bajo la Ley de Aguas Limpias y aguas navegables de los Estados Unidos bajo la Ley de Ríos y Muelles. Fue advertido anteriormente por miembros de mi equipo que en estas aguas no podía ocurrir trabajos de dragado, excavación o descarga de materiales de relleno hasta que las autorizaciones federales apropiadas se obtuviesen”, denunció la carta, firmada por Brandon L. Bowman, comandante del distrito de Jacksonville del USACE.
Pero Quiles sostuvo que los trabajos se realizaron bajo un permiso general emitido por el Cuerpo de Ingenieros a principio de año para ciertas actividades.
“Nos amparamos en un permiso general que emitió el Cuerpo de Ingenieros a principio de año de ciertas actividades que se permiten hacer bajo el amparo de ese permiso general... Lo que hicimos fue remover la arena de la desembocadura del río, la movimos lejos, no la dejamos en el área del río para que volviera a caer en el mar”, explicó el titular del DRNA.
Según el secretario, las labores culminaron cuando se emitió la orden de cese y desista. No obstante, la arena removida -que sería utilizada para el proyecto de mitigación de erosión costera en Parcelas Suárez-, ya no podrá utilizarse y permanecerá acumulada en el lugar donde fue depositada.
El proyecto de Parcelas Suárez busca atender un problema de erosión costera que llevó a la gobernadora Jenniffer González a declarar una emergencia.
“Tenemos otra alternativa de otra arena que se sacó de Boca de Cangrejos, que es la arena que está en ese litoral. Tenemos una gran cantidad de esa arena apilada en otro lugar y vamos a estar usándola...No vamos a detener el proyecto de Parcelas Suárez porque no se puede usar la arena del Río Grande de Loíza”, explicó Quiles.
Por su parte, Nazario indicó a El Nuevo Día que cuestionó al DRNA sobre si contaba con los permisos del USACE cuando la agencia estatal le notificó sobre los trabajos de dragado en la desembocadura del río.
“Ellos me dijeron que no les hacía falta”, expresó la alcaldesa.
Cuestionada sobre si la orden de cese y desista atrasaría los procesos para atender la erosión en Parcelas Suárez, Nazario afirmó que ya esos trabajos están “atrasadísimos”.
No obstante, Quiles confirmó que los trabajos estaban pautados para culminar el 30 de mayo, pero señaló que en la industria de la construcción es común que se atrasen los proyectos.
“Siempre hay atraso, hay asuntos de materiales, hay asuntos de equipo, hay asuntos de personal, nunca se termina un proyecto en el tiempo original que se contempla. Tenemos que adaptarnos, tenemos que evolucionar, y tenemos que poder resolver los problemas en el tiempo que sea, más allá de lo que se planificó inicialmente”, aseguró Quiles.
“Se supone que él (Quiles) hiciera algo en abril. Ese fue el compromiso ante la licenciada Itza García (subsecretaria de la Gobernación) en Fortaleza. El compromiso fue que él iba a terminar en 30 días para yo poder hacer mi trabajo. Él no ha terminado, pero a mí no me han dado el permiso para acceso”, detalló la ejecutiva municipal, quien añadió que los trabajos que tiene previstos no afectarían las labores que realizaría el DRNA.
El secretario, sin embargo, explicó que el proyecto que propone la alcaldesa consiste en asfaltar la calle de Parcelas Suárez, una labor que podría verse afectada cuando el DRNA movilice maquinaria para trabajar en su proyecto de los “trapbags”, que utilizaría arena de otros lugares de Puerto Rico para crear una barrera natural contra de las inundaciones y la erosión.
“Está (Quiles) tan terco en que es lo de él, que es lo de él, que yo sigo esperando. Yo espero, como tantas veces he tenido que decir ‘lo dije’, yo espero no tener nunca que decir ‘lo dije’ con relación a lo que pasó en Parcelas Suárez”, sentenció Nazario.
El sector de Parcelas Suárez enfrenta un problema de erosión costera que ya ha provocado la pérdida de varias residencias y la evacuación de personas.
Según Quiles, los materiales para este proyecto ya fueron solicitados y espera que lleguen al final de esta semana o a principios de la próxima.
“Ya nosotros empezamos a limpiar el área, es cuestión de ir en los próximos días moviendo arena para ese sitio... Ese proyecto una vez comience no tarda más de dos semanas (en completarse)”, estableció.
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